martes 07 de diciembre de 2021
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Segunda jornada de debate oral en el Tribunal Penal de Oberá

Caso Wasyluk: ex comisario apuntó contra el ex jefe de la comisaría de Villa Bonita, donde ocurrió la brutal golpiza

Miguel Ángel "Pingo" Espíndola, ex jefe de la Comisaría Primera de Oberá, donde murió Hugo Wasyluk, cuestionó a su colega y ex jefe de la Comisaría de Villa Bonita, Marcelo Chimiski

jueves 25 de noviembre de 2021 | 14:15hs.
Caso Wasyluk: ex comisario apuntó contra el ex jefe de la comisaría de Villa Bonita, donde ocurrió la brutal golpiza
Solamente dos de los trece imputados declararon ante los jueces del Tribunal de Oberá. //Fotos: Cristian Valdez.
Solamente dos de los trece imputados declararon ante los jueces del Tribunal de Oberá. //Fotos: Cristian Valdez.

"No era mi preso, era el preso de (Marcelo) Chimiski (jefe de la comisaría de Villa Bonita en abril de 2011, cuando sucedió el asesinato) y Wasyluk tenía que estar en la comisaría de Villa Bonita. Yo hice caso de alojarlo en una celda de la dependencia que por entonces comandaba (Primera de Oberá) por órden del superior pero si me hubiera negado, porque aquella noche ni siquiera estaba de turno, hoy no estaría acá sentado bajo estos cargos", reclamó el ex comisario Miguel Ángel "Pingo" Espíndola, uno de los trece policías provinciales imputados por el asesinato de Hugo Wasyluk (38) tras haber sido severamente golpeado en medio de un operativo.

Su declaración sucedió este mediodía ante los jueces del Tribunal Penal Uno de Oberá -Francisco Aguirre (presidente), Jorge Villalba (subrogante) y José Pablo Rivero- en la segunda jornada de debate oral en la causa por "tortura seguida de muerte, omisión de denuncia por tortura e incumplimiento de los deberes de funcionario público".

Miguel Ángel Espíndola era jefe de la Comisaría Primera de Oberá.

Justamente, Espindola está acusado de incumplir sus funciones en razón de que, según la acusación fiscal, omitió dar asistencia a la víctima que estaba detenida en su comisaría después de haber recibido la golpiza que 27 horas más tarde derivó en su muerte.

El ahora policía retirado se defendió diciendo que "yo no sabía que en Villa Bonita lo habían golpeado, no estaba al tanto de lo que había sucedido y Hugo nunca se quejó de dolores ni pidió asistencia médica. Confié en el certificado (del Dr. Orlando Morales, médico policial también imputado por el mismo delito) y que pasó por el hospital".

Y en ese tramo volvió a poner en relieve la figura de su colega Chimiski: "Cómo no está Chimiski acá sentado, que fue el instructor de la causa (por amenazas, que había derivado en el pedido de detención de Wasyluk) y quien estaba a cargo del detenido. Para moverlo a Oberá argumentó que tenía muchos detenidos en Villa Bonita pero no me consta. Wasyluk era su causa", disparó y en ese contexto reveló que aquella noche en que la víctima fue severamente golpeada "(Julio) Bordín, quien era jefe de Unidad Regional II ordenó que regresara (por Wasyluk) a la comisaría de Villa Bonita pero Chimiski, obviando eso habló con el segundo jefe (Orlando) Barboza, quien sin saber lo que había decidido Bordín ordenó que sea alojado en la Primera y eso sucedió".

De izquierda a derecha De Mattos, Gómez y Rodríguez, los tres acusados de haber golpeado a Hugo.

"Nos dejaron a Hugo y se fueron todos, pero nunca contaron qué había pasado en Villa Bonita. Nadie, ni siquiera la familia nos alertó que en Villa Bonita se les había ido la mano. Solo nos pidieron alojamiento para el detenido y se borraron, pero en realidad nos dejaron un hombre herido de gravedad y con peligro de muerte junto a un certificado que marcaba excoriaciones en rostro, tórax y que estaba agresivo", señaló.

Más allá de eso, Espíndola fue interpelado por la fiscal Myriam Silke y los abogados querellantes, Rafael Pereyra Pigerl y Vannela Vignolles, sobre su actuación durante las casi 27 horas que estuvo detenido Wasiluk en la celda número dos de la dependencia del centro obereño, sobre todo después de que un subordinado (Gustavo Javier Fontana, otro de los imputados) haya dejado sentado en el libro de guardia que la víctima tenía lesiones en las manos y muñecas -compatibles con las producidas por las esposas- que no figuraban en el certificado médico y en paralelo tuvo conocimiento que al policía Luis Alberto Silva (también imputado) el detenido le pidió "pastillas porque le dolía el cuerpo".

"Dijeron que fue revisado y el certificado marcaba excoriaciones en rostro y tórax, que estaba agresivo", reiteró el acusado y admitió además que horas después de ser alojado fue hasta la celda para ver cómo estaba Wasyluk "que siempre lo tomamos como una persona agresiva y como nos conocíamos de otras veces que lo tuve como detenido, también me pidió pastillas y cigarrillos, dijo que con eso se iba a portar bien, pero no hizo mención a que necesitaba atención médica ni tampoco pidió que lo lleven al hospital. Relacioné los magullones que tenía en el rostro con lo que constaba el certificado, pero se veía bien. Mi error fue confiar en el certificado de Morales", puntualizó.

Harasimezuk es la actual Subjefa de la Comisaría de la Mujer de Oberá.

"Me preguntó si era Berley"

El mismo grado de responsabilidad que Espíndola alcanza a quien era personal a su cargo, la oficial principal Roxana Andrea Harasimezuk, actual Subjefa de la Comisaría de la Mujer de Oberá y quien también declaró ante los magistrados ofreciendo varios detalles de los sucesos ocurridos en la Primera durante el tiempo que estuvo alojado Wasyluk.

En ese contexto aportó un dato que para varios es llamativo y fue interpretado de distinta manera por los actores del debate. "Cuando me acerco a la celda dos para ver cómo estaba, si necesitaba algo, Hugo preguntó si yo era Berley, le dije que no y me insultó", recordó y admitió que dicha pregunta fue repetida en una segunda oportunidad que lo vio "con los ojos rojos".

Rosa Berley es la actual jefa de la Comisaría de la Mujer de Oberá y esposa del ex sargento Pedro De Mattos (48), quien junto al ex cabo Carlos Antonio Gómez (33) y el ex agente Ricardo Javier Rodríguez (37), están acusados de tortura seguida de muerte, delito que contempla la pena de prisión perpetua.

En aquel año en que sucedió la salvaje agresión, tanto Berley como De Mattos eran personal de la comisaría de Villa Bonita, bajo el mando de Chimiski.

La comisión de dicha dependencia integrada por los citados De Mattos, Rodríguez y Gómez, además del oficial subayudante Jorge Antonio Heijo y el suboficial mayor Wilson Ricardo González, procedió a detener a Wasyluk y en ese contexto éste fue golpeado de manera salvaje. Heijo y González no tuvieron intervención pero tampoco denunciaron el ataque, dice la acusación, por eso están imputados por el delito de omisión de denuncia.

Gómez y De Mattos después de decidir no declarar ante los magistrados.

Finalmente Harasimezuk fue interpelada por la querella y ministerio público sobre los pasos que dio y que debería haber dado en el buen ejercicio de sus funciones como policía al servicio de la comunidad, ya que también son cuestionadas sus acciones que derivaron en la imputación y podría significar condena.

La continuidad será el martes de la semana próxima, a las 8.30, en el SUM del Oberá Tenis Club (OTC). Son más de 40 testigos, entre los que están los forenses y familiares de Wasyluk, además de otros aportados por los acusados.

Exhibirán en el debate las fotografías del cuerpo de Hugo Wasyluk, que evidencian las marcas de la tortura policial

“Escuchar que mi hijo agonizaba y pedía por mí me partió el corazón”

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