miércoles 25 de mayo de 2022
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Cumplía una condena de 20 años por el homicidio de su concubina

Preso jugaba al fútbol en el penal de Oberá y falleció de un infarto

Néstor Barúa se desplomó en pleno partido y llegó sin vida al hospital. La autopsia confirmó la muerte natural. Implementarían un chequeo a reos que hagan deportes

sábado 23 de abril de 2022 | 6:03hs.
Preso jugaba al fútbol en el penal de Oberá y falleció de un infarto
El 11 de marzo de 2015 Barúa fue condenado por los miembros del Tribunal Penal Uno de Oberá. Foto: El Territorio/Archivo
El 11 de marzo de 2015 Barúa fue condenado por los miembros del Tribunal Penal Uno de Oberá. Foto: El Territorio/Archivo

El clima era ideal y la tarde perfecta para jugar al fútbol. El partido transcurría normal entre dos equipos del módulo B, circunstancia en que uno de los jugadores cayó desplomado sobre el campo de juego. Primero los compañeros y luego los guardias trataron de asistirlo, pero nada pudieron hacer.

Néstor Fabián Barúa (41) falleció de un infarto mientras jugaba un picado en la Unidad Penal II de Oberá, el último sábado por la tarde.

Luego de los primeros intentos por reanimarlo fue trasladado al Hospital Samic, donde arribó sin vida, tras lo cual el cadáver fue remitido a la morgue judicial de Posadas. La autopsia confirmó que el deceso se produjo por “paro cardiorrespiratorio no traumático”, es decir, muerte natural.

Los restos fueron entregados a una hermana que reside en San Martín de Tours para la inhumación.

Barúa cumplía una condena de 20 años de prisión por el homicidio de su concubina Francisca Medina (56), registrado el 4 de mayo de 2014 en el barrio Caballeriza, de Oberá.

Ante la consulta de El Territorio, el Director General del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), alcaide general Manuel Dutto, mencionó que a partir del citado hecho analiza la posibilidad de implementar un control médico preventivo para los reclusos que practiquen deportes en la diferentes unidad carcelarias de la provincia.

“La semana que viene pretendo reunirme con los médicos del Servicio para analizar el tema y ver las opciones. Una alternativa sería contar con la colaboración de personal del Salud Pública para evaluar a los detenidos, que son casi 1.800 en la provincia, por lo que tendríamos que avanzar en etapas para cubrir a todos”, explicó el funcionario.

Dura condena
El 11 de marzo de 2015 el Tribunal Penal Uno de Oberá condenó a Néstor Fabián Barúa a la pena de 20 años de prisión por “homicidio calificado por la relación de pareja, habiendo mediado circunstancias extraordinarias de atenuación”.

En mayo del año anterior asesinó a su concubina Francisca Medina, con quien en realidad convivió menos de dos meses, lapso en el que protagonizaron varias peleas, según testigos que declararon en el juicio.

La pena impuesta por el Tribunal resultó menor a la solicitada por la fiscal Estela Salguero, quien entendió que Barúa merecía ser condenado a prisión perpetua porque el crimen se cometió en un contexto de violencia de género y femicidio.

Por su parte, si bien en el debate oral el acusado guardó silencio, en la instrucción contó que esa noche discutieron porque la mujer le reprochó que tomaba mucho alcohol.

Reconoció que estaba borracho y que salió a comprar una botella de vodka, pero antes de regresar escondió el envase.

Dijo que volvió a la casa decidido a irse, que juntó sus ropas y le pidió su documento a Medina, pero ésta no se lo entregó y empezó a gritarle.

Afirmó que no se dio cuenta que la víctima tenía un cuchillo y lo atacó. “No recuerdo cómo la agarré del brazo y saltó sangre del cuello. No sé cómo fue, en el forcejeo se cortó”, argumentó.

Pena atenuada
En su alegato la fiscal Salguero desestimó dicha coartada, ya que Barúa no sufrió lesiones defensivas, como sí la víctima, quien presentaba cortes en las manos.

En ese contexto, consideró que pese al estado de ebriedad, el imputado era consciente de sus actos y lo demostró al pedir ayuda a los vecinos.

Pero no sólo eso, puesto que intentó modificar la escena del crimen cambiando de lugar el arma homicida, que una testigo vio clavada en el cuello de Medina y, a los pocos segundos, otro vecino observó que estaba cerca de la mano de la misma.

“Al no haber ninguna causa que justifique su accionar, mató a Francisca sabiendo lo que hacía y debe responder por ello con prisión perpetua por femicidio”, argumentó la fiscal.

Por su parte, la defensora oficial Teresa Gómez solicitó una pena mínima alegando que actuó en legítima defensa al ser atacado por su concubina.

Finalmente, el Tribunal impuso una pena atenuada a la solicitada por la fiscalía.

En el debate quedó claro que la discusión comenzó en la parte delantera de la casa, pero luego la mujer corrió hasta la pieza y quedó arrinconada sobre la cama, donde recibió las puñaladas.

El cadáver presentaba heridas en el rostro, cuello, región cervical, clavícula y mano izquierda, estos últimos sobre la palma, en una clara señal de que la víctima intentó defenderse.

 

Dos veces víctima

Antes de su deceso, el nombre de Francisca Medina ya figuraba en un expediente judicial como acusada de homicidio.

Ocho años antes de su muerte fue detenida e imputada por el crimen de su ex pareja, Ramón Enrique Campodónico (42), ocurrido el 26 de julio de 2006 en la misma vivienda donde ella fue ultimada a puñaladas.

Según se estableció, aquella noche la mujer discutía con Campodónico, quien a esa altura ya era su ex marido, cuando de las palabras pasaron a los golpes y el hombre intentó lesionarla. Medina tomó un trozo de hierro y lo golpeó en la cabeza y el tórax en reiteradas ocasiones. El herido fue trasladado de urgencia al Hospital Samic, donde falleció a las pocas horas.

Medina fue imputada por homicidio simple, pero fue sobreseída porque la Justicia entendió que actuó en legítima defensa, puesto que había denunciado varias veces a Campodónico por violento.

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