miércoles 26 de enero de 2022
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El Tribunal Penal Uno rechazó el pedido de excarcelación de los condenados

Fundamentos de sentencia confirman los tormentos que padeció Wasyluk

En un escrito de 111 carillas, los jueces precisaron las responsabilidades de los condenados. El falso secuestro de un cuchillo para justificar los abusos, la tortura y la agonía

domingo 02 de enero de 2022 | 6:03hs.
Fundamentos de sentencia confirman los tormentos que padeció Wasyluk
El documento de los fundamentos del Tribunal Penal Dos tiene 111 carillas. Fotos: Marcelo Rodríguez
El documento de los fundamentos del Tribunal Penal Dos tiene 111 carillas. Fotos: Marcelo Rodríguez

“Lo cierto y categórico, es que al momento de su detención Hugo Wasyluk no tenía las lesiones mortales que luego se comprobaron. Fue reducido por De Mattos, Gómez y Rodríguez con extrema violencia, le pegaron una golpiza, lo esposaron, lo tuvieron a su merced y lo torturaron desde su aprehensión en la ruta, pasando por su traslado a la Comisaria de Villa Bonita, luego al campito de los Médicos y Seccional Segunda, hasta su ingreso a las 21.45 a la Seccional Primera”, se detalla entre los fundamentos de la sentencia por el homicidio de Hugo Miguel Wasyluk (38).

El Territorio tuvo acceso al escrito de 111 carillas donde los integrantes del Tribunal Penal Uno de Oberá detallaron las responsabilidades de los imputados que fueron juzgados en debate oral.

Un documento que precisa las circunstancias probadas de la detención, tortura y calvario de un hombre que agonizó durante 27 horas, lapso entre su aprehensión por parte de efectivos de la Comisaría de Villa Bonita y el hallazgo de su cadáver en una de las celdas de la Seccional Primera de Oberá, a las 0.20 del 27 de abril de 2011.

Tras diez años y ocho meses del hecho, el pasado 14 de diciembre el ex sargento Pedro De Mattos, el ex cabo Carlos Antonio Gómez y el ex agente Ricardo Javier Rodríguez fueron condenados a la pena de prisión perpetua por el delito de tortura seguida de muerte.

Los oficiales Jorge Antonio Heijo y Wilson Ricardo González, quienes completaron la comisión que detuvo a la víctima, fueron condenados a 8 y 5 años de prisión, respectivamente, por no evitar la tortura y encubrimiento.

Procedimiento ilegal

En los fundamentos de la sentencia se precisa que la detención de Wasyluk se produjo por una exposición de su hermana Ana, quien concurrió a la Comisaría de Villa Bonita para alertar que su hermano había bebido y estaba exaltado.

En consecuencia, una comisión policial partió en dirección al domicilio de la familia Wasyluk y lo encontraron caminando sobre la ruta provincial 103, a pocos metros de su casa, donde lo “interceptaron sorpresivamente, ya que el móvil policial iba con las balizas apagadas, justamente para que no se diera cuenta”.

“Este detalle lo relatan los propios policías y los testigos Mojsiuk, sobre todo Cristian, quien pese al tiempo transcurrido relató que iban sin las balizas y sin la sirena, por eso no se dio cuenta que se trataba de la Policía hasta que paró a mirar”, indica el escrito.

Respecto a la manera irregular en que se efectuó la detención, durante el juicio el propio De Mattos afirmó que “en la zona las detenciones no son formales, las personas saben que la policía llega y procede”.

Al aproximarse a Wasyluk el chofer De Mattos abrió la puerta en forma violenta y lo golpeó, tras lo cual él y Gómez bajaron con bastones.

Si bien en el debate oral los policías diluyeron sus responsabilidades, en la instrucción habían reconocido la violencia del operativo.

“O sea que, del relato de los tres -en sede instructora- y los mensajes de textos enviados entre ellos cuando estuvieron detenidos, surge claro que De Mattos y Gómez redujeron a Wasyluk golpeándolo con una tonfa y un palo de goma, colaborando Rodríguez, inmovilizándolo desde las piernas”, se cita en la sentencia.

La ficción del cuchillo

El duro castigo que le propinaron a Wasyluk fue corroborado por el informe de autopsia y la detallada descripción que realizó el forense Horacio Marín sobre las fotos del cadáver durante el juicio.

La sentencia suscripta por los jueces Francisco Aguirre, José Pablo Rivero y Jorge Villalba también pone en duda de la existencia del cuchillo que supuestamente tenía Wasyluk.

“Si el cuchillo realmente lo portaba Hugo Wasyluk y si efectivamente lo usó contra ellos, no podremos saberlo, ya que esos hechos no fueron apreciados por los testigos y, en una de sus declaraciones, Rodríguez dice que Gómez y De Mattos se autolesionaron para justificar la golpiza”, se cita.

Y agrega: “Se configura así otro indicio independiente, la pretensión de fraguar un sumario paralelo contra Wasyluk, por resistencia a la autoridad, como mecanismo para justificar sus excesos, llegando incluso a autolesionarse. Desde un primer momento, el sumario de Villa Bonita argumentó que la víctima atacó a los policías con un cuchillo, por lo que tuvieron que extremar la fuerza. Pero nunca contaron que golpearon a Wasyluk estando esposado, como determinó la autopsia”.

En ese contexto, los magistrados no descartaron “un probable falso secuestro del cuchillo, ficción que emerge claramente de lo declarado por los testigos Mojsiuk en el debate y por el relato que al respecto formula el coimputado Rodríguez en su primera declaración”, en referencia a que acusó a De Mattos y a Gómez de “plantar” el arma y autolesionarse.

“Iban a la guerra”

La noche del 25 de abril de 2011 Ana Wasyluk radicó una exposición porque su hermano estaba exaltado.

“Estoy bloqueada. Me quedó la imagen del cadáver de mi hermano en el cajón (…) Estoy con psiquiatras y psicólogos desde entonces”, explicó la mujer ante el Tribunal, al tiempo que reveló: “Me escondo cuando veo un patrullero, me quedé con ese miedo porque sufrí amenazas de policías”.

Con relación al hecho señaló “fui a la comisaría para pedir el número de teléfono, porque tenía miedo ya que cuando tomaba se ponía agresivo, pero al final me tomaron una exposición y salieron corriendo a buscarlo de casa”.

“Les dije que no quería que mi hermano vaya preso, les pedí que no le peguen y me dijeron que iban a detenerlo por un solo día. Lo fueron a buscar con guantes, chicotes, dos esposas y cachiporras, como que iban para la guerra”, dijo en la instrucción y se incorporó por lectura.

Todavía en la comisaría “escuché gritos de mi hermano y golpes como latigazos, la oficial me dijo que no le estaban pegando pero yo escuchaba sus gritos. Mi hermano estaba esposado en ese momento”.

Rastros de la tortura

La autopsia constituye la prueba científica de los tormentos que padeció la víctima, al extremo que sufrió desgarros internos que causaron gran sangrado en distintos tiempos. Padeció una muerte horrenda ya que aspiró su propia materia fecal.

“Hugo Wasyluk estuvo todo el tiempo esposado, lo tuvieron boca abajo con un gran peso encima, el tatuaje que le quedó en el pecho es compatible claramente con el enrejillado de la carrocería de la camioneta de la Comisaria de Villa Bonita, y quienes permanecieron todo el tiempo con él sobre la misma fueron Gómez y Rodríguez, por lo tanto no cabe duda que son coautores del hecho junto a De Mattos”, se precisa en la sentencia.

El forense Marín explicó que la víctima no pudo defenderse y precisó el mecanismo necesario para causar las lesiones: al menos dos personas comprimieron su humanidad.

“De ello se colige en forma clara y contundente como lo señaló el forense: durante toda la tortura estuvo esposado”, concluyó el Tribunal.

En tanto, consideró que los acusados incurrieron “en un claro y lamentable espíritu corporativo” al prestar declaración en el debate, señalando “presión psicológica” para justificar las contradicciones respecto a sus dichos en la instrucción.

Por ejemplo, Rodríguez había declarado que al llegar a la Seccional Segunda Gómez le propinó rodillazos al detenido.

Rodríguez lo habría recriminado por su accionar, a lo cual Gómez le respondió: “Desde cuando la pared mea al perro”, marcando su mayor jerarquía. Ya en el debate el imputado argumentó que fue un “chiste”. 

Cambiaron de versión

Respondiendo a una serie de preguntas del ministerio fiscal y la querella, De Mattos señaló que al momento de alojarlo en la Seccional Primera el detenido no presentaba las lesiones que dio cuenta la autopsia, dejando entrever que fue golpeado hasta la muerte por los policías de Oberá.

También Rodríguez intentó direccionar las culpas hacia el personal de la Seccional Primera.

“Sorprende este cambio de rumbo porque en su anterior declaración había inculpado a De Mattos y Gómez, sindicándolos como autores de la golpiza que recibió la víctima en Villa Bonita, incluso había manifestado que recibió amenazas”, se indica en los fundamentos.

Durante la instrucción y cuando todavía estaba detenido, el propio Rodríguez detalló que “Gómez le daba rodillazos en el pecho a Wasyluk y le decía que era para que no se meta más con la Policía. Cuando llegamos a la Primera lo tiró en las escaleras”, y añadió: “Yo no vi que Wasyluk haya tenido un cuchillo”, desacreditando la coartada defensiva de sus camaradas.

Incluso, Rodríguez había declarado que De Mattos y Gómez se autolesionaron con un cuchillo y luego dijeron que la víctima los había atacado, por eso se defendieron.

Las pruebas

De la testimonial del médico Lein Hung Kuo, surge que antes de la detención Wasyluk no tenía lesiones, por cuanto la tarde del 25 de abril lo revisó en la salita del pueblo por una micosis.

De las imputaciones recíprocas que en un primer momento se hicieran los tres imputados y de los dichos de Heijo y de González “emerge con naturalidad que De Mattos, Gómez y Rodríguez golpearon al detenido en el momento de la detención”, indica la sentencia.

En su primera declaración el ex agente Rodríguez declaró que sus camaradas fueron quienes se ensañaron con Wasyluk, aunque “más allá de intentar atenuar su propia responsabilidad, dicho testimonio confirma que la víctima fue maltratada con extrema saña por alrededor de 40 minutos, ya que luego de que se negaran a alojarlo en la Segunda, a las 21.45 el detenido Wasyluk fue ingresado a la Seccional Primera”, se precisa.

También está probado que Heijo y González colaboraron en la detención de Wasyluk y no hicieron nada por impedir los abusos.

“Eran funcionarios públicos que pese a estar presentes y ver lo que estaba ocurriendo en su presencia, no evitaron la comisión del hecho, teniendo competencia para ello. Además, tras la comisión del delito del cual no participaron, no los denunciaron, ni los identificaron como autores, ni siquiera hasta el momento mismo del debate en el cual prestaron declaración”, señalan los fundamentos.

Conclusión

Francisco Aguirre, presidente del Tribunal, señaló: “En mi opinión, no hay dudas. Está muy claro y probado que Hugo Wasyluk fue apaleado con cachiporras, tonfas, patadas y puñetazos, para luego ser aplastado sentándose y saltando sobre él -dejando la huella indeleble del entablillado del piso de la camioneta-, y así, comprimiendo al extremo su tórax y abdomen contra el piso de la camioneta”.

Y agregó: “Tal como señala la autopsia, a la víctima se le hizo sentar -siempre esposado- y se lo hiperflexionó de una manera extrema: haciendo tocar su cabeza casi contra el piso entre sus dos piernas. Además de todos los traumatismos ya sufridos, esto, la hiperflexión, repercutió de manera decisiva en sus órganos internos, afectando la vitalidad de sus intestinos, debido a la posición forzada e inhumana a la que lo sometieron”.

“Los relatos de su hermana Ana, quien luego quedó gravemente afectada, los de los Mojsiuk, los detenidos de la comisaría y sobre todo los detalles de la autopsia, nos llevan a concluir que el hecho realmente existió, y que los responsables de la terrible golpiza fueron los integrantes de la comisión policial de Villa Bonita”, sentenció el magistrado, que contó con la adhesión de sus pares Rivero y Villalba.

En tanto, la semana pasada el Tribunal rechazó el pedido de excarcelación de las defensas.


Beneficio de la duda

Además de los cinco ex policías de Villa Bonita, también fueron juzgados siete policías que al momento del hecho prestaban servicio en la Seccional Primera, quienes resultaron absueltos por el beneficio de la duda.

Dicho fallo alcanzó a Miguel Ángel Espíndola, Carlos Ariel Lentini, Hugo Ariel Basaraba, Roxana Andrea Harasimezuk, Alejandro Fabián Núñez, Luis Alberto Silva y Gustavo Javier Fontana.   

“Negligencia, confianza en un certificado médico que luego se supo que era deficiente e incompleto, minimización de los indicios, desconocimiento de los golpes que el detenido había recibido antes de su ingreso, ausencia de un protocolo de actuación, apreciación de las novedades según el criterio personal, y otras justificaciones similares se escucharon durante el debate”, se lee en la sentencia.

Sin embargo, se aclara que “la parte acusadora no alcanzó a destruir el principio de inocencia, no logró probar la intención del personal de la Seccional Primera de perjudicar a Wasyluk, es decir el dolo de omitir intencionalmente sus deberes de cuidado, como exige la norma”.

Por ello el Tribunal aplicó el principio “in dubio pro reo” o beneficio de la duda, que siempre debe favorecer al imputado.

En relación al médico policial José Orlando Morales, consideraron que la acción penal se halla extinguida porque hace más de dos años que pasó a retiro.

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