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Se aconsejó a quienes comienzan un cultivo ecológico generar varias alternativas

Incentivan a dotar de valor a cultivos agroecológicos

Las experiencias se cuentan desde San Juan, donde se intensificó el trabajo con sistemas menos dependientes a los agroquímicos entre pequeños productores

lunes 04 de abril de 2022 | 6:05hs.
Incentivan a dotar de valor a cultivos agroecológicos
En su finca agroecológica, Esteban tiene una sala comercial donde comercializa productos a visitantes. Fotos: Víctor PIris
En su finca agroecológica, Esteban tiene una sala comercial donde comercializa productos a visitantes. Fotos: Víctor PIris

La producción agroecológica y orgánica se muestra en pleno auge en San Juan con diversos alimentos que apuntan a llegar de forma más directa al consumidor. Quienes la impulsan, notoriamente son pequeños agricultores que destacan su competencia por calidad de producción. Para ello deben afinar costos de producción y buscar alternativas para que su oferta encuentre más rápido a sus consumidores. En un reciente viaje organizado por el Círculo Argentino de Periodistas Agropecuarios (Capa) con auspicio del Ministerio de Agricultura de Nación y el Ministerio de Producción de San Juan, algunos productores mostraron sus creaciones distintivas. Y en sus presentaciones resaltaron entre algunas de las virtudes el cuidado del medio ambiente, lograr productos innovadores e integrarse con el turismo para lograr una mayor difusión de su trabajo.

También como consejo a productores misioneros, resaltaron la importancia de generar varios productos, con mayor valor, desde un mismo cultivo. 

Aceitunas que dan para mucho

Esteban Santipolio y su esposa Gisela Villarroel son propietarios de la finca agroecológica Tutuna, que produce aceitunas de tres variedades (arbequina, changlot real y arauco), aceite de oliva y productos de cosmética en base a las aceitunas, agregando además extractos de plantas aromáticas de su región.

Esteban, quién es ingeniero agrónomo, explicó a la prensa especializada que su finca tiene unas 9 hectáreas en el departamento de Pocito. Enfatizó que lo más importante en el proyecto es trabajar sobre los costos de producción para obtener mayores márgenes de ganancia bruta.

“A diferencia de una producción comercial, para nosotros no es tan importante el rendimiento por hectárea. Sí, en cambio, el margen bruto que nos pueda quedar. Si los costos por hectáreas bajan, eso nos asegura una ganancia que para quienes tenemos poca superficie es muy importante”, comentó en diálogo con periodistas agropecuarios de varias provincias.

En cuanto a los costos valoró no depender de productos químicos, que han subido de una forma explosiva en los últimos años.

“El tema es salir de la trampa del sistema de producción convencional, en que los que más ganan plata son los vendedores de insumos. Justamente, si uno busca reducir el uso de agroquímicos, va reduciendo costos y va saliendo de la trampa”, consideró.

Y explicó que el camino para no depender de fertilizantes y herbicidas comerciales, lleva tiempo y mucha capacitación.

“En mi caso fueron nueve años de estar probando, pero si uno de entrada entiende la trampa de la dependencia, el cambio va más rápido. Yo primero intenté con los orgánicos, pero los costos de la producción no van con los precios del mercado interno. Si uno tuviera la oportunidad de exportar, ahí podría ser diferente”, comentó diferenciando que su producción es agroecológica.

En diálogo con El Territorio recordó, en tanto, que “ahora hay un sistema que se llama SPG (Sistema Participativo de Garantías), que la Dirección Nacional de Agroecología está impulsando (cómo una forma de certificación). La SPG siempre es local , se promueve señalar a los agricultores las cosas que se están haciendo mal y se busca también colaborar para ir dando soluciones para realizar cambios. Es una gran diferencia con una certificación orgánica que sólo controla lo que no debe hacerse con una producción”

Ahorro energético 

Esteban comentó que en la producción olivícola cuando se instalan servicios de riego presurizado se es más dependiente de la energía.

“Se necesita una bomba que presurice el sistema, ahí hay que buscar ayuda de energías alternativas. En nuestro caso es con paneles solares, pero hay otros sistemas, cómo la energía eólica o de otro tipo”.

El pequeño productor agroecológico comentó, por otro lado que en los últimos años en San Juan se facilitó el acceso a créditos para que los productores accedieran a la colocación de paneles solares en sus fincas.

“El préstamo se hace contra una garantía hipotecaria del bien donde se instalan los paneles a una tasa muy baja o sin interés y con plazos muy extendidos”.

Usar las redes y nueva logística

En cuanto a la venta de sus productos finales, explicó que tras la pandemia aparecieron nuevas herramientas para llegar a nuevos mercados.

“Antes de la pandemia era todo venta directa, ya sea en las ferias de San Juan o en las ferias de Buenos Aires que asistimos. Después trabajamos en otros canales, con una organización que se llama Alimentos Cooperativos, que está en Buenos Aires con cuatro locales propios y tiene venta on line. Ellos trabajan con la agricultura cooperativa y familiar de todo el país. Pagan el precio que el productor fija y después lo venden directamente. Para nosotros es bueno porque no hay costos para venderles a ellos”.

Acotó que  vende sus productos a través de su página de Facebook y de Instagram. “Desde allí nos hacen los pedidos y ofrecemos las entregas a través del sistema prepack del Correo Argentino que llega a domicilio. Es un sistema de envío que ofrece un precio muy inteligente segmentado hasta 25 kilos. Entonces, se puede mandar una caja con tres o cuatro productos que si pesan menos de un kilo cuesta unos 600 pesos. El comprador recibe su pedido en tres o cuatro días”.

También recordó que “hay una red de municipios agroecológicos que se llama Renama y es muy importante en la difusión de productos. Ahí la gente se va conociendo, intercambiando, promoviendo una mayor circulación de comercio en sus localidades”.

Cosmética natural

Desde el mismo emprendimiento, Gisela Villarroel, al frente de la línea cosméticos de Tutuna, explicó la distinción que busca. Entre sus productos tiene cremas para el rostro, manos, champús sólidos, jabones con extractos de aceite de oliva y de diversas plantas.

“Producimos cuidando mucho la calidad de los insumos, porque es la base de un producto final. Es muy importante que el insumo se haya cultivado sin químicos, en un lugar limpio, así el resultado será fantástico. El mercado donde nos movemos es directo con el consumidor. Es lo que más nos interesa, porque también es educar, concientizar, y en lo posible multiplicar”, comentó Gisela. 

Y agregó: “Para mí es esencial cuidar la calidad y por lo tanto los volúmenes no son tan grandes. El proceso está muy ligado a los ciclos de la naturaleza, a como está el fruto, como esta la flor, es un proceso largo, una crema no la hago en un día, para eso tengo que tener insumos que se recolectan en cierto momento, preparar tinturas, maceraciones; yo no elaboro aceites esenciales, pero necesito saber quién los elabora. Todas esas cosas van a participar del producto final”, explicó.

Más con las uvas y tomates

Miguel Más es uno de los pioneros en la producción de productos orgánicos en el país. Actualmente con su champañera y huerta orgánica en Pocito, genera varios alimentos con la garantía de una producción libre de agregados artificiales.

En diálogo con El Territorio desde su finca apuntó como consejo a los productores misioneros, hacer el esfuerzo para lograr sacar mayor valor de las producciones primarias.

“Nosotros empezamos como productores primarios, elaborando muy poco, hacíamos un poquito de vino nomás, y algunos dulces.  Luego nos dimos cuenta que lo primario es perecedero y que no podíamos guardarlo, ahí empezamos a elaborar. Mi recomendación es que la gente se acostumbre a darle valor agregado a los productos primarios”, aconsejó.

Y detalló que en su caso tienen “dos productos primarios fundamentales, que es el tomate y la uva. Y de cada uno hacemos al menos diez productos diferentes. De la uva hacemos la confitura de uva, hacemos el arrope, el jugo, el dulce de uva en pan. El asunto es sacarle a cada producto primario mayor valor. Lograr nuevos productos diferenciados, en frascos o en botellas. El tema de la comercialización también cuesta bastante, pero por suerte hoy se conoce más lo orgánico y se valora este producto”.

En cuánto a los espumantes y vinos orgánicos que produce, consideró que lentamente se está diferenciando y valorando más el sistema de producción orgánico.

“Con respecto al vino, hay muchas variedades como marcas. Con el turismo en general la gente viene a probar vinos y  encuentran que son orgánicos. No hay una fuerte demanda de productos orgánicos en la población en general, no es muy grande, pero cuando lo prueban y observan que es un vino de calidad, natural, que no tiene conservantes, entonces la gente empieza a pensar más en lo orgánico”.

El productor inauguró tiempo atrás una fábrica de vinagre y de aceto balsámico para tener otro destino posible de su producción.

“Viendo que en una época tuvimos sobrantes de vino, decidimos montar una fábrica de vinagre y aceto balsámico, que lo hacemos mezclando mosto concentrado o arrope para mezclarlo con el vinagre”, explicó.

El productor también contó que uno de los últimos productos en agregarse fue una jalea de vino que puede usarse tanto para platos salados, como con preparaciones dulces. “Fue un producto nuevo, nos enteramos que no tenía una clasificación  alimentaría en el país y tuvimos que trabajar para que nos dieran su aprobación. Hoy es un producto gourmet que nos piden mucho, lo denominamos en su etiqueta como un vino para comer”, explicó a los periodistas.


El aceite y el problema de las botellas

En cuánto al aceite de oliva que produce, Santipolio relató que se apunta a conservar el producto con las mayores virtudes naturales. “El aceite de oliva es básicamente un jugo de fruta, nosotros lo tratamos así. La separación de la fruta se hace en frío para conservar todas sus virtudes y se guarda en tanques de acero inoxidable en la sala extractora (con temperatura controlada) para su posterior envasado con destino a venta”, comentó. Y aclaró: “El aceite que tengo lo ofrecemos en envases pet porque no estuvimos consiguiendo envases de vidrio. Igualmente las botellas pet son especiales para garantizar la protección de la calidad del producto”. Remarcó  en referencia a sus productos que “el aceite de oliva es lo opuesto al vino, cuánto más viejo peor, el aceite de mayor calidad se consume lo más fresco posible”.

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