miércoles 25 de mayo de 2022
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Quien luego fuera ministro coordinador estuvo detenido por más de siete años

Escobar recuerda a colonos apresados y cómo se les quitaban sus propiedades

Sus rostros eran publicados y buscados mediante afiches. El régimen militar los consideraba enemigos de la patria. Recordó a Peczak y a dirigentes del MAM

viernes 25 de marzo de 2022 | 6:04hs.
Escobar recuerda a colonos apresados y cómo se les quitaban sus propiedades
Escobar fue detenido y desaparecido cuando tenía 17 años. Foto: Antonio Villalba
Escobar fue detenido y desaparecido cuando tenía 17 años. Foto: Antonio Villalba

Tiene la fortaleza surgida de haber sobrevivido a los años más sangrientos y duros de la historia del país. Más de siete años -tiempo que duró la dictadura- estuvo encerrado, sin haber cometido ningún delito. Por defender una idea distinta a la del régimen lo buscaron, lo atraparon y encerraron. Ricardo ‘Pelito’ Escobar es uno de los cientos de misioneros-se estima al menos 600 militantes- y miles de argentinos, que fueron secuestrados, torturados y muchos, desaparecidos definitivamente.

A 46 años de aquel golpe de Estado, que comenzó el 24 de marzo de 1976, Pelito Escobar repasa en Meta Data, el programa político de El Territorio, aquella persecución que sufrió junto a otros dirigentes durante la dictadura cívico-militar en el país que se extendió hasta el regreso de la democracia en 1983. Quien fuera ministro coordinador de Gabinete, conocido militante juvenil del peronismo e integrante de la renovación, repasa aquellos años oscuros de la historia argentina.

¿Cuánto tiempo estuvo secuestrado como preso político y a qué edad?

Siete años, dos meses y 20 días estuve secuestrado. Me encontraba militando en la Unión de Estudiantes Secundarios, en la juventud peronista. Tenía 17 años cuando fui secuestrado. Intenté huir por Tacuarí y San Martín, de Posadas. Por entonces, estaba todo por pavimentarse, en pleno proceso de cordón cuneta. Cuando intento huir, cruzo la avenida, en lo que es el actual barrio Papini -por entonces era todo monte-, una patrulla de civiles, con cuatro personas adentro me empieza a tirar y me hieren. Logro escapar herido. Me doy cuenta después de que estaba herido porque empiezo a sentir dolores. Empecé a sentirme mareado y bajo un alumbrado me miro y veo que estoy manchado de sangre. En ese momento, una patrulla de civil me intercepta casualmente. Yo estaba siendo muy buscado por la dictadura militar junto a otros compañeros. Eso me marcó la vida a los 17 años. En ese momento, el Estado ejercía el poder para aplicar un terrorismo de estado.

¿Se supo cómo planificaban esos secuestros?

En una mesa o comando se discutía qué hacer con los secuestrados, con una lista existente en la que figuraban profesores, docentes, alumnos, dirigentes estudiantiles, dirigentes agrarios, sindicalistas y todos aquellos que se oponían a la dictadura o luchaban por un país más justo, más equitativo. Implementaron una política de estado de terror sin límites en la tortura, en los campos de concentración. Había 500 campos de concentración en total en el país, que estaban ubicados en cuarteles, comisarías y edificios que se apropiaron.

En lo que se refiere a Posadas, en particular, estos centros clandestinos de detención están ahora debidamente marcados...

Exacto, desde la Jefatura de Policía, la Policía Federal, el Servicio de Inteligencia en Sarmiento y Junín, el Regimiento de Posadas y los campamentos en los montes y a orillas del arroyo Acaraguá donde concentraban a toda la militancia, colaborador y productores del Movimiento Agrario Misionero (MAM). Fue un castigo sin límites. Se apropiaban de las chacras. Montaban campamentos en las chacras y obligaban a las familias a colaborar.

¿Cuáles eran los principales objetivos?

Era golpear a los movimientos políticos, sociales, gremiales. Uno de los primeros decretos, aparte del estado de sitio, fue intervenir todas las instituciones de la democracia. Prohibición absoluta de cualquier tipo de actividad. Estaba prohibido juntarse dos o más personas, con el riesgo de ser detenidos. El tema es que se ejerció una represión totalmente ilegal y sin límites, ya que también los comandantes tomaron la decisión de hacer desaparecer a los hijos de los desaparecidos o matar a las embarazadas luego de tener a su hijo, que era entregado al mejor postor.

¿En lo personal, ya sabía que lo estaban buscando?

En mi caso, junto a mi hermano y una docena de militantes de lo que fue entonces la Juventud Peronista, el Partido Auténtico y la Ligas Agrarias, sacaron un afiche de la dictadura que pegaban en distintos lugares públicos de la provincia como buscados con un escrito que decía: ‘Estos son los enemigos de la patria, colabore con su detención’, con nuestras fotos.  Si mal no recuerdo, en forma posterior, fue El Territorio el que nos entregó esas fotos como parte de la memoria.

¿Se conocía la cantidad de buscados y cuántos fueron detenidos?

Nosotros en realidad no teníamos en realidad la dimensión exacta de lo que estaba pasando. Sabíamos que podíamos ser secuestrados, torturados, asesinados. Pero la figura del desaparecido no estaba clara. Tampoco que decidieran qué hacer con el cuerpo, que supimos luego, tiraban al mar. Representaba el aniquilamiento de quien pensaba distinto o estaba en contra. Es así que se cree que alrededor del 40% de los desaparecidos del país eran dirigentes gremiales, desde delegados de fábricas de base hasta secretario general de gremios.

En el caso de Misiones, ¿se sabe cuántos lograron sobrevivir a esa época de represión?

Calculamos que pasamos por un campo de concentración y llegamos a la cárcel -no todos- más o menos 600 a 800 personas, otros estiman que llegaron a mil. Los campos de concentración estaban llenos, porque no sólo llevaban al jefe de la familia, en las colonias rodeaban chacras enteras y llevaban a toda la familia: padre, madre, hijos. La represión apuntaba directamente a quien colaboraba para la detención de los integrantes y lideres del MAM, como en el caso de Pedro Peczak (el 22 de noviembre de 1976 fue arrestado en la casa de sus suegros y torturado hasta la muerte por las Fuerzas Armadas, que entregarían el cuerpo mutilado a sus familiares el 17 de diciembre de 1976). Conviví con unos cien productores en la cárcel y realmente los vi sufrir muchísimo, cuando su único compromiso había sido luchar por su reivindicación, por una obra social, por luz eléctrica, por mejores precios de sus productos. Y el pecado más grande -de los productores- fue ayudarlos a esconderse o darles comida a Pedro Peczak, por ejemplo, a quien lo llevo en lo más alto de mi memoria y con mucho orgullo de haberlo conocido junto a su hermano Enrique y a todos los dirigentes del MAM que fueron realmente expresión genuina de los productores.

Los que fueron chupados, según la jerga utilizada entonces, ¿la mayoría fueron desaparecidos?.

Yo estuve desaparecido por seis meses, mi hermano más o menos lo mismo y después, como se decía en la época, me “legalizan” porque aparezco por decreto detenido en Candelaria. Por entonces, estuve desaparecido en la Jefatura de Policía, en las calles Tucumán y Santiago del Estero, que fue el campo de concentración más grande. También estuve por ejemplo, en el Regimiento y en el Servicio de Inteligencia. 

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