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Federalizar e igualar

En su nuevo rol de coordinador de selecciones formativas femeninas, Mariano Marcos buscará federalizar el básquet argentino y lograr la equidad con el masculino

viernes 31 de diciembre de 2021 | 6:05hs.
Federalizar e igualar

Mientras disfruta de unos días en España junto a su hijo Juani, Mariano Marcos ya imagina un 2022 con bastante trabajo y con varias metas para cumplir.

Hace un par de semanas que el entrenador fue confirmado por la Confederación Argentina de Básquet (CAB) como el nuevo coordinador de selecciones formativas femeninas. Si bien era parte del staff, ahora el ex técnico de Siglo XXI y El Coatí en la Tierra Colorada estará al frente de todo el equipo.

Marcos tiene dos grandes objetivos para continuar con el Proyecto Nacional Formativo (PNF) del básquet femenino: federalizar y equiparar. La meta es que más provincias estén cerca de las selecciones y, al mismo tiempo, igualar condiciones entre los equipos masculinos y femeninos.

“Cuando arrancamos con el PNF había chicas de 6 o 7 provincias y llegamos a tener de 21 provincias entrenando. En este 2022 que se viene queremos mejorar eso”, avisó el entrenador, quien sabe que todo es paso a paso.

“Esto no es de un año para el otro. El básquet femenino no está tan federalizado como el masculino. Ahora hay muchas más chicas jugando y nuestra intención desde la Confederación es darle más importancia”, explicó.

“No podemos ir a todos lados, pero si acercarnos y que los entrenadores tengan contacto visual con las chicas en algún campus y, a su vez, hacer sentir a los entrenadores y entrenadoras cerca del cuerpo técnico de la selección, no solamente por teléfono. Alguna vez, en la medida de lo posible, invitar a esos entrenadores a ser parte de una concentración, que sean partícipes. La selección es de todos, no de los que estamos hoy acá. Esto es un lugar de paso y vamos a tratar de acercar la selección a todos para que salgan nenas que puedan llegar”, sintetizó en cuanto a la filosofía de trabajo de la nueva coordinación.

Este año, el trabajo fue diferente por la pandemia de coronavirus, pero el uso de la tecnología trajo aparejado algunas cuestiones positivas. Se sumaron muchas jugadores y los entrenadores tuvieron un seguimiento más regular. El PNF fue pensado para unas 50 deportistas, pero llegaron a ser 150 y eso implica pensar en la logística especial para que puedan entrenar de manera presencial en 2022.

“En enero queremos hacer una concentración con 40 chicas, pero estamos complicados porque económicamente no es fácil. Al Cenard no le podemos pedir 50 lugares con cama y comida y entonces hay que bajar a 20 o 25 y después en febrero haremos otro en otro lugar y así”, adelantó Marcos.

“Nosotros queremos ir a todas las provincias, pero somos 10 entrenadores y no podemos cubrir todo. Tendríamos que ir a tres provincias por mes. Además a Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba las tenés que dividir en asociaciones y no es fácil y por eso el zoom nos ayuda a estar más cerca, a verlas y hacer un seguimiento”, reconoció.

Acortar la brecha

El Proyecto Nacional Formativo (PNF) comenzará a dar sus frutos dentro de 5 o 6 años, para eso está pensado. Pero además de los seleccionados, la idea es que la base de los clubes crezca y nutra a las formativas de Argentina.

Para que eso pase, además de que los entrenadores vayan a buscar jugadoras, hace falta que se equiparen las condiciones entre el básquet masculino y femenino en los clubes.

“Se necesita que los clubes le den los horarios merecidos en la cancha. Antes se le daba al femenino la cancha tres veces por semana a las 2 de la tarde o en las canchas de afuera a las 11 de la noche en invierno. Los mejores horarios para los chicos, los peores para las chicas. Eso pasa cada vez menos”, analizó Marcos.

Pero el entrenador que dedicó gran parte de su vida profesional al básquet femenino marcó una diferencia fundamental: la brecha entre lo que ganan los entrenadores de equipos masculinos y los del femenino.,

“No ganan, en general, lo mismo los entrenadores del masculino que del femenino y debe pasar en el 80 por ciento de los clubes. Entonces tampoco es la misma dedicación”, se lamentó.

“Yo puedo entender que en lo profesional sea diferente, pero si en un club tenés 80 nenes y 80 nenas que juegan al básquet, ¿por qué el del femenino gana la mitad? Hablamos de formativas y ahí está apuntando la Confederación, a que sea igual para todos”, explicó.

“Hoy el staff del seleccionado femenino cuenta con diez entrenadores y cuatro preparadores físicos y el masculino no llega a esa cantidad. La Confederación Argentina baja esa línea. Es lo mismo para ellos que para ellas en las selecciones, entonces por qué no puede ser igual también en los clubes”, graficó.

Acortar esa diferencia económica, en principio, será vital para que desaparezcan otras diferencias marcadas dentro del deporte.

En ese sentido, Marcos ponderó que ahora en Misiones haya más jugadoras, aunque aseguró que falta trabajar en el nivel y subir la vara.

“En el masculino vos podés sacar un jugador de Misiones y llevarlo a selecciones masculinas formativas, pero chicas formadas en Misiones no”, indicó.

“El básquet femenino en Misiones creció mucho en cantidad. Quizás hoy el nivel está lejos de los mejores equipos de Argentina o de afuera. Una chica que hoy juega en Misiones está lejos de ser parte de un Sudamericano o de un Premundial, pero esa brecha se puede acortar con trabajo, con dedicación y horas de entrenamiento”, expresó.

Para el final, Marcos pidió que la ayuda gubernamental, en Misiones, sea “pareja”. “Se viene ayudando en infraestructura y está buenísimo, pero tiene que ser parejo. Se tiene que ayudar en la estructura, en la competencia y también para que puedan tener a los profesores, a los preparadores físicos y ayudantes en mejores condiciones para que se dediquen al básquet, sino dependemos de la pasión”, cerró.

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