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“En el mundo de la pobreza hay mucha gente que quiere trabajar”, dijo el padre Barros

Con ayuda de Cáritas, 15 vecinas se forman para salir adelante

Buscan un propio emprendimiento de embellecimiento de uñas. Recibieron donación de insumos para aprender el oficio en la capilla de un barrio posadeño

domingo 17 de abril de 2022 | 6:05hs.
Con ayuda de Cáritas, 15 vecinas se forman para salir adelante
Dos veces por semana toman clases en la capilla del barrio. Foto: Natalia Guerrero
Dos veces por semana toman clases en la capilla del barrio. Foto: Natalia Guerrero

Con miras a un proyecto laboral independiente que les ayude a paliar la crítica situación económica y social imperante, un grupo de 15 mujeres de entre 23 y 40 años invierte su tiempo en capacitarse para aprender sobre esmaltado de uñas, y así encontrar una vía de ingreso que aporte en la economía del hogar y que les permita desarrollarse con un oficio. Ellas reciben el apoyo de Cáritas Diocesana, que les entregó los insumos necesarios y les facilita el curso, el cual se dicta en la capilla Nuestra Señora de Guadalupe, del barrio Néstor Kirchner, uno de los más carenciados en las afueras de la capital misionera.

El organismo también brinda apoyo a otros proyectos en distintos puntos de la ciudad y de la provincia de tipo textil, gastronómico y de peluquería desde hace un año, como consecuencia de la crisis laboral y económica que se generó a partir de la cuarentena por Covid-19, contaron.

En este marco, hubo “mucha gente que quedó, incluso, sin trabajo informal, sin changas”, aseguraron.

Gabriela y Yolanda, entusiasmadas por los nuevos conocimientos. Foto: Natalia Guerrero

El grupo de mujeres tiene capacitaciones los lunes, miércoles y viernes desde las 17. En una de esas clases, se encontraban unas cinco en el interior de la capilla, acompañadas por algunos niños. No esta presente la capacitadora, pero ellas aprovecharon para practicar y conversar con El Territorio.

Sobre la mesa se esparcían todos los elementos de trabajo que recibieron como donación, los cuales empleaban con entusiasmo. Tampoco estaban todas por diferentes razones, varias de las cuales se relacionaban con que la mayoría son jefas de familia y debían buscar a sus niños del colegio.

En este marco, Gabriela Millán (33), presidenta de la comisión vecinal y referente de Cáritas en el barrio, contó que todo empezó por una solicitud de una capacitación que le realizó al vicepresidente de la institución, el sacerdote Alberto Barros.

Tomó contacto con las demás mujeres porque asisten a clases de zumba. “La mayoría queríamos capacitarnos para tener una salida laboral y así optamos por esmaltado de uñas, que es lo que más se usa ahora. Con este tema estamos hace tres meses y luego empezamos con las uñas esculpidas con la profesora Gloria Fernández”, indicó.

En total, la capacitación dura seis meses y luego de ese período “tendremos que buscar nuestros clientes dentro del barrio porque todas tenemos hijos chiquitos y se nos dificulta salir de acá”, comentó.

De hecho, sus planes al respecto todavía están en formación debido a la realidad de cada participante, pero manifestaron que les gustaría armar un emprendimiento individual o grupal, aunque algunas eligieron la actividad por afición ya que tienen su trabajo y les ocupa la mayor parte de su tiempo.

La familia de Gabriela está compuesta por su esposo y tres hijos, de entre 8 y 17 años. Ella ve la actividad “como una salida laboral y una ayuda para las mujeres del barrio. Para tener una plata extra porque ahora, la economía es difícil”.

Elizabeth Toledo (40) también participa en el proyecto. Vive en el barrio desde hace siete años y trabaja como agente sanitaria. Se unió a la iniciativa por gusto al embellecimiento de uñas, pero afirmó que no puede dedicarse aún a esto porque carece de tiempo.

“Yo no me puedo comprometer en nada porque trabajo todo el día, pero esto de las uñas me encanta”, se entusiasmó.

Lo que aprende en el curso lo comparte con sus hijas, “y eso nos ayuda mucho porque no tenemos que ir a un lugar para pagar la manicura. Además, ellas les hacen a otras chicas y les cobran, de ahí pueden tener un pequeño ingreso”, contó con alegría.

Yolanda Vázquez (38) ve en el esmaltado de uñas un camino para obtener un medio de vida. Ella busca aprender sobre el tema para sumar a sus conocimientos de fisioterapeuta y masajista, dado que su finalidad es “solventar los gastos en esta economía cambiante”. Pretende colaborar con el sustento de su hogar, conformado por su pareja e hija.

“Con las chicas nos reuníamos para tener zumba por la tarde y en uno de esos encuentros hablamos de poder hacer algo que nos ayude a las mujeres a ser más autosuficientes”, narró.

Acotó: “Nos decidimos por aprender sobre embellecimiento de uñas y nos lanzamos a estudiar”.

“Lo importante es saber que esto nos va a ayudar a tener un ingreso económico en casa y más a aquellas mujeres que quieren salir adelante y apuestan a estos emprendimientos”, acentuó.

Otros proyectos
La iniciativa en el barrio Néstor Kirchner es una de las varias que apoya Cáritas Diocesana, con elementos de trabajo y capacitaciones. Entre ellas se puede mencionar el comedor Don Bosco, de Candelaria, donde hay un emprendimiento de gastronomía. También hay uno textil en el barrio Cruz del Sur, de la ciudad capital, llevado adelante por un grupo de mujeres.

Hay otro proyecto textil, pero individual, con una persona que está detenida en la Unidad Penal V de Mujeres que goza de salidas transitorias y laborales.

Además, otro pequeño grupo de vecinas se decidió por esmaltado de uñas en el barrio San Juan Diego, que está camino a Néstor Kirchner. También un emprendimiento de peluquería en la parroquia de Fátima, de Garupá, conformado por varones y mujeres jóvenes.

El padre Barros explicó que los insumos y las formaciones son gratuitas.

“Dentro de nuestras posibilidades, tratamos de generar ámbitos de trabajo porque permiten que una persona pueda crecer en una promoción integral de sí misma. Así, ésta despliega sus capacidades, su creatividad, lo que pueda aportar a la sociedad”.

“En el mundo de la pobreza y de la exclusión hay muchísima gente que quiere trabajar. La verdad es que me admiro ante la fe de estas personas que le ponen un entusiasmo a la vida en medio de tanta dificultad, eso me motiva un montón”, se emocionó.

 

El gran desafío de emprender Capacitaciones en auge y cómo lograr sostenerse en el tiempo Se convirtió en chapista por necesidad y ahora enseña a otras mujeres Huyeron de la violencia y ahora van por la independencia económica Dejó trabajos mal pagos y hoy vende sus productos al país Transformó su pasatiempo en un medio de vida

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