martes 24 de mayo de 2022
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Se encuentran en la esquina de las avenidas Uruguay y Cabred

Torta frita y mate cocido, fórmula imbatible

Viviana Álvez y Fernando Pires tienen un emprendimiento que ya es un éxito en Posadas. Elaboran 25 kilos de masa cada día que se terminan a las pocas horas

martes 26 de abril de 2022 | 6:05hs.
Torta frita y mate cocido, fórmula imbatible
Fernando y Viviana son pareja y padres de tres niños; vendían ensalada de frutas y luego cambiaron el rubro. Fotos: César Lasso
Fernando y Viviana son pareja y padres de tres niños; vendían ensalada de frutas y luego cambiaron el rubro. Fotos: César Lasso

Chipa amasada, torta frita o chipa cuerito. Las denominaciones para referirse a este manjar tan simple son varias, pero el sabor y la calidez que producen son las mismas, más si está acompañada por un buen trago de mate cocido elaborado a la vieja usanza.

Ese placer es el que brindan a diario Viviana Álvez -que hoy cumple 34 años-,y su esposo, Fernando Pires (37), en la esquina de las avenidas Uruguay y Cabred, de Posadas. Es allí donde por la mañana y por la tarde arman su puesto de tortas fritas y mate cocido.

El emprendimiento empezó el año pasado con la venta de ensalada de frutas en los meses de calor y hace no mucho, con la llegada del frío, surgió esta idea que se convirtió en un éxito.

“Empezamos haciendo en casa las tortas fritas para nosotros y a algún que otro vecino le gustó el aroma, se acercó y me preguntó si lo estaba haciendo para vender. Así fue como empecé a vender desde casa primero”, contó Viviana a El Territorio.

Los dos son misioneros pero vivieron un tiempo en Buenos Aires hasta que la inseguridad los hizo irse; primero estuvieron en Colón (Entre Ríos), trabajando en un hospedaje que por la pandemia del Covid-19 terminó cerrando sus puertas. A la tierra colorada llegaron hace al menos un año.

“En Misiones primero empezamos vendiendo pan casero, pastelitos, para rebuscarnos en el día a día. En el verano a mi marido se le ocurre hacer ensalada de frutas y nos fue muy bien. Vendíamos en gimnasios, rotiserías, algunos mercados que nos pedían. Por la tarde recorríamos toda la avenida Uruguay caminando con el mismo carrito que hoy modificamos para hacer las tortas fritas”, relató la mujer.

La pareja empieza con todos los preparativos del carrito a las 5 de la mañana y una hora más tarde, los posadeños ya tienen las primeras tortas fritas calientes para arrancar la mañana camino al trabajo, a la facultad o a hacer trámites.

El amasado se hace previamente la noche anterior en su casa, cortan y pesan bolitas para que sean todas iguales y las envuelven con papel film. Lo único que hacen en el lugar es estirarlas y freírlas en el momento.

Por día  hacen 25 kilos de masa con la que realizan 600 tortas fritas, puesto que de cada kilo salen 24 unidades. Venden cada una a $40, tres unidades a $100 y un vaso grande de mate cocido a $50.

“Por más que la torta frita sea sencilla, hacerlo bien cambia mucho. Es una masa que por más que lleve aceite y sea frita es muy sequita. La gente disfruta de comerla calentita”, comentó la mujer.

Y agregó: “Yo quería hacer algo diferente a lo que hace todo el mundo y que a su vez llame la atención. Muchos compran porque ven que los estamos haciendo en el momento y están calentitas. Es una torta frita sencilla que para nosotros los misioneros es lo más rico y el mate cocido quisimos hacer el que nos recuerda a nuestra infancia, que es colando la yerba mate. A la gente le gustó y ahora tenemos clientes que vienen a tomar su desayuno y su merienda a la tarde”.

Se los puede encontrar de lunes a viernes desde las 6 de la mañana hasta que se les termine la producción y, por la tarde, desde las 16. Viviana comentó que la gente se acerca, los felicita y se asombra de verlos cocinar allí.

Este es el principal y único ingreso para Viviana y Fernando -que son padres de tres niños-, y gracias a él también pudieron darle trabajo a Érika (hermana de Viviana), que estaba desempleada. Sueñan con el día de mañana poder generar más empleo.  

“El toque final es mucho amor. Nos dedicamos a esto de lleno y nos tomamos esto como un trabajo cualquiera. Un día faltamos porque tuvimos un taller de manipulación de alimentos y la gente al día siguiente nos reclamó. Los días de lluvia y los más fresquitos son cuando más trabajamos así que estamos ahí”, cerró la mujer. 

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