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Orgullosamente trans

Argentina es pionera en cuanto a leyes de diversidad, pero su aplicación aún no es eficaz. En un mundo de rechazo y violencia, la población trans busca la inclusión en todos los ámbitos de la sociedad. La realidad en Misiones y la palabra de los protagonistas

domingo 16 de enero de 2022 | 6:06hs.
Orgullosamente trans

El respeto a la diversidad se erige como la bandera que enarbolan miles de personas alrededor del mundo, quienes por muchos años debieron vivir sus vidas ocultas de la mirada acusadora del otro, de una sociedad que busca a toda costa encasillar a unos y otros dentro de sus parámetros culturalmente establecidos.

En Misiones, no hace mucho tiempo que la comunidad trans empezó a ser más visible, a ser protagonista y sujeto de los derechos que por cientos de años se le fueron negados. Según el relevamiento que lleva adelante el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec), hay alrededor de 150 personas transgénero en la provincia, aunque más de 200 hicieron su cambio o rectificación de DNI ante el Registro de las Personas.

No obstante, temerosos de ser el centro de las burlas o miradas de soslayo, se cree que muchos prefieren seguir estando en el anonimato. Poder acceder a un trabajo formal aún es un desafío en la tierra colorada y sólo unos pocos pueden gozar de ese derecho, por ello, la prostitución generalmente es la salida de las mujeres trans, corriendo a diario inmunerables riesgos para su integridad física.

Si bien muchas familias ya tienen una apertura mental para acompañar su elección, todavía tienen que lidiar con el rechazo de sus seres queridos, irse expulsados de sus hogares e inclusive de la provincia.

En ese marco, los colectivos LGBTIQ+, aparecen como un sostén fundamental no sólo de lo anímico sino también desde el aporte de la información sobre las leyes vigentes y sus derechos.

A nivel mundial y nacional se fueron cosechando diversas victorias, aunque es un camino aún con varias piedras que impiden un andar firme. En 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la transexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). Por mucho tiempo la consideró como una enfermedad de salud mental y ahora la clasifica como una condición sexual con la intención de reducir el estigma y mejorar el cuidado de las personas trans. La lista se reactualizó por primera vez desde la década del 90.

A nivel nacional, las últimas conquistas fueron la Ley de Identidad de Género (ley 26.743), sancionada y promulgada en mayo de 2012 y a la que Misiones adhirió en 2017. Mediante ella, “toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida”. Este cambio en el DNI pueden hacerlo los menores de 18 años a través de sus representantes legales y con la conformidad del niño o niña.

En esa misma ley se contempla que las personas trans “podrán acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa”. Estos tratamientos deben ser garantizados gratuitamente, pero resulta complicado acceder a un turno con rapidez.

Mientras que en junio del año pasado se aprobó en el Congreso Nacional la ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero (ley N° 27.636). Sin embargo, todavía Misiones no se adhirió y es una batalla que aún llevan adelante los integrantes de los diferentes colectivos.

Identidad de género
“La autopercepción no siempre corresponde o coincide con el sexo biológico. Esto significa que una persona que en su partida de nacimiento fue anotada como femenina, puede llegar a sentirse masculina. Y al revés también. Porque el género desnaturaliza el sexo”, explicó a El Territorio el psiquiatra y doctor en psicología Juan Tesone.

Además, expresó que “actualmente hay un movimiento social de personas que se definen como no binarias. Son individuos que no quieren elegir un género. Y quieren quedarse por fuera del mundo binario de masculino o femenino”.

Los tres protagonistas que comparten sus historias en las páginas de este informe (Sebastián, Fabiana y Alejandra), relataron que desde pequeños sentían que estaban dentro de un cuerpo que les resultaba extraño, sus intereses y gustos no se correspondían con lo esperado para su sexo según lo establecido socialmente.

En ese marco, hablar de las infancias trans, visibilizarlas y conocerlas es otro camino que hay que recorrer para eliminar las barreras que tienen estos niños, niñas o adolescentes. Ayudaría a evitar el sufrimiento de familias y, sobre todo, la discriminación y las violencias.

Una infancia reconocida, libre de prejuicios y estigma, con pleno goce y acceso a derechos, habla no sólo de niñas, niños y adolescentes que puedan desarrollarse sanamente y crecer libres, sino también de una sociedad más inclusiva, justa, equitativa e igualitaria.

Hay conquistas y aún queda mucho por andar, pero en este escenario, existe una realidad innegable: la satisfacción de confirmar la autopercepción de la identidad y poder compartirla con el mundo, orgullosamente. Orgullosamente trans.

 

Los múltiples desafíos hacia un camino de inclusión Relevan a la población trans para la implementación de políticas públicas Unas 120 personas accedieron a los tratamientos médicos Cuando la identidad no coincide con el sexo de la partida de nacimiento “Cuando uno se acepta, no importa si los demás dicen algo" De una vida a las escondidas a poder mostrarse tal cual es “No pido que me acepten, sólo respeto y que no me juzguen”

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