miércoles 25 de mayo de 2022
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Una montaña rusa de emociones

El gobierno pasó en apenas cuatro días de la euforia del entendimiento con el FMI al malestar por la renuncia de Máximo Kirchner. Rol clave de Sergio Massa en la unidad, mientras se espera saber qué piensa Cristina. Alberto Fernández, por otra parte, toma las riendas de la política interna y de la política exterior. En Misiones, las gestiones dan resultados y se aseguran obras y más apertura regional

domingo 06 de febrero de 2022 | 6:00hs.
Una montaña rusa  de emociones
Por Latree
Por Latree

Nadie puede negar que el peronismo en el gobierno es frenético. Una montaña rusa de emociones que puede saltar de la euforia al malestar en un abrir y cerrar de ojos. Es que hace poco más de una semana, en el gobierno nacional, o al menos en una parte importante, todo era euforia. La euforia de haber conseguido “entenderse” con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esta semana toda esa euforia se opacó por “el malestar” que dejó la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque de diputados oficialistas en el Congreso Nacional, molesto con los términos de ese entendimiento. Así lo dejó claro en una carta de renuncia que hizo pública en el inicio de la semana, mientras todo el arco político espera una carta o declaraciones de su madre, Cristina Fernández, marcando su postura ante el entendimiento con el FMI.

Cristina sigue sin hablar, y la carta de Máximo, rápidamente, hizo pensar a todos en aquella carta furiosa posderrota electoral que publicó ella, y que dinamitó el gabinete nacional y precipitó los cambios. Allí le había dicho a su socio político que él es el presidente y que debe tomar decisiones. Al parecer, de esto tomó nota el mandatario en aquel momento. Porque más allá del malestar que generó la decisión de Máximo, hay que destacar la reacción rápida y concreta del presidente Alberto Fernández, que rápido de reflejos tomó el timón de la situación, de una manera que hasta ahora no se había visto, al menos públicamente. 

Alberto Fernández tuvo que ponerse los pantalones largos en lo que a la cuestión interna y política respecta. Y lo hizo con una velocidad hasta ahora no vista en su accionar político desde el sillón de Rivadavia. Hacía mucho que no se veía al presidente cómodo en una entrevista en vivo, comunicando y dando mensajes para adentro y para afuera con claridad. Eso mismo se vio el lunes por la noche, horas después de conocerse la renuncia del presidente del bloque oficialista de la Cámara Baja.

Así es que Fernández aprovechó el affaire con Máximo para recordarle a todos que él es el presidente y que toma las decisiones. Y ahí mismo anunció que en 24 horas, antes de su viaje a Rusia y China, iba a decidir quién remplazaba a Máximo. Cuestión que cumplió con rigurosidad, gracias a la cohesión de otras facciones del FdT y el trabajo inconmensurable de Sergio Massa, quien se transformó en un actor preponderante en esta situación. Así tejió, y se anunció 24 horas después que el nuevo jefe del bloque será Germán Martínez, un hombre cercano al dirigente todo terreno Agustín Rossi.

Un hombre clave con visión de Estado

Sergio Massa es el hombre que más creció en la coalición de gobierno desde su incorporación para las elecciones presidenciales de 2019. Llegó a la coalición electoral, luego transformada en coalición de gobierno, con su Frente Renovador roto, porque parte de sus aliados históricos no acompañaron su decisión. Cabe recordar que su partido fue creado a partir de una escisión del kirchnerismo allá por el 2013, con la intención de ser una tercera vía y llegar a la presidencia. Esa intensión debió ser dejada de lado en 2019 para sumarse a la coalición del FdT, desde una posición de minoría, para integrar la mesa chica del poder.

Allí poco a poco fue ganando espacios vacíos, en ese peronismo kirchnerista que quedó, y sigue, demasiado atado a las premisas setentistas que en algún momento le fueron redituables pero que hoy restan más de lo que suman. En política, los espacios vacíos se ocupan. Massa lo hizo con su espacio y a la perfección. Su última intervención para el control de daños con la renuncia de Máximo, y como tejió junto al presidente el remplazo y la cohesión del FDT, lo elevan a un escalón superior.

En la mañana del martes, la más dura para la coalición de gobierno después de aquel 13 de septiembre posdesastre de las Paso, Massa se mostró revalorizando la unidad y pidiendo que se actúe como hombres de estado. Esto significa seguir los lineamientos del bienestar general, ser pragmáticos y no andar por la política siendo dominados por las ideologías, en un momento tan complicado para el país. Con ello, también, le mandó un mensaje a la socia mayoritaria del espacio, que sigue sin expresarse respecto de la decisión de su hijo y de lo conseguido en las negociaciones con el FMI, mientras ejerce la presidencia por la ya mencionada gira de Alberto Fernández a Rusia y China.

Cristina no quiere ser el Chacho Álvarez de Alberto, y éste no quiere ser el Lenín Moreno de Ecuador, que traiciono a su jefe Rafael Correa. Por lo tanto, no sería conveniente a la estrategia de la propia Cristina bombardear desde adentro a su gobierno, haciendo caer el acuerdo con el FMI. Por ello, desde todas las facciones internas sobreactúan, asegurando que la unidad del espacio no está en riesgo.

En cuanto a la ciudadanía, el acuerdo con el FMI da cierta certidumbre, que no es poca cosa en un país acostumbrado a las crisis permanentes. En ese sentido, el consultor político Mario Riorda difundió esta semana dos datos de opinión publica contrapuestas, en los cuales tres cuartas partes de la sociedad argentina apoya el acuerdo con el FMI, y en la misma proporción rechazan a Máximo Kirchner y su actitud. Son promedios de los últimos sondeos que están midiendo estos días. Concluye Riorda que el apoyo mayoritario no es porque la gente esté feliz, ni porque comparta o conozca, sino que representa algo de certidumbre. 

La batalla que se viene en el congreso.

La renuncia de Máximo no solo mostró una postura personal, sino que además dejó entrever las diferencias en el bloque oficial sobre la cuestión. Esto hace vislumbrar un trabajoso y sinuoso camino que deberá ser recorrido por el oficialismo presidencial para lograr los números necesarios para la aprobación del acuerdo con el FMI en el Congreso nacional. En los poroteos previos se ve que, según lo que dejan trascender desde el Instituto Patria, habría 30 diputados de la Cámpora o afines que se opondrían al acuerdo. De ser cierto, el gobierno nacional necesitará sí o sí del acompañamiento de varios legisladores de la oposición para que el acuerdo no naufrague. En la oposición tampoco la tienen fácil, los más racionales con responsabilidades de gestión quieren que se apruebe el acuerdo, mientras los más radicales liderados por Macri y Bullrich dinamitan todo.

El ministro de economía, Martín Guzmán, tiene un camino crítico por delante, de cuatro semanas, para elaborar la carta de intención con el FMI para que el Poder Ejecutivo la mande al Congreso. En la carta de intención se sabrá la famosa letra chica, donde se esperan definiciones importantes para los argentinos, como las tarifas, reducción de subsidios, baja del déficit, etc. Letra chica que podría condicionar aún más el voto de los propios “rebeldes” y de la oposición.

Gira presidencial sin sobre saltos

Desde hace semanas se sabía que el martes por la noche Alberto Fernández partía en una misión diplomática con destino a Rusia y China. Desde la oposición se trató de darle a la renuncia de Máximo un volumen que en realidad no tenía, al punto tal de sugerir que la situación institucional era tan grave que el presidente debía suspender ese viaje. Lejos estaba eso de ser siquiera analizado por el presidente, que antes de subirse al avión tenía el conflicto central resuelto, y un nuevo presidente de bloque oficialista en la Cámara Baja en funciones.  Y así continuó con la gira por Rusia y China, planificada con mucho tiempo de anticipación como se merecen esos viajes en el concierto de la geopolítica internacional.

Desde Moscú, Alberto Fernández, en declaraciones a la prensa, dijo que Argentina necesita abrir otros puentes sin ser satélite de nadie, refiriéndose a la dependencia con el FMI y los Estados Unidos. Y aceleró la jugada diciéndole a Putin que Argentina puede ser la puerta de ingreso de Rusia en la región. Los dichos del presidente resonaron fuerte, porque lo dice en el momento en que Argentina negocia con el FMI un acuerdo, con el apoyo de los Estados Unidos, y por el momento de tensión que vive el mundo y que tiene a Rusia y a los Estados Unidos como protagonistas, con epicentro en Ucrania.

Las declaraciones de geopolítica pura no debieran alarmar a nadie. Somos un país soberano, luchamos por la independencia y hay que jugar con todos. Las relaciones internacionales son complementarias, y nunca hay una sola vía. Hace tiempo ya se cayeron las rigideces de los años de la guerra fría, aunque desde algunas potencias del mundo quieran hacer creer que aún existen en la relación entre oriente y occidente. No obstante, en el país las definiciones plurinacionales de Alberto cayeron muy mal a los medios y a los dirigentes de la oposición ligados a la embajada de Estados Unidos.

Desde Rusia, donde quedó parte de la comitiva encabezada por el ministro de Economía Martín Guzmán en busca de aliados para las negociaciones con el FMI y de nuevas inversiones, Alberto Fernández partió a China donde los encuentros van en la misma línea.

Gestiones y respuestas

Mientras todo esto pasaba en la política interna del oficialismo nacional y en la política internacional, la gestión local debía seguir avanzando. Y en eso trabaja el jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manzur, con los gobernadores. Uno de esos gobernadores es el misionero Oscar Herrera Ahuad, que esta semana primero recibió a Manzur en la provincia y después volvió a su recorrida por ministerios nacionales en busca de beneficios para Misiones.

En la Tierra Colorada están conformes con las gestiones realizadas en los últimos meses. Es que luego del rechazo de Juntos por el Cambio al Presupuesto 2022, las obras contempladas y recursos destinados para la provincia quedaron en stand by y, por ello, el gobernador se puso inmediatamente al frente de las gestiones para que no se pierdan las previsiones contempladas. Esas gestiones están avanzando.

Después de varios viajes a Buenos Aires, el mandatario provincial logró que la Nación confirme las obras previstas para este año, como el puerto de Posadas –que se espera quede totalmente operativo a fin de año-, la continuidad de la autovía sobre la ruta 12, y conexiones eléctricas e hídricas en diferentes comunas, entre otros. Ello se anunció luego de un acto en Misiones, en el que Manzur, afirmó que hay directivas de Nación para responder a todos los pedidos que realice la provincia. Rápido de reflejos, el mandatario provincial solicitó inmediatamente que todas las iniciativas previstas para este 2022 se incluyan en un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

El gobernador aprovechó para castigar a Juntos por el Cambio por el palo en la rueda que significó el rechazo al presupuesto, y recordó las gestiones realizadas desde el primer minuto del rechazo con la responsabilidad de ayudar y acompañar para que los recursos vengan a la provincia a favor de la gente.

Apenas unas horas después de que Manzur dejara Misiones el lunes, mientras en el gobierno provincial evaluaban lo fructífero de las gestiones realizadas, vino la bomba de Máximo Kirchner y todo tembló de nuevo. “Le sacamos de todo y ahora con esto, otra vez incertidumbre”, dijo un alto funcionario con seniority político. Pero después del temblor, los conflictos no siguieron escalando, por ahora, y nuevamente Misiones siguió reclamando y gestionando obras para la provincia. El jueves se firmaron acuerdos para obras hídricas para asegurar la provisión de agua en seis municipios misioneros, además de avanzar en trabajos de tendidos eléctricos en chacras del Sur provincial para promover el arraigo rural.

Las gestiones continuarán con la Nación, luego de que Agricultura declarara el viernes la emergencia agropecuaria en Misiones, con fondos para paliar los efectos de la prolongada sequía que azota a la región. 

Misiones con más conexión al Mercosur

Desde ayer la provincia sumó nuevos corredores seguros abiertos, en municipios que limitan con Brasil. Otro de los pedidos que hace tiempo se le hacía desde el gobierno de Misiones a la Casa Rosada. La decisión de reapertura se conoció la noche del miércoles, cuando el gobernador Herrera Ahuad informó la habilitación de los cruces entre San Javier-Porto Xavier, El Soberbio-Porto Soberbo, San Antonio-Santo Antonio, Alba Posse-Porto Mauá y el cruce Pepirí Guazú (San Pedro) con San Miguel do Oeste.

En este sentido, Herrera Ahuad destacó la decisión de la Nación, tras los pedidos hechos al respecto desde noviembre, en base a los reclamos de los habitantes e intendentes fronterizos. Ahora, Misiones contará con ocho pasos internacionales habilitados, que se suman a los ya vigentes con Posadas, Iguazú e Irigoyen.

Asimismo, las expectativas en los municipios lindantes con Brasil están puestas en la economía, ya que afirman que la reapertura de estas fronteras, después de casi dos años, tendrá un efecto derrame en el sector comercial y turístico de la región, aprovechando las diferencias cambiarias que actualmente juegan a favor de la Argentina.

Ahora falta habilitar la apertura del puente internacional comandante Andresito y los cruces con Paraguay entre Puerto Rico y Puerto Triunfo y Eldorado con Puerto Mayor Otaño, entre otros.

Mayor dinamismo

Febrero arrancó con nuevos nombres en el gabinete provincial, con la jura de Fernando Meza al frente de Desarrollo Social, de Karina Aguirre en Derechos Humanos y de Liliana Rodríguez en la cartera de Acción Cooperativa.

En el marco de la asunción de los nuevos ministros, Herrera Ahuad aprovechó para bajar línea de lo que espera de todos los funcionarios que integran la administración provincial. Indicó que se debe “dar continuidad a la gestión y al trabajo con otros nombres en ministerios que hacen al trabajo del día a día, con enorme responsabilidad”. Y luego, insistió en que cada uno de los ministros tiene que aferrarse al trabajo, con dedicación exclusiva para cumplir con el mandato para el cual fueron electos por la ciudadanía. Ello, más aún “en tiempos de dificultades que se suman día a día; afrontarlos con la cabeza en alta y temple de todos para llevar adelante políticas públicas en la provincia”.

Por eso, el recambio de nombres en el gabinete de Herrera Ahuad para la segunda parte del mandato al frente del Ejecutivo misionero no sólo apunta a brindar un mayor dinamismo, sino que es un mensaje a la dirigencia, de profundizar los trabajos por y para la provincia.

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