viernes 03 de diciembre de 2021
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Juicio en el Tribunal Penal de Oberá, día 1

Apuntados por tortura seguida de muerte

Conmovedor testimonio de la madre de Wasyluk tras la primera jornada del juicio. Los trece policías acusados llegaron al debate en libertad. Detalles del brutal castigo que sufrió la víctima

jueves 25 de noviembre de 2021 | 6:08hs.
Apuntados por tortura seguida de muerte

“Usted no se imagina el dolor que sentí al escuchar todo lo que le hicieron a mi hijo, la manera en que le pegaron y después el sufrimiento, solo en la celda tantas horas sin ayuda. Cuando leyeron que pedía por mí…”, alcanzó a decir doña Bárbara Chitouski (83), la madre de Hugo Miguel Wasyluk (38), antes de quebrarse en llanto.

Pero sacó fuerzas de donde sólo una madre que clama justicia puede hacerlo, y continuó: “Escuchar que mi hijo agonizaba y pedía por mí me partió el corazón. No entiendo cómo hay personas tan malas. Dejar que se muera así. No tiene perdón. Yo creo en la Justicia, y sobre todo creo en la justicia de Dios. Pero esta pena no se cura con nada”.

Así reflexionó en diálogo con El Territorio tras la primera audiencia del juicio oral y público por el homicidio de su hijo, cuyo cadáver fue hallado el 27 de abril de 2011 en una celda de la Seccional Primera de Oberá.

A pesar de sus dolencias físicas que la obligan a movilizarse con un andador, la señora Chitouski quiso estar presente en el debate.

El expediente está caratulado como “tortura seguida de muerte, omisión de denuncia e incumplimiento de los deberes de funcionario público” y tiene como imputados a trece policías que al momento del hecho se desempeñaban en la Comisaría de Villa Bonita y la Seccional Primera de Oberá. Todos llegaron al debate en libertad.

Ayer, en la lectura del requerimiento de elevación a juicio, quedó ratificado que la mayor acusación pesa sobre el ex sargento Pedro De Mattos (48), el ex cabo Carlos Antonio Gómez (33) y el ex agente Ricardo Javier Rodríguez (37), acusados tortura seguida de muerte, delito que contempla la pena de prisión perpetua. 

Incluso, Rodríguez declaró que De Mattos y Gómez se autolesionaron con un cuchillo y luego dijeron que Wasyluk los había atacado.

Rodríguez se quebró

Según se precisó en la víspera, el 25 de abril del 2011, alrededor de las 20, Wasyluk fue detenido por una comisión de la Comisaría de Villa Bonita integrada por los citados De Mattos, Rodríguez y Gómez, además del oficial subayudante Jorge Antonio Heijo y el suboficial mayor Wilson Ricardo González.

La patrulla acudió a un requerimiento de Ana Wasyluk, quien solicitó asistencia policial porque su hermano se encontraba bajo los efectos del alcohol.

Según testigos, lo que luego fue corroborado por Rodríguez en indagatoria, Wasyluk fue reducido y esposado con extrema violencia sobre la ruta provincial 103, en el casco urbano de Villa Bonita.

“De Mattos y Gómez lo golpearon con bastones. Yo no vi que Wasyluk tenía un cuchillo”, declaró el ex agente, desacreditando la coartada defensiva de sus camaradas que aseguraron que la víctima lo agredió con un cuchillo.

Según Rodríguez, De Mattos y Gómez le propinaron un brutal castigo al detenido, incluso ya estando esposado y en el suelo. Dijo que lo golpearon sobre la camioneta y luego en la Comisaría de Villa, donde lo tiraban sobre unas piedras, lo levantaban y volvían a tirar.

“Gómez le daba rodillazos en el pecho. Y le decía que era para que no se meta más con la Policía”, precisó.

Rodríguez insistió en que fue amenazado por De Mattos y agredido por Gómez para que guarde silencio. Además trataron de imponerle su mayor jerarquía.

“Que no abra la boca. Desde cuándo la pared mea al perro”, declaró que le dijo De Mattos. En este contexto, desde un primer momento los tres fueron los más comprometidos y permanecieron tres años detenidos, lo máximo que permite la prisión preventiva.

Estando tras las rejas fueron dados de baja de la Policía. Fueron liberados en mayo del 2015 tras pagar una caución de 50 mil pesos cada uno, por lo que llegaron al juicio en libertad. 

30 horas de agonía

La investigación del caso determinó que Hugo Miguel Wasyluk fue reducido, detenido y golpeado en Villa Bonita.

Ana Wasyluk declaró que estando en la comisaría escuchaba como “chicotazos” y los gritos de auxilio de su hermano. También un remisero observó cómo los uniformados lo tiraban sobre unas piedras, lo levantaban y volvían a tirar.

Ya malherido, la víctima fue trasladada por la misma patrulla hacia Oberá con la intención de alojarlo en la Seccional Segunda. Previamente lo hicieron revisar por el médico policial José Orlando Morales, quien lo revisó en el camping de los médicos, sobre ruta nacional 14, donde estaba comiendo un asado.  

La actuación del profesional tendría estrecha relación con el fatal desenlace, ya que lo revisó con poca luz sobre la carrocería de la camioneta de la Policía, con la ropa puesta y certificó que tenía lesiones “superficiales”.

Luego de dicha revisación, a todas luces insuficientes, Wasyluk siguió sufriendo golpes.

Incluso, según declaró Rodríguez, al llegar a la Seccional Segunda Gómez lo tiró en las escaleras.

Pero los responsables de la Segunda notaron que el certificado médico no graficaba la gravedad de las lesiones que presentaba la víctima y se negaron a recibirlo, por lo que fue alojado en la Primera, donde lo encontraron muerto a la 0.20 del 27 de abril, es decir casi 30 horas después de su detención en Villa Bonita.

Wasyluk fue hallado sin vida sobre la letrina de la celda 2. Durante las horas previas había reclamado asistencia médica, lo que fue subestimado por las sucesivas guardias.

Por ello la imputación de incumplimiento de los deberes de funcionario público para siete efectivos de dicha dependencia, al igual que el médico policial.

Conclusiones forenses

Según la autopsia, la causa de la muerte fue “un shock hipovolémico y asfixia por aspiración de líquido intestinal”. Wasyluk sufrió una hemorragia masiva que impidió que su corazón pueda bombear suficiente sangre al cuerpo y sus órganos dejaron de funcionar. A consecuencia de ello aspiró su propia materia fecal. El cadáver presentaba “múltiples lesiones traumáticas a nivel torácico de tipo compresivas, producidas con gran peso”, ocasionadas por el terrible castigo que sufrió estando esposado. 

Padeció el desgarro de las arterias que irrigan los intestinos. La brutalidad del hecho se constata en que padeció la fractura de la pared torácica por el peso ejercido por los menos por dos personas que lo pisaron estando tendido.

“Se trata de una lesión que genera un intenso dolor a la acción de respirar”, señaló el forense Gabriel Flores. Asimismo, precisó que “con la debida atención médica podría haber sobrevivido”.

Por su parte, el forense Horacio Marín asentó que “las lesiones que presentaba la víctima no pudieron haber pasado desapercibidas para un médico, como tampoco los hematomas que son visibles a las tres o cuatro horas de producida la lesión”.

También fue esclarecedor el detalle del doctor Lein Hung Kuo, quien en abril del 2011 se desempeñaba como médico de la sala de Villa Bonita y la misma tarde del 25 revisó a Wasyluk por una consulta dermatológica y no constató que tenía golpes.

Esto tiró por la borda la versión echada a correr por un empleado de la Municipalidad de Campo Ramón que indicó que esa mañana, es decir antes de la atención en la sala, Wasyluk le refirió que lo había atropellado un auto.

Para la Justicia de instrucción esa hipótesis nunca fue válida y existen sospechas de que el presunto testigo habría sido influenciado por la Policía.

Grados de responsabilidad

Si bien para la Justicia de instrucción hay tres acusados con mayor responsabilidad en el resultado final, que no fue otro que la muerte de Wasyluk, los otros diez imputados también tuvieron su carga de culpa.

En tal sentido, Jorge Antonio Heijo y Wilson Ricardo González, quienes integraron la patrulla que detuvo a la víctima, están siendo juzgados por omisión de denuncia e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Ambos observaron las denuncias pero no hicieron nada para evitarlas ni tampoco denunciaron el hecho.

En tanto, el médico policial José Orlando Morales está acusado de incumplimiento de los deberes de funcionario público ya que no revisó a la víctima como correspondía. De todas formas, luego declaró que recomendó que trasladen a Wasyluk a la guardia del Samic.

El mismo grado de responsabilidad alcanza a Miguel Ángel Espíndola quien era jefe de la Seccional Primera, como el personal a su cargo: Hugo Ariel Basaraba, Carlos Ariel Lentini, Roxana Andrea Harasimezuk, Alejandro Fabián Núñez, Luis Alberto Silva y Gustavo Javier Fontana.

En síntesis, al jefe y personal de la Primera se les achaca que subestimaron los pedidos de ayuda de la víctima, quien agonizó por casi 30 horas en dicha dependencia sin asistencia médica.

Por su parte, los policías argumentan que Wasyluk no se quejaba, lo que fue rebatido por otros uniformados que también estuvieron de guardia.

En consecuencia, además del jefe de la Seccional Primera, también fueron imputados los tres oficiales de servicio y los tres jefes de guardia que cumplieron tareas desde la noche del 25 hasta la madrugada del 27 de abril de 2011.

Las partes

Por cuestiones de logística, el debate por el homicidio de Wasyluk se realiza en el Oberá Tenis Club (OTC), donde hay espacio para todas las partes implicadas.

El Tribunal Penal Uno es presidido por Francisco Aguirre, secundado por José Pablo Rivero y el subrogante Jorge Villalba. La acusación fiscal está a cargo de Miryam Silke y Elías Bys.

Rafael Pereyra Pigerl y María Vanela Vignoles son querellantes en representación de Bárbara Chitouski y Lucas Wasyluk, la madre y el hijo de la víctima. En tanto, también por los deudos, actúan como actores civiles Héctor Rubén Sánchez y Luciano Wall.

Como al momento del hecho los acusados eran funcionarios públicos, el estado provincial está representado por los abogados Jorge Rojas y Walter Vuotto.

También participan como veedores Eduardo Scherer y Fabián Mantau, presidente y comisionado de la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT).

El abogado Javier Millán Barredo actúa como defensor del médico policial y de los siete policías que cumplían servicio en la Seccional Primera. 

Ramón Butof patrocina a Heijo y a Gómez; mientras que Marcelo Carísimo está a cargo de la defensa de Rodríguez y González. El único imputado que tiene una defensa exclusiva es Pedro De Mattos, asistido por Cristina Salguero.

Cómo sigue
El debate continuará hoy, desde las 8.30, cuando el Tribunal dictaminará respecto a varias cuestiones preliminares.

Al respecto, el querellante Pereyra Pigerl solicitó que durante todo el juicio, que se extenderá hasta el 9 de diciembre, se exhiban en forma permanente las fotografías del cadáver de Wasyluk y la autopsia para que permitir una real dimensión de la brutalidad que padeció la víctima.

El letrado hizo tal consideración por tratarse de una violación de los derechos humanos consagrados por la Constitución y tratados internacionales. ´

Por su parte Millán planteó la nulidad de la indagatoria de sus defendidos por supuesta incongruencia.

Salguero, en tanto, reclamó la nulidad de lo actuado por Pereyra Pigerl a partir de su asunción como diputado nacional por presunta incompatibilidad en el cargo, a lo que adhirió Butof.

Carísimo sólo pidió una copia del CD de la autopsia.

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