martes 24 de mayo de 2022
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El durmiente

domingo 03 de abril de 2022 | 6:00hs.
El durmiente

Mateo estaba durmiendo en la cama de su hermano. En los caminos de su ensoñación encontró a un hombre que conoció en un sueño anterior. Se detuvo y por su fisonomía lo reconoció inmediatamente. Lo miró extrañado y le preguntó: ¿Quién sos realmente?. El hombre respondió: “Soy guía de turismo, si querés te muestro la primera parte del recorrido”. “Dale” dijo Mateo, y sus pasos oníricos se fueron deslizando.

En la Garganta del Diablo, sobre una baranda estaba Ramón Ayala recitando poemas de Neruda a dos turistas suecas. La mano derecha del guía señaló una calle de tierra en un monte de Puerto Esperanza. Allí estaban sentados alrededor de una mesa tres albañiles que culminaron su jornada. Llegó a ellos Roberto Arlt trayendo la comida, les sirvió a cada uno de ellos lo que había cocinado. Mientras destapaba una botella de vino les dijo: “Mucha gente ha tratado de convencerme de que formara un hogar, al final descubrí que ellos serían muy felices si pudieran no tener hogar.”

El guía abriendo sus brazos le dijo a Mateo: “Estos son los saltos del Moconá”. Bajo una cascada estaba El General San Martín, relajado, tomando una copita de grapa y con una sonrisa de eternidad. Escuchaba un homenaje que le hacía Rubén Blades con su guitarra Panameña, cantándole:  “Latinoamerica ya está unida y libre, los pueblos bailan sones de ancestral  bravura, mientras las estrellas protegen a la nueva América Morena”. Alrededor de ellos, cóndores, águilas y mariposas se sumaron  a la celebración con llameantes coreografías sabor a batalla de San Lorenzo.

En otro salto, a la izquierda, Mateo al tocar el agua y se convirtió en una calle de tierra de La Pampa. Sobre dicho camino galopaba un caballo cuya montura era de oro, sostenía a Don Yupanqui. El cabalgante sereno escupió su canto: “Yo sé que muchos dirán que peco de atrevimiento si largo mi pensamiento pal rumbo que ya elegí. Pero siempre fui así, galopeador contra el viento”. El guía rescató a Mateo del brazo y lo llevó a hasta Candelaria, caminaron y frente a un árbol se detuvieron. Ahí estaban Manuel Belgrano con Picasso. Manuel blandía un pincel cargado de dignidad y libertad, Picasso, al costado lo ayudaba con otro pincel hecho de luna. Pintaban los colores de una bandera invencible y maternal. La tela era de cáñamo de la india y el mástil era de flores de mburucuyá.

Mateo le preguntó al guía: “¿Dónde podemos ver unos animales?”. El guía lo llevó…pasaron por Aristóbulo del valle y llegaron a un monte tupido en San Pedro, se sentaron en la tierra. Mateo se acostó plácidamente sobre la pachamama y miró hacia un costado. Ahí estaban un tatú, un venado y un mono. El tatú comenzó a cavar la tierra con gran velocidad y del pozo emergió limpio y sagrado Luis Alberto Spinetta. El venado se desperezó y al erguirse se levantó Lito Nebia. De un lapacho se tiró el mono haciendo un salto mortal y al tocar el suelo era Charly García. La canción se abrió paso con la voz de Lito: “Yo no permito que me impidan seguir, yo los invito a que me vean seguir”. El flaco Luis elevó su aguda voz sobre un jacarandá diciendo: “Dame un mapa de tu amor, dame que quiero encontrar tu corazón”. Charly saltó hasta la punta del cerro 60 y desde ahí cantó: “Yo soy de la cruz del sur, soy el que cierra y el que apaga la luz”…

El hermano de Mateo entró a su habitación y sacudió al durmiente diciéndole: “Eyy apurate, cambiate que en una hora vamos al recital de “Los Dallman show”.

Hugo Sales

Inédito. Sales es músico, docente y escritor. Oriundo de Puerto Esperanza, reside en Posadas.
Fotografía: Natalia Guerrero

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