jueves 18 de agosto de 2022
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Misterio en la noche

(“2022 será recordado como el año en que “ardió Corrientes” y más allá de las cuantiosas pérdidas económicas, el año en que el Iberá, uno de los humedales más grandes del mundo, ha visto como el fuego devastó su flora y su fauna. En este relato, un tributo a quienes hoy luchan para que la región de los esteros sea una zona donde la diversidad de la naturaleza muy pronto vuelva a florecer en todo su esplendor”)

domingo 06 de marzo de 2022 | 6:00hs.
Misterio en la noche

 

Es la hora en que la noche correntina se sumerge en un halo de misterio donde duendes y seres extraños dan origen a historias inverosímiles, en la que animales se hacen humanos y algunos de estos se vuelven fieras. La tenue luz de la luna, casi nueva y a punto de esconderse detrás del horizonte, hace que millones de estrellas brillen majestuosas dando un toque de magia y seducción a esa tierra de pajonales por donde serpentea el Río Aguapey.

En la soledad de la ruta, solo interrumpida por algunos animales que cruzan de una banquina a la otra, el auto de Fridolf devora los kilómetros con la premura que la situación amerita. A su lado Greta, su esposa, reza por ese hijo que los llamó muy descompuesto para que lo recogieran en Ituzaingó, a más de veinte leguas del lugar de residencia. Bastián es un joven profesional de la fotografía y por la calidad de sus trabajos es requerido por grandes empresas y productoras para plasmar, por diversos medios, imágenes del accionar del hombre en defensa de la naturaleza. Actualmente, su responsabilidad pasa por el registro de las misiones realizadas por la Fundación Rewilding, ligada al cuidado del medioambiente, en su proyecto de reinsertar especies animales en la reserva del Iberá, en el corazón de la provincia de Corrientes.

Había interrumpido sus vacaciones al ser convocado para una nueva misión en la que debía fotografiar los resultados del trabajo con guacamayos rojos, una especie extinguida en Argentina desde hace unos 200 años. Esto requería internarse en canoas por las lagunas y con el acompañamiento de caballos, llegar al sitio elegido como hábitat de estas aves luego de un tiempo de aclimatación en el aviario de la fundación. El celo por el cuidado de la naturaleza y el respeto por la flora y la fauna, sumado a su desarrollado sentido estético han hecho de Bastián un experto indiscutido para los trabajos dónde se requiere una comunión entre el ser humano y su entorno natural.

Apenas llegado a Ituzaingó, punto de encuentro para iniciar la nueva misión, el grupo se trasladó por caminos de tierra al sitio donde se halla la base operativa de la Fundación. Luego de hacer noche en el lugar, muy temprano por la mañana se internarían por los fantásticos canales y lagunas de los Esteros del Iberá. Sin embargo, algo impensado lo esperaba al llegar al campamento. Casi 39⁰ de fiebre y una incipiente tos lo preocuparon y alertaron a todo el equipo de trabajo debido a la persistente amenaza del COVID 19. Una rápida evaluación indicó que debía regresar a Ituzaingó para una atención médica e hisopado.  Mientras era trasladado, sintió temor por su cuadro sanitario, no era habitual en él tener fiebre por lo que decidió llamar a sus padres para que vengan a acompañarlo. La noche ya había vencido a la tarde cuando se comunicó con ellos y les contó de la situación. Fridolf y Greta interrumpieron la cena y partieron raudamente con la preocupación propia de una época de pandemia. Apenas se habían dado el tiempo para cargar el equipo de mate, vital para derrotar al cansancio cuando se maneja de noche.

El puente sobre el río Aguapey presenta un pequeño desnivel por lo que Fridolf debió aminorar la marcha para amortiguar el golpe en la suspensión y sortear algunos baches en el pavimento. Metros más adelante, una imagen en la banquina izquierda le hace disminuir aún más la velocidad hasta llegar prácticamente a paso de hombre.

- Es un Aguará Guazú - dijo Greta y continuó - ¡Qué grande es! ¡Qué belleza de animal!

  Este los miraba atento desde la banquina con un fondo de pajonales y la luna muy cercana ya al horizonte. Detuvo un instante la marcha del vehículo pues la soledad de la ruta lo permitía. El animal y el hombre se miraron un instante y luego cada uno siguió su camino como si ambos hubiesen llegado a un acuerdo a través de un místico lenguaje solo entendido por sus corazones.

Greta no paraba de hablar:

- ¡Viste el color de su pelaje! ¡Y esos ojos, esa mirada... parecía la de un ser humano!

Él, imperturbable, seguía en silencio y avanzaba mucho más tranquilo a una velocidad moderada.

 - ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás tan callado? - le pregunta su esposa.

Fridolf la mira, suspira profundo y como dudando entre decirle o no, le cuenta:

- ¡Sabés que sentí en sus ojos la mirada de Bastián! Hasta me pareció percibir que me decía que vayamos tranquilos, que todo está bien. Y ya ves, tengo tanta paz en este momento que se me ha pasado la preocupación. 

Llegaron a Ituzaingó en el mismo momento que desde una camioneta dejaban al hijo en la terminal de colectivos. Bastián lucía una barba inusual de tono marrón, producto del apuro por volver de sus vacaciones. Cuando Fridolf lo miró, sintió que en su rostro se mimetizaba la mirada del Aguará Guazú. Se abrazaron y se dispusieron a regresar. Nuevamente el camino solitario y el silencio de la noche. La fiebre había menguado con la medicación y el hisopado había dado negativo. Por el cansancio de tantas horas de viaje iba callado, tirado en el asiento de atrás. Al pasar nuevamente por el lugar del encuentro con el Aguará Guazú, éste ya no estaba. Fridolf estuvo a punto de comentarle lo sucedido cuando, sin mediar preguntas, Bastián se incorporó en el asiento y les comenzó a hablar:

- ¿Recuerdan cuando les comenté que me había hecho un tatuaje? Creo que nunca se los mostré. Se me vino a la mente ahora. Este tatuaje representa mi admiración por uno de los animales más nobles y perseguido de la zona.  – y mientras hablaba le mostraba su hombro derecho. 

- He prometido protegerlo y alzar mi voz siempre que su vida esté en peligro.

Fridolf y Greta se quedaron mudos. En el brazo de su hijo estaba tatuada la fotografía de lo vivido un momento antes: la imagen del Aguará entre los pajonales y la luna tal como lo habían observado. Fue en el momento exacto en que pasaron por el lugar. Fridolf se horrorizó al pensar… ¿No viajaría en el asiento de atrás encarnado en su hijo el espíritu del Aguará, en una simbiosis total entre el hombre y el animal? ¿Tendría el Aguará Guazú la misma misión de proteger a Bastián?

¡Eran tantas las coincidencias! … Prefirió callar e hizo señas a Greta para que iniciara el mate, era un buen momento para saborear unos amargos. Ya quedaría tiempo para conversar sobre el tema. Es que las noches correntinas tienen magia, y esto… esto apenas es una muestra y ellos habían sido testigos.

Relato inédito. Pereyra es docente jubilado y reside en Virasoro, Corrientes. Ha publicado el libro Ramos Generales: Mboyeré, editado en 2020.

José Pereyra 

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