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Los Notrosos

domingo 27 de febrero de 2022 | 6:00hs.
Los Notrosos

En el mundo siempre estamos primero Nosotros y después, los Otros. Pareciera que con esto se acaba todo. Pero también existe una clase de seres que no somos Nosotros ni los Otros.

Veamos un poco. Uno de Nosotros (o sea uno de los nuestros) es una tautología que responde a un principio lógico de identidad. Un Otro, si bien es contingente y eventual, también se verifica por un precepto epistemológico, el de alteridad. Pero, alguien que no es un Nosotros ni un Otro ¿Qué es?

Uno de Nosotros sabe bien de donde viene y hacia dónde va. Un Otro, puede que no esté tan seguro de sí mismo. Porque los Otros, generalmente por estar fuera de Nosotros, no poseen certezas tan fuertes como las nuestras, acostumbran a tener siempre la culpa de lo que nos sucede y constantemente se equivocan. Nosotros no, somos perfectos. Sin embargo ambos compartimos este planeta.

Analicemos el itinerario que dos clases de seres humanos recorrieron históricamente: Los esclavos y los bárbaros. Los primeros, luego de levantar muchas pirámides, devinieron en los siervos y los segundos en extranjeros. Luego los siervos pasaron a ser proletarios y los extranjeros, sobre todo los pobres, se reconvirtieron en inmigrantes. A pesar de las mudanzas ineludibles que provocaron estos movimientos, unas constantes se mantuvieron inmutables. Los “esclavos – siervos – proletarios” fueron por los siglos de los siglos los desheredados del mundo y los “bárbaros – extranjeros – inmigrantes” los intrusos que llegaban a nuestros hermosos pueblitos para aprovecharse de nuestro honrado trabajo. Ambos equipos siempre fueron los Otros. Porque Nosotros nunca fuimos indigentes ni ilegales, supimos vivir bien plantados donde debíamos estar, cuidando jardines, huertos y pintando cercas. Los Otros sólo se dedicaron a jodernos la existencia y nunca dieron pie con bola. Como el Barça cuando se fue Messi. 

Si bien los Otros se cortaron por un lado y nosotros por el otro, ciertas cosas y personas se resistieron a ser como Nosotros o los Otros. Y aunque casi pasen desapercibidos, pues muchos los confunden con una subespecie de los Otros: los “excéntricos” (de los cuales los Cínicos griegos o los Cronopios de Cortázar pueden ser un ejemplo), yo me he cruzado con estos entes algunas veces. Son los Notrosos.

Los Notrosos, no son como Nosotros ni como los Otros. Tampoco vincular con Los Orozco de León Gieco ni con el ácido nitroso. No podemos aprehenderlos racionalmente dentro de ninguna genealogía antropológica. No nos alcanza con definirlos como ricos, pobres, blancos, negros, cultos, iletrados, locos o geniales. Son, nada más ni nada menos, que…Notrosos. Los he observado con detenimiento para intentar descifrar su cultura, gran frustración. Son impenetrables. Aunque me atrevería a decir que una característica tienen en  común: No les importa la opinión de los demás. Al revés que Nosotros y los Otros, hacen la suya.

Porque, a pesar de negarlo por los altavoces de los estadios, bien que Nosotros dependemos de los Otros y viceversa. Siempre nos afectó la valoración de los Otros, el poder de los Otros, la belleza de los Otros, los secretos de los Otros… y así hasta el infinito. Pero ellos no fueron menos. A los Otros siempre les quitaron el sueño las parejas de Nosotros, la elegancia de Nosotros, la posición social de Nosotros, la moda de Nosotros, el éxito de Nosotros… y así hasta el infinito.

A los Notrosos nada de esto les mueve un pelo. Es más, aman el fracaso y el error. Investigando, creo que encontré algunos Notrosos encriptados en diferentes comunidades de sujetos y objetos. Ya que, por si no lo advertí antes, los Notrosos no pertenecen exclusivamente a la especie humana. Quizás pueden haber sido Notrosos encubiertos el león de la Metro, Gregorio Samsa, Margarito Tereré o Janis Joplin.

Suelo coincidir con algunos Notrosos. Una siempre garabatea sobre un papel pictogramas mágicos. Puede que escriba una novela infinita en el idioma de signos que inventó Xul Solar. Nada la distrae. Algunas valijas son sin duda Notrosos. El equipaje, generalmente, depende de Nosotros o los Otros. Pero algunos bolsos y maletas se rebelan e independizan. Se transforman en Notrosos y viajan sin que los lleve nadie de la mano. Me fascinan los Notrosos que escriben poesías con palabras que ellos mismos inventan para que nadie las pueda leer. Ni que hablar de las Notrosas que bailan solas en los cines abandonados, y me enloquecen las que escriben postales ofreciendo citas pasionales a los recaudadores de impuestos. Más de uno fue encontrado muerto en un callejón. Buena gente pero tienen su morbo.

 Un Notrosos es algo o alguien que elude vernos y menos aún soporta oírnos. Se me hace que no conocer la respuesta a ninguna pregunta es el secreto que les ha permitido no ser descubiertos por Nosotros ni los Otros. Si advirtieran que yo los reconozco, mi vida correría peligro.

Inédito. Piegari cursó estudios de filosofía y comunicación social. En Posadas se desempeñó como periodista y gestor cultural. En 2018 se publicó en España su novela Kitschfilm y en 2021 la novela Summa Baiulus

Carlos Piegari

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