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La mujer reside en El Soberbio y realiza una tesis sobre el tema

Los nuevos migrantes y Misiones: tranquilidad, trabajo y naturaleza

El antropólogo Roberto Abinzano y la socióloga Mariana Winicor Wagner reflexionan sobre el fenómeno y los motivos detrás de estas decisiones

domingo 28 de noviembre de 2021 | 6:05hs.
Los nuevos migrantes y Misiones: tranquilidad, trabajo y naturaleza

En nuestro país tradicionalmente los movimientos migratorios internos se caracterizaron por el flujo de personas que dejan las zonas rurales para afincarse en las ciudades o que vienen desde las provincias hacia la zona metropolitana de Buenos Aires en busca de oportunidades laborales. 

En los últimos años se está notando un fenómeno contrario: gente que deja las grandes áreas metropolitanas como la de Buenos Aires para buscar otra forma de vida en algunos poblados del interior del país. No hay estadísticas oficiales de esta nueva migración, pero sí numerosas historias de vida que se replican cada vez con mayor frecuencia en las provincias.

Y en ese panorama Misiones figura en los planes de mucha gente tentada de dejar el ruido, la inseguridad, el estrés y el ritmo vertiginoso de la vida en Buenos Aires para intentar una rutina diferente, más tranquila, con mayor contacto con la naturaleza y con una amplia oferta de trabajo por hacer para quienes tengan ganas de probar algo nuevo.

El Territorio dialogó con dos especialistas en mirar de cerca estos fenómenos novedosos. El antropólogo y profesor emérito de la Universidad Nacional de Misiones, Roberto Abinzano, y la socióloga y doctora en Antropología, Mariana Winikor Wagner.

Ambos profesionales destacaron que no hay estadísticas oficiales que muestren este movimiento y por eso su estudio resulta sumamente interesante, porque hay mucha tela para cortar en este universo de personas que decidieron dejar el ruido de las grandes ciudades para conocer los sonidos de la tierra colorada.

También dijeron que no es sólo la cuestión de la situación de inseguridad urbana que se vive en el área metropolitana de Buenos Aires el único disparador para mudarse. No todos los que tienen miedo del crecimiento del delito en sus barrios pueden armar sus valijas y mudarse a otra parte del país. Tampoco existen paraísos libres de inseguridad en ningún lugar.

Cada espacio tiene sus características propias y obviamente no es lo mismo vivir en el área metropolitana de Buenos Aires con 15 millones de habitantes que ser parte de una comunidad de El Soberbio donde viven cerca de 40 mil individuos. Por eso es creciente el número de personas que toman la decisión de irse de Buenos Aires donde la delincuencia trepa a niveles de película  y se instalan en alguna ciudad del interior misionero donde todavía la gente se sienta en las veredas, conoce a sus vecinos y no tiene que hacer malabares para llegar a la noche a su casa por miedo a las entraderas.

Los motivos

El licenciado en Antropología y profesor emérito de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) Roberto Abinzano dijo que “las migraciones son parte de las actividades que realizó el hombre desde siempre. Por esos movimientos constantes se pudo poblar el planeta porque la gente se fue trasladando de un lado al otro. Es decir, no hay nada novedoso en los movimientos migratorios, que son parte de la condición humana”.

Seguidamente explicó que “lo que se modifica son los motivos por los cuales una persona decide dejar un determinado lugar y mudarse a otro sitio. Las motivaciones subjetivas de esa persona y las condiciones objetivas de su entorno son las que van cambiando a través del tiempo. Hay gente que valora más algunas cuestiones relacionadas a la tranquilidad, al contacto con la naturaleza y del tiempo de encuentro con amigos y familiares que por cuestiones de distancia física son más fáciles de lograr por ejemplo en Misiones”.

Luego, agregó que “en Buenos Aires para visitar a un amigo tenés que viajar 3 horas para llegar a su casa. En cambio en Misiones la gente puede hacerlo caminando porque las distancias son menores en una provincia de superficies más pequeñas. Y lo mismo para estar en contacto con la naturaleza. En Buenos Aires el cemento abunda y en Misiones a pocos kilómetros tenés un arroyo donde refrescarte o las casas con patio para tener plantas. Son dos realidades bien diferentes”.

Pero, inmediatamente el profesional destacó que “no todos pueden ir tras ese deseo de mayor tiempo con amigos o en disfrute de la naturaleza. Para mudarse a otro lugar también otros evalúan las condiciones locales en materia de trabajo, servicios y otras necesidades. Y también está el tema de la adaptación, que no todos se adaptan fácilmente a cambios tan abruptos. De escuchar durante tantos años el sonido de sirenas y bocinas a mudarte a un lugar donde sólo escuches chicharras o silencio. No todos se acostumbran a eso”.

Según Abinzano, para empezar a abordar esta cuestión habría que preguntarse ¿quiénes son los que deciden dejar Buenos Aires para irse a Misiones o a otro lugar del país? ¿Son profesionales? ¿Es gente joven? ¿Qué valoran del lugar al que decidieron ir y qué es lo que los hace dejar Buenos Aires? A juicio del profesional, esos interrogantes sirven para disparar investigaciones sobre estas nuevas migraciones internas.

Seguidamente explicó que en Misiones “es notable la cantidad de gente que vivía en Posadas y que en los últimos años se mudaron a Candelaria, Santa Ana o San Ignacio. Primero empezaron con casas de fines de semana y después cuando llegó la edad de la jubilación se mudaron definitivamente de la capital provincial. Algo así como el fenómeno de los countries que se dio en Buenos Aires”.

Abinzano también habló de su propia experiencia. “Yo soy de Buenos Aires y hace 40 años me fui a vivir a Posadas. Vuelvo siempre a visitar esta ciudad que amo por su arquitectura y por su oferta cultural, pero no puedo estar acá más de una semana porque el ritmo de vida es muy enloquecedor. Vuelvo a Posadas y ya me siento más calmado”.

En busca del paraíso perdido

Mariana Winicor Wagner es socióloga. Hace siete años se mudó del barrio porteño de Villa Crespo a una chacra en El Soberbio. Allí formó su familia con su compañero Juan Ignacio y la pequeña Malvina que ya nació en la tierra colorada y otro bebe en panza que está por llegar. Mariana está viviendo en carne propia lo que también está investigando para un posdoctorado de Antropología Social.

‘Hacer la comunidad: en busca del paraíso perdido’ es el título de la tesis posdoctoral que está realizando Winicor Wagner donde investiga las migraciones urbanas y rurales que se fueron asentando en El Soberbio.

“La cantidad de gente de Rosario, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza que se vino a vivir a El Soberbio en estos últimos diez años es muy importante. Hay de todas las edades. Gente que ya está jubilada. También jóvenes profesionales. Comerciantes. Una mezcla súper interesante de personas de las que soy parte y que al mismo tiempo estoy estudiando”, explicó Mariana a El Territorio.

Consultada sobre cuáles son las cuestiones que atrajeron a esos nuevos pobladores de El Soberbio, Mariana explicó que “una cuestión fundamental es el precio de la tierra, que todavía es accesible acá para quien quiera comprar un pedazo de suelo donde vivir y tener algunos cultivos si se desea.También que acá está todo por hacer en materia de desarrollo turístico, entonces eso también es un imán porque la naturaleza es tan formidable que no hace falta nada más que venir a disfrutar. Con poca infraestructura acá se pueden hacer muchas actividades”, señaló la socióloga y doctora en Antropología.

La investigadora que está realizando encuestas en la población local para dar sustento a su tesis, señaló que “en general lo que más valora la gente que vino a El Soberbio desde otros lugares del país es la belleza natural del lugar, la tranquilidad de conocer a los vecinos, la solidaridad de la gente que es súper amable, tener más tiempo para disfrutar con la familia y obviamente también la tranquilidad es un factor importante”.

No obstante, según Mariana acá en El Soberbio también hay otro tipo de inseguridades, que por ahí no son las de un tipo que te apura con un arma para sacarte el auto como pasa en Buenos Aires, "pero acá hay mucha violencia, abusos y alcoholismo dentro de las casas, eso es muy común en esta zona. También falta de buena atención médica y en materia educativa la oferta tampoco es lo variada que uno desearía para sus hijos. Pero bueno, uno toma decisiones evaluando cada cambio, siempre se gana y se pierde algo”. 

 

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