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Ahora nos vamos entendiendo

El año comenzó bien para el gobierno nacional, que logró cerrar un principio de acuerdo con el FMI. Ahora será tiempo de volver a dedicarle tiempo al difícil problema de la microeconomía, que es lo que regula el ánimo de los argentinos. En Misiones, la gestión se dinamiza con nuevos actores

domingo 30 de enero de 2022 | 6:05hs.
Ahora nos vamos entendiendo

El gobierno argentino logró un “entendimiento” con los equipos técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), y en el entorno del presidente Alberto Fernández la tensión de los últimos días se transformó en optimismo, un optimismo que sólo podría ser opacado por su compañera de gestión, Cristina Fernández, si es que se le llegara a ocurrir contradecir, públicamente, lo preacordado entre los técnicos del gobierno y los técnicos del FMI. Se espera que esto no pase, ya que ella fue parte de las negociaciones desde la mesa chica del gobierno nacional, pero tampoco se espera un apoyo rotundo a lo acordado. Quizás el silencio sea la estrategia elegida por la vicepresidenta para esta ocasión.

Los últimos días de la gestión del gobierno nacional estuvieron plenamente dedicados a ese entendimiento, que luego deberá ser transformado en acuerdo. Los próximos días estarán, se espera, dedicados nuevamente a la gestión, política y territorial. Eso, entre otras cosas, traerá la semana próxima a Misiones al jefe de Gabinete, Juan Manzur, quien se reunirá en la tierra colorada con el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad. Gobernador que la semana entrante estrenará gabinete, ya que se pondrán en vigencia los cambios que desde la semana pasada comenzaron a trascender. Además, le queda al gobierno nacional tomar una decisión acerca de que sucederá con la conducción de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY).

Mientras tanto, en la oposición empiezan a hacer malabares para ver cómo criticar el entendimiento entre el gobierno y el FMI, pero sin rechazarlo. El costo político de un rechazo, de cara a la sociedad, podría ser muy alto, ya que la propia oposición es la responsable del crédito que ahora se debe afrontar como deuda. Entre los malabares, los que tienen intención presidencial son los que más cuidado intentan tener.

Mientras en la política todavía se mide, y se medirá, el impacto de la noticia en la opinión pública, en el mundo de las finanzas ya se dio el visto bueno. Es que en un par de horas el dólar blue, que había llegado a valores récord, se desplomó bajando 10 pesos. Mientras, los bonos y las acciones de empresas argentinas se revalorizaron, algunos hasta en dos dígitos, después de varios días de caídas por incertidumbre. La reacción, al menos en este ámbito, fue más que positiva.

El entendimiento económico
El viernes por la mañana, con un mensaje de algo más de 4 minutos subido a todas las cuentas de redes sociales del gobierno nacional, el presidente anunció que la Argentina había llegado a un entendimiento con el FMI, a partir de lo trabajado entre los equipos técnicos del Ministerio de Hacienda, que conduce Martín Guzmán, y del Fondo.

Pero no sólo se logró esto a partir de los técnicos económicos, también hay que reconocerle un rol importante a la política internacional. Las reuniones que mantuvo el canciller Santiago Cafiero en los Estados Unidos en las últimas semanas, más las charlas mantenidas el año pasado por el presidente argentino con su par de los Estados Unidos, Joe Biden, son parte también de un proceso que duró casi dos años. Y en el que hasta en algún momento se involucró, indirectamente, el papa Francisco, con alusiones a las deudas de los países con los organismos internacionales.

También habría que sumar la posición que tomó Alberto Fernández en las últimas semanas, cuando anunció que no pagaría los vencimientos de esta semana si no había un principio de acuerdo. Es que sabiéndose la situación incómoda que generaba hacia adentro del FMI el crédito más grande de su historia entregado a un país que no cumplía con todos los requisitos para adquirirlo, el presidente optó por una estrategia que aumentaba esa incomodidad.

Hay que decir que este entendimiento es el primer paso para un acuerdo que se dará en los mismos términos en los que se planteó lo entendido entre ambos equipos. Salvo que una de las partes cambie de parecer antes de la firma del acuerdo. No hay registro en la historia de que esto haya pasado nunca. Lo acordado por los equipos técnicos es siempre lo que se firma como acuerdo, una vez que esto tenga el voto del directorio del Fondo y de las autoridades del país en cuestión.

El viernes el presidente explicó a grandes rasgos de qué se tratará ese acuerdo e hizo hincapié en que las exigencias que se habían mencionado en todo este tiempo que impondría el FMI no están incluidas. No habrá recortes ni por el lado de las jubilaciones ni por el lado de la inversión en obra pública, ni habrá privatizaciones ni tampoco reforma laboral. Pero sí habrá un compromiso de Argentina para llegar al déficit cero en apenas cuatro años.

¿Cómo se logrará? Es lo que todavía el gobierno no informó del todo, porque hasta ahora lo único que aseguró el presidente es que el camino para lograrlo es el crecimiento de la economía. Pero eso solo no será suficiente, y todo indica, incluso por algunos comentarios deslizados desde el propio FMI al hacer público el comunicado que informa el entendimiento, que habrá un ajuste por el lado de los subsidios, sobre todo en lo que respecta a los servicios públicos. Algo que puede tornar complicado uno de los grandes problemas que afronta el gobierno nacional, la inflación.

Según los detalles brindados por el ministro Guzmán, el acuerdo incluye la posibilidad de tener una política fiscal “que no inhiba la continuidad de la recuperación”. En ese contexto se plantea una reducción del déficit fiscal para que en 2022 haya un déficit fiscal primario de 2,5% del PBI; para 2023 esa variable toma el valor de 1,9% y para 2024, de 0,9%. Un año después el déficit sería cero, o al menos muy cercano a ese valor, lo cual generaría que no haya más financiamiento sistemático del Banco Central al Tesoro. Dicho de otro modo, que se pueda apagar la máquina de emitir billetes.

Aseguran también desde el gobierno que no se exige ningún salto cambiario violento, aunque es posible que haya una corrección gradual de la moneda argentina en relación con el dólar. Cabe recordar que la brecha entre los valores irregulares del mercado y el valor oficial rondan el 100%. El gobierno podrá seguir utilizando los acuerdos de precios como una herramienta para contener la inflación, algo que es de suma necesidad si es que desea pensar en tener posibilidades electorales positivas en el 2023.

El entendimiento que falta
Ahora viene una segunda etapa, y será la de lograr el entendimiento político de lo que será el acuerdo con el Fondo. Para el gobierno nacional un doble desafío, porque deberá buscar un entendimiento interno y otro externo. En lo que respecta al entendimiento interno, desde que se anunció el preacuerdo el viernes hasta que se cerró esta edición, desde el sector interno del gobierno que representa la vicepresdenta Cristina Fernández no hubo comentarios al respecto. Esto despierta intrigas, ya que el miércoles desde Honduras, a donde llegó para participar de la asunción de la nueva presidenta de ese país, Xiomara Castro, Cristina habló de una “nueva forma de colonialismo”, el económico, y apuntó a los organismos multilaterales de crédito, que “dicen que hay que achicar el Estado” y se refirió, sin mencionarlo, a varias de las políticas que promueve el FMI habitualmente. Por eso, su silencio de estas horas despierta tantas intrigas.

No obstante esto, Cristina Fernández siempre estuvo al tanto de los avances en la negociación con el Fondo y los términos en que se daba esta. Ella fue parte del núcleo más chico con el que el presidente y el ministro de Hacienda monitoreaban día a día los avances. Nada de lo que se haya concretado se hizo sin su conocimiento. Pero una cosa es el acompañamiento silencioso y otra es la postura que pueda mostrar ante la opinión pública.

Según el propio Alberto Fernández, “este acuerdo no nos condiciona. Podremos actuar ejerciendo nuestra soberanía y llevar adelante nuestras políticas de crecimiento, desarrollo y justicia social”. Por ello, las críticas previas de Cristina Fernández son leídas con lupa. Cristina criticó fuerte, y siempre, las tradicionales medidas que elFMI imponían a los países acreedores en este tipo de acuerdos. Si Argentina logró o no doblegar eso del todo lo sabremos en los próximos días, cuando la letra chica del entendimiento se dé a conocer.

Letra chica que también espera la oposición para definir su postura ante el acuerdo. Aunque mucho margen no tienen, porque son parte responsable de la deuda generada que ahora debe resolverse para evitar el desastre económico del país. Respecto a esto, el presidente dejó un mensaje en su discurso del viernes. “La historia juzgará quién hizo qué, quién creó el problema y quién la solución. Los invito a mirar a futuro sin olvidar el pasado”, afirmó.

También se encargó de dejar en claro eso Guzmán, quien en su presentación remarcó que la administración anterior decidió acudir al FMI y acordó lo que fue el préstamo récord en monto en la historia de la institución: 57.000 millones de dólares, de los cuales se desembolsaron casi 45.000 millones de dólares. “Ese programa resultó en un profundo fracaso y deterioro de la situación económica y social en la Argentina”, afirmó Guzmán. Y recordó que el propio FMI, en la evaluación de hace unas semanas, reconoció que el programa falló, que no logró alcanzar ninguno de los objetivos que se había planteado, tanto en la esfera económica, como en la esfera social, y en la financiera.

Con esto la oposición no tiene mucho margen, deberá acompañar, porque el costo político de no hacerlo podría ser altísimo, de cara a la elección del 2023. Elección a la que también mira el gobierno nacional, que a poco más de un año y medio de que lleguen, consiguió con este entendimiento el paso necesario para ahora poder, de lleno, abocarse a resolver los problemas de la micro economía, la del bolsillo de la gente, que es la que en definitiva terminará pesando a la hora de que se abra el cuarto oscuro para elegir al próximo presidente.

Allí, la inflación, y todo lo malo que ella genera, es el gran problema a resolver, si es que quieren tener chances de continuar gestionando el país hasta el 2027. Detalle no menor, la parte más dura del acuerdo le tocará a quien gobierne la Argentina después de diciembre del 2023.

Reconocimiento desde Misiones
Apenas conocido el anuncio, las voces de los protagonistas de la política de todo el país comenzaron a resonar. El gobernador misionero Oscar Herrera Ahuad fue uno de los primeros que a través de las redes sociales elevó sus felicitaciones al presidente. El gobernador de Misiones, además de felicitar al mandatario nacional, expresó que el entendimiento “contribuye a tener un país en marcha”.

“Todo el equipo de gobierno de la provincia de Misiones felicita y se congratula con el equipo del gobierno nacional que encabeza el presidente Alberto Fernández por lograr este importante acuerdo que contribuye a tener un país en marcha y previsible”, expuso Herrera Ahuad, y agregó: “Anhelamos que todo esto profundice el federalismo con políticas activas y reales para todos los argentinos y en particular para los misioneros”.

Desde la oposición de la tierra colorada también hubo misioneros expresándose sobre el acuerdo. Uno de ellos fue el diputado nacional de Juntos por el Cambio Martín Arjol, quien a través de su cuenta en la red social Twitter expresó que “el acuerdo con el FMI es un paso positivo para toda la #Argentina”, y pidió conocer los términos y los alcances del acuerdo y que el Congreso pueda discutirlos.

Tiempo de gestión

Cerrada la etapa técnica del acuerdo con el fondo, quedará ahora la parte burocrática de las firmas. Y, por eso, ahora el gobierno nacional se abocará nuevamente a la gestión.

En ese retomar de la gestión, el presidente tiene pendiente resolver que sucederá con la conducción de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), donde hace poco más de una semana presentó su renuncia al cargo de titular por la Argentina, Ignacio Barrios Arrechea, en medio de una catarata de rumores sobre su salida y sobre quienes podrían sucederlo.

Se espera que en los próximos días se conozca la decisión de Alberto Fernández sobre la renuncia de Barrios Arrechea, el presidente puede aceptársela o rechazarla. En los pasillos de la política nacional ya se habla de una aceptación, y cobra fuerza la teoría de que después de 20 años de conducciones misioneras, la entidad tendrá como titular a un foráneo. El elegido sería Fernando De Vido, un allegado al gobernador de Formosa Gildo Insfrán.

También, en ese marco de retomar la gestión, volverán los viajes de funcionarios nacionales, y le tocará a Misiones recibir al jefe de Gabinete, Juan Manzur. El gobernador de Misiones lo recibirá al iniciar la semana para recorrer obras en Posadas, entre ellas algunas en el puerto, dónde Misiones espera que se autorice su uso para amarre internacional, para que allí puedan recalar barcos de bandera paraguaya. La energía también está en la agenda de conversaciones con la que el gobierno de Misiones espera al jefe de Gabinete, a quien se le insistirá en la necesidad de una tarifa diferencia, como también estará en la agenda el paquete de obras públicas que se habían contemplado para el presupuesto 2022, que rechazó el Congreso Nacional.

La gestión local con novedades
Si bien desde el gobierno de Misiones se seguía de cerca lo que sucedía en las negociaciones entre la Nación y el FMI, la atención central nunca estuvo puesta allí, si no más bien en la gestión local. Gestión que esta semana tuvo la novedad de que se completará, a partir de la semana que viene, el recambio de funcionarios que había comenzado el pasado mes de diciembre, cuando Ricardo Wellbach se incorporó a la gestión, provocando el movimiento de Víctor Kreimer al Ministerio de Ecología.

Ahora se conoció que, en busca de darle más dinamismo a la gestión, habrá cambios en los ministerios de Desarrollo Social, Acción Cooperativa y Derechos Humanos. Además de movimientos en las segundas líneas de organismos como el Instituto de Previsión Social (IPS) y el directorio de Vialidad Provincial.

Fernando Meza, hasta hace poco concejal de Posadas y aspirante a una banca en el Congreso Nacional que no pudo conseguir en las últimas elecciones, será quien se haga cargo del Ministerio de Desarrollo Social tras la renuncia de Benilda Dammer. Liliana Rodríguez, ex diputada provincial del Frente Renovador, se hará cargo del ministerio de Acción Cooperativa. María del Carmen Asón ocupará la vicepresidencial del IPS, tras la salida de Luis “Coco” Gómez. Además, Luciana Imbrogno será viceministra del Agro y la Producción. En tanto, Julio “Chun” Barreto ocupará un lugar en el directorio de Vialidad. Mientras, Karina Aguirre, quien estaba a cargo del Ministerio de Acción Cooperativa, pasará a hacerse cargo del Ministerio de Derechos Humanos, que dejó Graciela Leyes.

Dinamizar la gestión, con improntas nuevas en ministerios importantes para el día a día de los misioneros, es lo que decidió el gobernador para encarar la segunda etapa de su mandato.

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