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Nuevas denuncias corroboran los alcances de la mafia de autos truchos

Matías Fernández entregó plata y un Clio por un Golf de origen brasileño con papeles falsos. Una familia de Guaraní fue estafada con un Peugeot 205 con el motor limado

lunes 24 de enero de 2022 | 5:30hs.
Nuevas denuncias corroboran los alcances de la mafia de autos truchos
Parte de una charla entre Fernández y el estafador
Parte de una charla entre Fernández y el estafador

“La estafa duele y genera muchos problemas, pero lo que más duele es la impunidad con que se manejan los delincuentes y la falta de respuestas de las autoridades. A mí ni siquiera me querían tomar la denuncia, hasta que consulté con un abogado y me dijo que sí o sí me tenían que tomar”, comentó Matías Fernández, quien en marzo del año pasado adquirió un Volkswagen Golfcuyos papeles resultaron ser falsos.

Este caso se inscribe en una serie de testimonios que El Territorio viene publicando en las últimas semanas respecto al accionar de estafadores que operan en Oberá y diferentes puntos de la zona Centro con vehículos robados o con documentación apócrifa.

En diálogo con este medio, Fernández precisó que sacó un préstamo de 150 mil pesos para adquirir un Golf modelo 2007, por el cual también entregó el auto que tenía, un Renault Clio 2001 que usaba para trabajar y pasear con su familia.

Además, a diferencia de otros hechos en que el estafador utiliza un seudónimo y diferentes estrategias para esconder su verdadera identidad, en este caso el malviviente fue perfectamente identificado en la denuncia radicada ante la Seccional Primera de Oberá.

“A principios del año pasado quería cambiar mi auto y vi un aviso en Facebook. El contacto era una mujer, supuestamente, pero al momento de arreglar el negocio me dijo que el sobrino me traería el coche. Se llama Iván B. y en marzo hicimos el negocio. Nos encontramos en la plaza Malvinas y todos los papeles del Golf parecían auténticos”, mencionó.

El comprador entregó 150 mil pesos en efectivo y su Clio. En marzo fue interceptado por un control de Gendarmería y constataron que la documentación del Golf era apócrifa.

Sugestivas amistades

La fuerza federal le retuvo el automóvil, que desde hace casi un año se halla en resguardo del depósito ubicado en el barrio Caballeriza.

En paralelo, Fernández radicó una denuncia por estafa que se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos.

“Hace casi un año y hasta ahora no tuve ninguna novedad. No recuperé mi plata ni el auto”, lamentó.

Precisó que luego del secuestro del Golf por parte de Gendarmería, se dirigió hasta el domicilio del vendedor, quien en primera instancia le aseguró que le devolvería la plata, pero luego el sospechoso cambió de discurso.

“Me dijo que le denuncie, que él no me iba a dar nada. Todavía me dijo que si va preso un día es mucho y le largan. Fui para hacer la denuncia y primero no me querían tomar porque decían que no podían corroborar que era como yo decía. Tuve que asesorarme con un abogado para que me tomen. Aporté mensajes del tipo, su foto y datos, pero nunca se movieron”, reclamó.

Y agregó un dato inquietante: “Me volví a cruzar con él y sabía que le hice la denuncia. En tono burlón me dijo: ‘Vos me denunciaste, mirá esto…’, y me mostró fotos con policías en su casa. Eso da para pensar cualquier cosa”.

Tampoco obtuvo respuestas de la Justicia, ya que “en el juzgado me dijeron que no hay chance de meterlo preso o recuperar lo mío, salvo que le haga una demanda civil”.

También recurrió a Gendarmería, donde le explicaron que el Golf está radicado en Brasil y no tendría pedido de captura.

“Por lo que me informaron, el auto fue cruzado del Brasil y acá hicieron los papeles truchos. Yo compré de buena fe, pero me dijeron que es muy caro hacer el papeleo y ya perdí las esperanzas de recuperar algo”, lamentó.

Becario estafado

Una situación similar padeció Sara Cardozo, domiciliada en la localidad de Guaraní, quien el año pasado adquirió un coche que resultó tener el número de motor adulterado.

En contacto con El Territorio, precisó que su hijo cursaba el último año del profesorado de matemática en Oberá y necesitaba un medio de movilidad para asistir a clases.

Por su buen rendimiento académico el muchacho percibía una beca, parte de la cual utilizó para comprar el vehículo. El joven ya se recibió y ahora busca trabajo.

“Nos contactamos por Facebook con un tal Matías R. y acordamos pagarle 100 mil pesos por un Peugeot 205 modelo 97. Tenía todos los papeles en regla y el 08 firmado. De entrada nos apuró, porque dijo que tenía otros interesados. Como estaba en buen precio hicimos el negocio, sin imaginar que se trataba de una estafa”, lamentó.

La transacción se realizó en una estación de servicio de ruta nacional 14 y provincial 5.

“Unos días después fuimos a hacer la verificación en la Policía y saltó que tenía el número de motor limado. Ahí nomás nos retuvieron el auto y nunca recuperamos nada. Ni siquiera pudimos recuperar la batería que pusimos de un tractor”, detalló.

Además de la estafa, el hijo de Cardozo afronta una causa penal porque era el poseedor del auto. En su descargo, aportaron copias de los mensajes, foto y datos del vendedor.

“Descubrimos que vive en Villa Martos con los padres. La mamá nos pidió disculpas por lo que hizo el hijo, pero con eso no arreglamos nada. Tampoco nos citaron del juzgado ni hubo avances en la causa. Es como que los delincuentes tienen más privilegios que la gente honesta”, reclamó.

Repercusión y amenaza

En su edición del domingo pasado, El Territorio publicó detalles de la denuncia de Raquel Da Rosa (47) y su esposo Juan Adán García (62), quienes fueron estafados por un delincuente con varias denuncias en su contra, a pesar de lo cual sigue operando con total impunidad, tal como corroboraron otras víctimas.

Es que no sólo perdieron 200 mil pesos en efectivo y una moto que entregaron a cambio de un coche que resultó ser robado, lo que implicó un enorme perjuicio económico, sino que también fueron estafados en la ilusión de volver a tener un auto después de 20 años.

Tras casi cuatro meses de la denuncia radicada ante la Seccional Primera de Oberá, hasta el momento la pareja no tuvo ninguna respuesta por parte de las autoridades competentes.

En ese contexto, Da Rosa redobló el esfuerzo y comenzó a investigar por sus medios, relegando las horas de descanso que le quedan entre su trabajo como empleada doméstica y la atanción del kiosco que tienen en su casa, en el barrio Caballeriza de Oberá.

Así, logró descubrir que el estafador se llama Matías J., no Juan Alejandro Castillo como se hacía pasar por Facebook.

En tanto, en el colmo de la impunidad, luego de la publicación el sospechoso amenazó a Da Rosa mediante un audio de WhatsApp: “Señora, yo le voy a pedir un favor, que usted deje de andar hablando al pedo de mí por ahí, porque yo voy a empezar a tomar represalias y la que va terminar mal va a ser usted. No me moleste”. En diálogo con este diario, la mujer reconoció su temor ante la amenaza y mencionó que radicó la correspondiente denuncia.

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