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Juicio por el homicidio de Hugo Miguel Wasyluk, día 8

Caso Wasyluk: pidieron la absolución de los policías acusados y ligaron las lesiones a un supuesto siniestro vial

Los abogados defensores de los imputados por tortura seguida de muerte, omisión de denuncia e incumplimiento de los deberes de funcionario público, pertenecientes a la patrulla de Villa Bonita, se agarraron de la declaración de un testigo que la querella pidió investigar por falso testimonio. El martes, la sentencia.

martes 07 de diciembre de 2021 | 15:44hs.
Caso Wasyluk: pidieron la absolución de los policías acusados y ligaron las lesiones a un supuesto siniestro vial
Paredes dio por cierta la hipótesis de un supuesto accidente que hizo mención un testigo en la etapa instructoria. //Fotos: Cristian Valdez.
Paredes dio por cierta la hipótesis de un supuesto accidente que hizo mención un testigo en la etapa instructoria. //Fotos: Cristian Valdez.

Los abogados particulares de los 13 policías de la Unidad Regional II imputados por la detención, golpiza y posterior muerte de Hugo Miguel Wasyluk (38) en el calabozo de la comisaría Primera de Oberá, a fines de abril de 2011, solicitaron esta mañana ante el Tribunal Penal la absolución de sus defendidos al desestimar la mortal golpiza que los sentó en el banquillo y ligar las graves lesiones externas e internas que sufrió la víctima con un supuesto accidente automovilístico mencionado por un empleado municipal de Campo Ramón al que la querella ayer pidió investigar por el delito de falso testimonio.

Esa fue la estrategia desplegada esta mañana por el abogado Eduardo Paredes, defensor (junto a Ramón Butof) del ex cabo Carlos Antonio Gómez, imputado por tortura seguida de muerte para el cual tanto fiscalía y querella solicitaron la pena de prisión perpetua y del oficial subayudante Jorge Antonio Heijo, acusado por omisión de denuncia e incumplimiento de los deberes de funcionario público, para quien el Ministerio Público pidió una pena de 12 años de prisión y los querellantes 15 años de cárcel.

Familiares de Wasyluk pidiendo justicia de frente a los imputados.

 

Detrás de Paredes se encolumnaron los demás defensores de los imputados por los delitos más graves, integrantes de la comisión de Villa Bonita que detuvo a Wasyluk aquella noche del 25 de abril. Se trata de la abogada Cristina Salguero (defiende al ex sargento Pedro De Mattos, por tortura seguida de muerte) y Marcelo Carísimo (defensor del ex agente Ricardo Javier Rodríguez, por tortura seguida de muerte y del suboficial mayor Wilson Ricardo González, por delitos de omisión de denuncia de tortura e incumplimiento de los deberes de funcionario público).

El único que no utilizó el cassette del abogado posadeño fue el letrado obereño Javier Millán Barredo, representante de los uniformados que estuvieron de guardia en la comisaría Primera: Miguel Ángel "Pingo" Espíndola, quien era jefe de la dependencia donde murió Wasyluk sin asistencia médica y el personal a su cargo: Carlos Ariel Lentini, Roxana Andrea Harasimezuk, Alejandro Fabián Núñez, Luis Alberto Silva, Hugo Ariel Basaraba y Gustavo Javier Fontana, además del médico policial José Orlando Morales, todos imputados por el delito de incumplimiento de funcionario público, aunque el fiscal Elías Bys requirió esta mañana que también los condenen por encubrimiento.

Paredes marcó con su alegato el camino de los otros defensores.

 

Paredes comenzó pidiendo que en caso de que la sentencia judicial sea contraria a las aspiraciones de sus defendidos, los magistrados mantengan la libertad hasta que la misma quede firme y en ese punto divagó sobre aspectos relacionados a las prisiones preventivas, de donde también se agarraron los otros abogados coincidiendo con el requerimiento y afirmando que -en el caso de De Mattos, Rodríguez y Gómez- ya cumplieron ese tiempo en prisión durante la instrucción de la causa.

"El hecho no está probado"

Sobre el hecho delictivo que involucra a los uniformados concluyó que "es trágica la muerte, no hay dudas de eso, pero si le chocó alguien, es cierto que le chocó alguien", y en esa línea manifestó que "en términos etimológicos el hecho no está probado", poniendo en duda la capacidad del médico forense Horacio Marín -a cargo de la autopsia- quien, al momento de declarar, detalló (exhibiendo fotografías de la pericia) cada una las lesiones externas e internas detectadas en el cuerpo de Hugo y explicó de qué manera pudieron haber sido producidas, y con qué objetos podían ser coincidentes.

En defensa de sus clientes, Paredes cuestionó la declaración de Ana Wasyluk, hermana de Hugo, quien en su momento dijo haber visto cómo los uniformados castigaban a su hermano en el pasillo de la dependencia de Villa Bonita: "Por la disposición de los espacios jamás pudo haber visto lo que afirma y como ella es la única testigo su relato debe ser desestimado", pidió y acto seguido ponderó la declaración del empleado municipal de Campo Ramón, Rogelio Gómez, quien en la etapa instructoria había afirmado que la mañana del día en que sucedió la detención vio a Wasyluk con raspones en el cuerpo, brazos y golpes en el torso, e incluso que éste mismo le contó que le había chocado un auto por lo que estaba visiblemente herido.

Los fiscales mantuvieron el pedido y monto de pena para los acusados.

 

Si bien los dichos de Gómez son contrarios a la declaración del doctor Lein Hung Kuo, quien atendió en horas de la tarde de aquella jornada a Wasyluk y ratificó que al momento de la consulta por una infección no tenía ningún tipo de lesiones físicas visibles, Paredes espetó "ese doctor hablaba en coreano en aquella época, no se le entendía nada", desconociendo que Kuo es argentino.

En resumen, después de avanzar también sobre cuestiones personales que nada tenían que ver con el debate, Paredes pidió la absolución de Gómez y Heijo, además de la nulidad de la acusación fiscal por supuesta violación al principio de congruencia.

Mismo cassette

Repitió lo mismo el abogado Carísimo, adhiriendo a las conclusiones de Paredes que "son coincidentes con lo que teníamos preparado".

"Rodríguez no le puso un dedo encima, debe ser absuelto de tortura seguida de muerte y González no participó en nada porque no hubo golpiza", afirmó ante los jueces y requirió por eso la absolución de ambos aclarando que "Rodríguez agotó la prisión preventiva por lo que no puede ir preso si la sentencia no está firme".

Salguero explicando lo sucedido -a su criterio- en la comisaría de Villa Bonita.

 

Finalmente Salguero solicitó al Tribunal la absolución por el beneficio de la duda para De Mattos "o una pena morigerada", rechazando el pedido de detención inmediata planteada por la fiscalía.

"Se basan más en suposiciones que en pruebas. No se le dio a la autopsia la posibilidad de otra hipótesis como el accidente que tuvo", dijo la abogada y resaltó que "el procedimiento fue rápido, como dijo De Mattos, y en ese corto tiempo se le pudo haber dado una paliza sin que ninguno de los testigos haya escuchado o visto algo", preguntó.

Poco antes del inicio, Paredes instruyó a los otros abogados.

Buscando poner a su cliente en una mejor posición en razón del cúmulo de pruebas que lo colocarían como uno de los principales autores de la paliza mortal, la letrada puntualizó que "el único contacto que tuvo De Mattos con la víctima fue al momento de la detención, cuando lo redujo con dos bastonazos en las piernas, pero nunca le dio otros golpes que le hayan ocasionado la muerte".

"No hubo dolo", analizó Millán Barredo

"Quizás hubo negligencia pero no hubo dolo. Son policías no adivinos, las lesiones nadie podría haber visto porque eran invisibles y se confiaron en el certificado médico", insistió el abogado Millán Barredo como argumento para pedir la absolución de los uniformados que estuvieron de guardia en la comisaría Primera de Oberá, donde murió Wasyluk sin atención médica y lamentó sobre ellos que "van a perder su trabajo y hasta el retiro en caso de ser condenados".

Insistió sobre lo que habían planteado sus defendidos durante el debate: "Wasyluk nunca pidió ir al médico, se quejó de algunas cosas nomás pero nunca pidió en concreto ir al médico y esta es una circunstancia del caso que el Tribunal tiene que valorar", dijo y remarcó "se quejó de dolor de cuerpo pero todos los presos se quejan de dolor de cuerpo porque en la Primera duermen sobre cuchetas de cemento y les duele el cuerpo en las primeras horas de detenidos, por eso no le llamó la atención a mis defendidos que a Wasyluk le doliera el cuerpo".

"Ninguno de los que está acá conocía lo que había pasado y el cuadro clínico de Wasyluk. No sabían la real situación por la que estaba atravesando el detenido y se confiaron en el certificado, por eso insisto que si no conocían el estado de gravedad qué obligación pueden tener de llevar al médico a alguien que no pide ir al médico", añadió.

Millán Barredo al frente de sus defendidos.

 

Más allá de eso consideró que Espíndola, Lentini, Harasimezuk, Núñez, Silva, Fontana y Basaraba están siendo juzgados dos veces en una misma causa. "Mis defendidos fueron imputados por los delitos de abandono de persona, omisión de denuncia de torturas e incumplimiento de los deberes de funcionario público, pero de los dos primeros ya fueron sobreseídos, lo que quiere decir que las circunstancias fácticas de los hechos hacen cosa juzgada porque no se puede abandonar a un detenido sin incumplir los deberes de funcionario público y tampoco se puede omitir la denuncia sin incumplir los deberes de funcionario público. Sostengo que están siendo juzgados dos veces en esta causa".

Más allá de la absolución, el abogado obereño requirió la nulidad de las indagatorias a sus defendidos por supuesta violación al principio de congruencia. "Se les tomó declaración por un delito y se los juzga por otro", argumentó, y reclamo la figura del encubrimiento hecha por el fiscal Bys. Sobre eso anticipó que avanzará en otras instancias judiciales si el fallo es condenatorio.

Jorge Rojas y Walter Vuotto, representantes del Estado en la demanda civil.

 

Sobre el cierre de la maratónica jornada, los representantes de la parte demandada en la instancia civil (Estado Provincial), Jorge Rojas y Walter Vuotto, hicieron una serie de consideraciones que creen debe tener el cuenta el Tribunal y fijaron límites respecto a las indemnizaciones. "Tengan en consideración la indemnización solicitada por el hijo, que es el único heredero forzoso", dijo Rojas y mencionó que "no quedó acreditado que tenía trabajo fijo ni ofrecía ayuda a su hijo".

El Tribunal Penal de Oberá, integrado por los jueces Francisco Aguirre, José Pablo Rivero y Jorge Villalba (subrogante) entró a un cuarto intermedio hasta el próximo martes, a las 8.30, cuando dictarán sentencia.

 

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