martes 17 de mayo de 2022
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El sospechoso suma denuncias en por lo menos dos comisarías de Oberá

Empleada desenmascaró a estafador que operaba por la red Facebook

Relegó horas de descanso para dar con un joven que la estafó con un auto robado. “Seguí varias pistas, me contacté con otras víctimas y descubrí dónde vivía”, dijo Raquel Da Rosa

domingo 16 de enero de 2022 | 12:30hs.
Empleada desenmascaró a estafador que operaba por la red Facebook
Raquel Da Rosa (47) y su esposo Juan Adán García (62) pidieron un préstamo para poder adquirir el coche. Foto: Daniel Villamea
Raquel Da Rosa (47) y su esposo Juan Adán García (62) pidieron un préstamo para poder adquirir el coche. Foto: Daniel Villamea

Raquel Da Rosa (47) y su esposo Juan Adán García (62) no se sobreponen al golpe anímico que sufrieron al ser estafados por un delincuente con varias denuncias en su contra, a pesar de lo cual sigue operando con total impunidad, tal como corroboraron otras víctimas.

Es que no sólo perdieron 200 mil pesos en efectivo y una moto que entregaron a cambio de un coche que resultó ser robado, lo que implicó un enorme perjuicio económico, sino que también fueron estafados en la ilusión de volver a tener un auto después de 20 años.

Tras casi cuatro meses de la denuncia radicada ante la Seccional Primera de Oberá, hasta el momento la pareja no tuvo ninguna novedad, cada día que pasa los aleja un poco más de poder recuperar lo que es suyo y acentúa su impotencia.

Ni siquiera su condición de policía retirado incidió a favor de la investigación que permanece estancada, lo que derivó en una creciente angustia que afectó su salud, ya acentuada por la diabetes y patologías asociadas.

En ese contexto, su esposa redobló el esfuerzo y comenzó a investigar por sus medios, relegando las horas de descanso que le quedan entre su trabajo como empleada doméstica y la atención del kiosco que tienen en su casa, en el barrio Caballeriza de Oberá.

“Seguí varias pistas por las redes sociales, me contacté con otra gente que fue estafada y así descubrí dónde vivía. Así lo encontré llegando a su departamento, lo encaré y le pedí que me devuelva la plata y la moto. Él se encerró en su departamento y llamé a la Policía, pero tardaron cuatro horas. Para eso ya se había escapado, nunca lo encontraron ni recuperaron lo nuestro”, detalló Da Rosa.

Todo falso
En diálogo con El Territorio, la mujer y su esposo precisaron que luego de dos décadas sin poder acceder a un auto, en septiembre del año pasado decidieron hacer un esfuerzo y tomaron un préstamo para poder adquirir un auto.

Fue así que comenzaron a ver ofertas en Facebook y por esa vía tomaron contacto con una persona que se hacía llamar Juan Alejandro Castillo, con supuesto domicilio en la localidad de Campo Viera.

“Nos ofreció un Ford Fiesta 2005 por 200 mil efectivo y la moto de mi marido, una cross 150. Nos dijo que vendía barato el auto porque necesitaba saldar una deuda y nos pusimos de acuerdo. El 4 de septiembre vino a casa, nos mostró el auto y los papeles parecían legales. Le dimos la plata y la moto. Todavía como no tenía casco le regalamos uno y se fue. Fue la última vez que lo vimos”, precisó Da Rosa.

La transacción se realizó un sábado y quedaron en encontrarse el lunes para realizar el papeleo, pero el vendedor faltó a la cita y fue imposible contactarlo. Ese fue el primer indicio de que algo estaba mal.

Días después acudieron a un gestor y descubrieron que el coche tenía una denuncia por robo en Buenos Aires y que todos los papeles eran falsos.

“Nos desesperamos y decidimos ir hasta Campo Viera, donde supuestamente vivía. La dirección que nos dio era avenida del Té 1700, pero allá nos enteramos que esa avenida sólo llega hasta el 800”, indicó García.

A esa altura ya no tuvieron más dudas: habían sido estafados, tras lo cual radicaron la correspondiente denuncia.

Sin respuestas oficiales
Según los damnificados, desde un primer momento la Policía los desanimó con tecnicismos y les dijeron que no recuperarían sus cosas.

“Nos dijeron que es difícil probar una estafa, que nos olvidemos de la plata y que si agarran al sospechoso va un día preso y después lo sueltan. En vez de ayudarnos, de darnos ánimos y esperanza, nos tiraron para atrás como si ya no hubiera nada que hacer. Como que uno tiene que conformarse que lo estafen y listo”, cuestionó Da Rosa.

Pero lejos de darse por vencida, la mujer comenzó a indagar y fue atando cabos que le permitieron dar con el sospechoso, con el riesgo que ello implica.

De esta manera, inteligente y audaz, logró descubrir que el supuesto Juan Alejandro Castillo en realidad se llamaría Matías J. y tendría entre 20 y 24 años.

En su ampliación de denuncia no sólo aportó mensajes, número de teléfono y demás referencias que fue obteniendo, sino que también el último domicilio y el relato de un vecino que comentó que el joven ya habría tenido otras causas por estafas con vehículos robados.

“No me resigné porque fue mucho el daño que nos hizo esta persona, tanto económico como emocional. Nosotros vivimos el día a día, mi esposo es enfermo y tenía la gran ilusión de enseñarle a manejar a nuestro hijo. Estamos muy tristes porque las autoridades no dan importancia, o hay algo más atrás que no sabemos”, remarcó Da Rosa.

El expediente 881/21 por estafa se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá, con intervención de la Seccional Primera.

Otra víctima
Por intermedio de allegados, la investigación de Da Rosa llegó a oídos de Nahuel M. (23), quien ya en agosto fue estafado por el mismo Matías J., según denunció ante la Seccional Segunda de Oberá.

En su caso, entregó una moto Rouser NS 160 y 250 mil pesos en efectivo por un Ford Fiesta Max. El contacto con el estafador también se dio por Facebook.

“El 13 de agosto puse a la venta mi moto y el supuesto Alejandro Castillo me escribió que tenía un auto y me recibía la moto y plata. El 14 a la tarde nos encontramos en una estación de servicio, miré el auto, me gustó y fuimos a mi casa a buscar la plata. Los papeles parecían en regla, le pagué y se fue con mi moto”, detalló.

Además remarcó que en todo momento el sospechoso usó barbijo y gorra.

Luego de algunos días quiso hacer el papeleo y le informaron que el Fiesta estaba radicado en Buenos Aires y el título figuraba en Posadas.

“De entrada la gestora me dijo que los papeles eran truchos. Hice la denuncia y le entregué el auto a la Policía porque no quería problemas. Lamentablemente, la Policía nunca me dio respuestas. Lo único que me dijeron fue que arme un Facebook trucho para tratar de engancharlo al estafador, que es la única manera. O sea que yo tengo que investigar. También le pasé todos los datos a la Policía, pero el muchacho sigue operando como si nada”, alertó.

En tanto, mencionó que el jueves pasado solicitó un informe de dominio de su moto y constató que no tenía pedido de captura.

“En cinco meses ni siquiera pidieron la captura de la moto. Fui a la Policía a reclamar, me mandaron al juzgado y tampoco me dieron respuestas. Me siento desprotegido y con mucha bronca”, subrayó.

 

Modus operandi

En su edición del lunes pasado, este diario dio detalles de una denuncia radicada el 7 de enero ante la seccional Quinta de Oberá por un hombre al cual estafaron por 600.000 pesos en efectivo que entregó por un Peugeot 307 modelo 2009.

La transacción se realizó un día antes en el propio domicilio del comprador, en el barrio Stemberg, hasta donde llegó el supuesto hijo de la vendedora.

Como ya era alrededor de las 20, recién al otro día la víctima se dirigió a una gestoría para realizar la transferencia, donde notificaron que los papeles del Peugeot eran apócrifos.

“No entendía nada, fue un mazazo. Para mí la documentación del auto era genuina, pero el gestor se dio cuenta de inmediato que era todo trucho. Todavía no puedo creer, como que no caigo. Soy un trabajador y sufrí un perjuicio enorme. Para colmo en la Policía me dijeron que es muy difícil probar una estafa y que me olvide de la plata”, lamentó el damnificado.

También cayó en la trampa mediante Facebook por un perfil bajo el nombre de Yaquelin Anara Beltrán, el cual seguía activo. En principio la presunta vendedora pedía 650.000 pesos por el auto, luego 620.000 y al final aceptó los 600.000, siempre y cuando sea en efectivo. “La mujer me dijo que su hijo me traería el auto a Oberá desde Campo Grande, donde vive supuestamente. A eso de las 19.30 llegó a mi casa, y a simple vista, estaba todo en orden e hicimos el negocio”, agregó el damnificado.

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