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De usar latas pintadas a tener su equipo de luces y sonido

martes 23 de noviembre de 2021 | 15:18hs.
De usar latas pintadas a tener su equipo de luces y sonido

Durante su infancia, a Raúl Viola (53) le gustaba ir de pesca con su abuelo y ver a los DJ con equipos de sonidos pasando música en distintos lugares. A los 12 años y sin dejar la escuela tomó la decisión de comentarle a sus padres lo que quería hacer.


“Se despertó ese gusto en mí escuchando radios de Paraguay, que en esa época llegaban muy bien acá y pasaban mucha música de discoteca. Entonces comencé escuchando música al principio, después me empezaron a llamar la atención los equipos de sonido, hasta ese entonces yo era pescador, muy amigo de mi abuelo Juan Spasiuk, un inmigrante ucraniano que tuvo que huir de la guerra de Ucrania con su hermanito pequeño por el avance de Stalin, incluso los padres de mi abuelo fueron asesinados en esa guerra y ellos huyeron vía España y pudieron acceder a un barco y venir a la Argentina”.


En este sentido, recordó que “la familia aún conserva el boleto que mi abuelo compró para huir de esa guerra y salvar su vida y la de su hermano, ellos vinieron solitos”, recordó Viola y continuó relatando el pasado de su familia.


“Aquí conoció a mi abuela Elena Tainski, de nacionalidad polaca y formaron su familia. Mi padre fue docente y mi madre también. Cuento esto porque en esa época decirle a tus padres que querías incursionar en el mundo de la música sonaba más a vago que a alguien que quería prosperar en la vida, más en un lugar como nuestra localidad que es netamente agrícola”, reconoció el DJ, teniendo en cuenta los prejuicios que sobrecaen sobre muchas profesiones.


El hijo quería ser técnico de sonido, iluminación y todo lo que ello implica. Lo que hicieron sus padres , después de sorprenderse, fue preguntarle si estaba seguro de eso y lo acompañaron. "Fue tan importante para mí esa actitud de ellos y gracias a ese momento y después de mucho luchar hoy soy lo que soy. Por eso mi mensaje a los padres es que no traten de que sus hijos sean lo que ellos desearían, sino que sepan escucharlos en lo que a ellos les gusta desde chiquitos, apoyarlos y encaminarlos, sin que dejen sus estudios porque yo no dejé los míos, pero tampoco quedé con los sueños truncados sino que seguí el camino que me llevaba a hacerlos realidad”, contó.


Latas de leche vacías
En todos los relatos de Raúl sobre sus comienzos hay lágrimas de emoción. “No era una época fácil, tener un equipo de luces y sonido era complicado, más aún cuando no sabía nada de cómo hacerlos y no había la tecnología de hoy. Recuerdo que trataba de informarme de todas las madres que tenían bebés, me ponía en contacto con ellas y les pedía que me den las latas vacías de leche nido, con esas hacía los reflectores, las pintaba de negro, en el frente colocaba papeles celofán de colores y dentro un foco, tampoco tenía mis bandejas para pasar los discos de vinilo, pero mi mamá tenía lo que se llamaba combinado o tocadiscos y mi abuelo otro. Yo ya tenía 15 años y me habían pedido que pase música en una escuela, como yo quería tener dos bandejas como se estilaba, sin que sepa mi madre y mi abuelo, desarmé esos tocadiscos y los llevé para que formen parte de mi equipo de sonido, porque yo me quería mostrar como un DJ”, dijo entre risas.


En aquel entonces no podía usar las dos bandejas porque no tenía mezclador. “Así que con eso y un pasacasete fue esa mi primera presentación oficial. Mi hermano llevaba mis cosas en un ciclomotor, fue realmente un inicio muy de abajo del cual no me quiero olvidar, por eso conservo siempre ese inicio en mi memoria”, indicó.
Raúl también recordó a personas que han pasado por su vida en sus 40 años siendo sonidista. Actualmente es un profesional reconocido en la zona, tiene presente cómo eran las noches de discotecas antes y cómo lo son ahora y marca las diferencias. Resalta el acompañamiento de su esposa, sus dos hijos, el varón que lo acompaña en su tarea y una hija, quien está en la universidad de medicina en Corrientes.


Se refirió además a su esposa Gabriela, a quien define como una gran mujer porque lo acompañó en todas sus “locuras” como dice y destaca ese acompañamiento por los escenarios durante 20 años.


“Antes nosotros íbamos a los bailes no por un precio fijo sino por un porcentaje de entrada, así que ella era la que cobraba la entrada y por ese motivo se conoció con varias generaciones, ya que muchas de esas generaciones le pedían entrada libre”, dijo entre risas y destacó la grandeza de su esposa.


“Dios me la mandó, no cabe duda, ella me acompañó hasta que pudo, ya que también es maestra rural y a lo último no le era fácil terminar la noche de una presentación nuestra y quedarse a dormir en el piso del escenario. Así que ahora se queda en la casa y yo la comprendo, porque a la mujer hay que cuidarla y eso hago”.


Entre lágrimas Raúl recuerda a su padre, quien falleció en un accidente de tránsito hace 28 años muy cerca de Gobernador Roca y afirmó que hubiese querido tenerlo hoy para que disfrute con él sus logros.
Entre sus sueños pendientes indica que desea fervientemente hacer un museo con sus primeros equipos de sonido, incluidas las latas de leche que fueron sus primeras luces, las que conserva muy bien en un depósito en la casa de su madre. z

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