lunes 06 de diciembre de 2021
Nubes dispersas 30.7ºc | Posadas

Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

¿Baliña o Carrillo?

viernes 26 de noviembre de 2021 | 6:00hs.
¿Baliña o Carrillo?

L
a salud mental o las enfermedades psiquiátricas -términos en general usados como sinónimos, aunque no lo son- constituyen un tabú social, por sobre todas las cosas… esos temas de los que es preferible no hablar. Otro tabú, tal vez más superado en estos tiempos, es el conformado por las denominadas “enfermedades infectocontagiosas”, término mutado a “transmisibles” en la actualidad; allá por la década de 1930 ambos temas eran simplificados en dos palabras principales: locura y lepra, a los que se sumaban las “pestes” o epidemias -influenza, fiebre amarilla, bubónica, poliomielitis, etcétera- entre otras tantas y las “venéreo–sifilíticas” en alusión a las de transmisión sexual.

Misiones no estuvo ajena a esta realidad, tanto de prejuicios como de pacientes; en pleno Territorio Nacional y a pesar del contexto económico poco favorable en que se desarrollaban los gobiernos de entonces, se crearon casi al unísono dos instituciones que perviven hasta nuestros días: el Lazareto para Enfermos de Lepra y el Asilo para Dementes.

A mediados de esa década, se inauguró -el 6 de febrero de 1936- un Lazareto, en cercanías del arroyo Mártires de Posadas –al oeste de la capital misionera-, exclusivamente para enfermos de lepra; en aquellos días la farmacología todavía no disponía de antibióticos o medicamentos específicos para esta patología, que a su vez y religión mediante, cargaba el rótulo de “ser muy contagiosa” y “castigo del cielo”; la Casa de Salud se construyó lo más alejada posible para internar y/o aislar a pacientes con esta enfermedad; la dedicación y difusión a nivel nacional que el doctor Pedro Baliña diera a esta  dolencia impulsó, por acá, la atención necesaria y le dio nombre al nosocomio.

En la misma época, un 23 de junio de 1937, el Gobernador del Territorio Nacional Julio Vagnasco aprobó la creación de una Comisión Pro Asilo para Dementes, dos años después se consiguió un subsidio del Gobierno Nacional y en el primer semestre del año 1938 el hospicio abrió sus puertas en el retirado barrio de Villa Lanús, al sur de la ciudad de Posadas.

Más o menos en ese tiempo, otra institución se instaló en ese barrio, la “Colonia Hogar Jorge Eduardo Coll” –mejor conocida como el Patronato de Varones-, ambas dejaron su huella en la zona, mitos e historias; entre las más recordadas se encuentra el deambular de los pacientes psiquiátricos por el barrio y el temor de los vecinos… infundado, por cierto.

¿Quiénes fueron los facultativos que dan nombre a estos dos hospitales?

Pedro Luis Baliña fue un médico, hijo de inmigrantes, se especializó en dermatología y dentro de ella se dedicó –casi exclusivamente– a pacientes con lepra y sífilis, fue miembro fundador de la Asociación Argentina de Dermatología y Sifilología y activista del proyecto que se sancionó como Ley Nº 11.359 sobre Profilaxis de la Lepra, en el año 1926 y que iniciara la incipiente etapa de atención oficial de enfermedades; en el año 1935 las “sulfas” o sulfonas irrumpieron en el mercado de la medicina, fueron la previa de los antibióticos  como los conocemos actualmente  y su aplicación en pacientes leprosos revolucionó con los resultados. Llegaron a nuestro país entre 1942 y 1944 e inmediatamente se comenzó a trabajar con ellas.

En esos días se produjo la Revolución de junio de 1943 de la que emergió Juan Domingo Perón como figura política -y luego emblemática argentina-, consagrado Presidente Constitucional en dos períodos consecutivos, tuvo como asesor y compañero en el área de Salud al doctor Ramón Carrillo, posteriormente primer Ministro de Salud Pública de la Nación (1949).

Carrillo fue un neurobiólogo, neurocirujano y sanitarista, ocupado y preocupado por la legislación referente a la salud, impulsor de campañas masivas de vacunación, intelectual y miembro activo de la denominada “medicina social”, abreviando groseramente su trayectoria.

En la década de 1980, cuando la lepra estuvo controlada, los leprosarios se cerraron o reestructuraron, ese fue el caso del Hospital Pedro Baliña, incorporó, paulatinamente, varios servicios -neumonología, cardiología, ecografía, clínica médica, odontología, kinesiología,  etcétera- y se transformó en un Hospital Nivel 1; en su amplio predio  fue albergó a otras instituciones: el Laboratorio de Especialidades medicinales (Lemis) en 1991 para elaboración y fraccionamiento de medicamentos e insumos, el Centro de Zoonosis y la Morgue Judicial en 1998; el primero en “aquerenciarse” por allí fue ex Asilo para Dementes, renombrado  como Centro de Rehabilitación Psiquiátrica y bautizado con el nombre de Ramón Carrillo, el 28 de septiembre de 1990.

Sin embargo, el acervo popular encierra bajo la designación de “Baliña” a ambas instituciones, es más, casi sinónimo de “psiquiátrico”; por su parte el “Carrillo” es el único de su especialidad en el ámbito provincial, de carácter público; en la década de 1970 se llevaron adelante las primeras experiencias “a puertas abiertas”, analizando multidisciplinarmente la problemática de cada paciente en su contexto y desde fines de los años ‘90 se lo constituyó como “Centro de Asistencia y Rehabilitación en Salud Mental”.

Todo avanzó… todo menos los prejuicios sobre pacientes con enfermedades psiquiátricos y/o transmisibles; tanto que cuando se habla de inclusión, casi nunca se “incluye” a personas con trastornos mentales –ni en el debate, ni en los proyectos-, algo parecido sucede con los pacientes seropositivos, a pesar de la legislación nacional y provincial vigentes que los protegen y cuidan en sus derechos individuales, más lo establecido por la Ley Nacional Nº 23.592 sobre discriminación, un delito de nuestro tiempo.

Si todo esto no es suficiente, también tenemos el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo -Inadi-  pero igual, andamos casi todos delinquiendo o discriminando de cuando en cuando… aunque más no sea “de palabra, obra u omisión”.

Y no me quiero olvidar un refrán con naftalina: “de poeta y de loco, todos tenemos un poco”.

¡Hasta el próximo viernes!

¿Que opinión tenés sobre esta nota?


Me gusta 0%
No me gusta 0%
Me da tristeza 0%
Me da alegría 0%
Me da bronca 0%
Te puede interesar
Ultimas noticias