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Ingreso de divisas y brecha cambiaria

lunes 06 de diciembre de 2021 | 6:00hs.
Ingreso de divisas y brecha cambiaria

¿Qué es la brecha cambiaria? ¿Existe tal cosa? La Argentina debe ser el país en el cual la mayoría de los ciudadanos repite frases hechas sin conocer su sentido. Desde ya aclaro que no es una obligación saber de economía, ni de comercio internacional ni de cuestiones cambiarias, pero la realidad y los medios se encargan de que de una u otra forma la gente repita palabras o frases como brecha, tipo de cambio, default, etcétera. El presente artículo pretende hacer una somera descripción de un laberinto que se fue tejiendo por distintos motivos y en distintos tiempos relacionados con el dólar, o mejor dicho, los distintos tipos o clases de dólares. Específicamente con el sector del comercio exterior y que en la actualidad se hace patente en la actividad, afectando no sólo a exportadores e importadores, sino también a despachantes de aduana, transportistas, cargadores, cuando no a toda la cadena logística de producción para ir terminando en toda la población, que sufre el impacto en el consumo de bienes, servicios, tarifas, con una inflación galopante del 50%.

La cuestión de la famosa brecha cambiaria la explicaré con un ejemplo: los exportadores pactan un precio de compraventa internacional de trigo de 100.000 dólares por 10 toneladas; los dólares deberán ser ingresados o liquidados por el exportador ante el BCRA en un plazo de 15 días. Hasta aquí todo normal. Ahora tenemos que cuando el BCRA le paga al exportador, lo hace con el valor del dólar oficial, por ejemplo, 1 dólar=100 pesos. El banco le entregará 10 millones de pesos, aun sabiendo que ese monto está atrasado en relación a los distintos tipos de dólares que creó este gobierno. Por eso concluyo con una de las clásicas definiciones de la brecha cambiaria. La distancia entre el precio oficial y el del contado con liquidación, el dólar MEP o el dólar blue se conoce con el nombre de brecha y suele surgir junto con los controles cambiarios. En los últimos días, esa diferencia se amplió y llegó a superar ampliamente otros porcentuales. A partir del cepo cambiario, los inversores institucionales y personas jurídicas ya no pueden comprar dólares a su cotización oficial. En cambio, sí pueden hacerlo los minoristas, siempre con la limitación mensual que impone el BCRA  y los importadores que tengan que cancelar deudas en dólares contraídas antes del cepo. Por el lado de la oferta, sólo el BCRA vende para los importadores y compra los dólares provenientes de las exportaciones, pero a precio oficial.

¿Qué pasa entonces? Dos cuestiones importantísimas. Los exportadores se ven claramente en desventaja, pues el gobierno no piensa devaluar (o subir el piso del dólar oficial para bajar el techo del blue o  equipararlo y de esa manera, ser más competitivos, pues los números no le cierran al sector), cosa que es muy seria. En cuanto a los importadores, están siendo retaceados por el BCRA porque le tienen que dar los dólares para poder importar bienes que no hay en nuestro país y no se los están dando o ponen barreras paraarancelarias, como licencias no automáticas o prohibiciones que ralentizan el ingreso de las mercaderías. Esto es igual de peligroso y serio (desabastecimiento).

¿Qué puede pasar o qué está pasando? Los exportadores pueden no cumplir con el ingreso de las divisas al país y dejarlas afuera, a riesgo de afrontar acciones de tipo fiscal cambiarias por parte del BCRA y ahora también de la Afip, ya que al igual que en 2002, el gobierno echó mano al Régimen Penal Cambiario a fin de proteger el valor de la moneda nacional y la seriedad de las negociaciones internacionales, cual es el bien jurídico protegido por la norma (Ley 19.359), según Jorge Riva. Durante toda la década hasta el gobierno de Macri, quien quitó la obligación de ingreso de divisas hasta los últimos meses de su mandato en que volvió a imponerla, ahora y desde el gobierno de Alberto Fernandez se volvió a implantar y es una verdad indiscutida que  en el ámbito del comercio exterior, los exportadores-importadores fueron y siguen siendo en la actualidad los sujetos más impactados..

El régimen en su artículo 1º establece cuáles son las conductas típicas reprimidas. Destaco tres: e) Toda operación de cambio que no se realice por la cantidad; moneda o al tipo de cotización, en los plazos y demás condiciones establecidos por las normas en vigor; f)  Todo acto u omisión que infrinja las normas sobre el régimen de cambios; g) Toda negociación de cambio que se realice sin intervención de institución autorizada para efectuar dichas operaciones.

Las penas  son de distinta índole, multa y prisión y suspensión en el registro del BCRA, además de las cautelares, como embargos de cuentas y bienes, etcétera.  La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha establecido que “en las infracciones cambiarias, la culpabilidad se presume, estando a cargo del imputado la carga de la prueba que lo exima de responsabilidad”.

Por lo hasta aquí escrito nos encontramos ante una norma de inusitada dureza y muy criticada por algunos especialistas en el ámbito de lo penal económico, como así también sostenida por otro sector de la doctrina.

En atención  a que el BCRA y la Afip en uso de sus facultades comenzaron  a cursar notificaciones masivas de los sumarios en etapa de instrucción y en la actualidad lo sigue haciendo, ya que de esa manera interrumpen el plazo de la prescripción, es de esperar un sinnúmero de notificaciones a exportadores.

Si las medidas obedecen a la desesperación del Estado por hacerse de dólares y tener las reservas necesarias para evitar desastres financieros que se avecinan, es una cuestión muy opinable desde el punto de vista político económico y financiero en el marco actual de la economía argentina. En cuanto a cómo se hacen las cosas desde el gobierno en este tipo de situaciones de cepo, lo sé perfectamente por haber pertenecido a  la administración tributaria mucho tiempo. Es así: 1) No importa si el organismo que dicta la norma es competente, después se verá.  2) La idea es impedir a toda costa determinada situación, aunque sea de manera ilegal  e inconstitucional. 3) El exportador-importador o afectados por la medida, si decide iniciar acciones legales contra las medidas, podrá correr distinta suerte, pero de seguro no serán resueltas en plazos razonables, por lo que el daño ya está hecho

Lo que sí opino es que los exportadores e importadores se defenderán a capa y espada con los argumentos que por derecho le corresponden. Eso sí, los que lo vayan a hacer -y eso recomiendo en las consultas profesionales que me hacen-, háganlo bien, pues he escuchado y visto en estos últimos días cada cosa sobre mecanismos o acciones de defensa que les fueron sugeridas por asesores generales, abogados y contadores  de firmas que más parecen amanuenses de la Edad Media, que quedé espantado por el desconocimiento de pautas básicas y de lógica.

Termino como siempre con alguna frase de mis  grandes mentores legales, mi abuelo y mi padre, que siempre recuerdo: “Muchacho, en el derecho como en la vida, el que no sabe lo que busca, nunca entiende lo que encuentra”. Y acá hay que saber qué hacer, son operaciones de alto riesgo, como nos dicen los médicos.

Por Luis Miguel Palma
Abogado y docente universitario
[email protected]

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