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Juicio oral por el femicidio de Vilma Mercado, día 2

Amigas de Vilma apuntaron a Villar como el femicida

Tres compañeras de la víctima declararon ayer. Recordaron los últimos chats con ella y cómo dieron con el acusado en las redes. El fiscal amplió la imputación. Hoy, alegatos

miércoles 03 de noviembre de 2021 | 6:05hs.
Amigas de Vilma apuntaron a Villar como el femicida
Oriana Nobili, amiga de Vilma, observando la última foto que envió la víctima al grupo de chat que compartían.
Oriana Nobili, amiga de Vilma, observando la última foto que envió la víctima al grupo de chat que compartían.

Eran las 0.03 del 24 de octubre de 2019 cuando Vilma Mercado (19) le escribió por última vez a sus amigas. Fueron dos fotos, una selfie y una panorámica del lugar en el cual estaba esperando al chico con el que había acordado encontrarse esa noche. Fue la última señal de vida que se tuvo de ella.

Al minuto siguiente dejó de conectarse a su WhatsApp y nada más se supo de ella hasta el 25 de octubre a la tarde, cuando la Policía la halló asesinada en un monte ubicado a la vera de la ruta nacional 12, en las afueras de Puerto Iguazú. Los estudios médico forenses certificaron que había sido abusada sexualmente y que su muerte se debió a una asfixia provocada por la cinta que utilizaron para cubrir su rostro.

Sus amigas fueron clave para develar qué había sucedido con ella. En medio de la búsqueda, recordaron charlas mantenidas con Vilma y mediante las redes sociales lograron identificar al  ahora sospechoso: el ex soldado Carlos Luis Leandro Villar (21), también conocido como Leo, quien ahora es enjuiciado como único imputado por el abuso y femicidio de la joven iguazuense.

Ayer, las tres amigas con quienes Vilma compartía dos grupos de chat (en Instagram y en WhatsApp) comparecieron como testigos ante el Tribunal Penal Uno de Eldorado y reconstruyeron lo sucedido entre el 23 y el 24 de octubre de 2019.

“Éramos un grupo de cuatro chicas: Oriana, Carla, Vilma y yo. Siempre estábamos juntas en el colegio, aunque en el último año Ori y Vilma se cambiaron juntas, por eso ellas dos tenían más afinidad por el tiempo que estaban juntas”, narró María Laura Danielsson, la primera chica del grupo en ser convocada a la sala de audiencias.

Y avanzó hasta las horas clave: “La última comunicación que tuvimos en el grupo de Instagram fue el 23 a la tarde, tipo 16 (horas), antes de entrar al colegio. Ella ahí nos dice que se iba a ir a ver con alguien. Después de eso no tuvimos más comunicación, pero sí ella nos envió por WhatsApp, tipo 0.03, ese último mensaje, que fue una selfie y una foto donde se encontraba ella. A las 0.04 fue el último visto de WhatsApp que marcó ella”.

En esa línea, agregó que “no indagamos con quién se iba a ir a ver, pero teníamos una suposición porque en un momento ella nos contó que estaba hablando con una persona del Ejército”.

De esa forma, el 24 de octubre todas amanecieron con la noticia de que Vilma estaba desaparecida y juntas comenzaron a indagar en recuerdos y redes sociales para saber quién pudo haber sido esa última persona con la cual la joven había pactado encontrarse la noche anterior.

“Una vez en el grupo mandó la foto del chico que era de la fuerza porque ella estaba interesada en entrar y quería información de cómo era el ingreso, entonces mandó esa foto del chico que era el que le iba a dar la información”, agregó después otra amiga, Carla Nobili. Las chicas estaban cada vez más cerca de poder identificar a la última persona que -según la investigación- estuvo con Vilma.

El dato clave llegó mediante Oriana Nobili, la amiga más cercana a Vilma, quien tenía una información más. “Ella cortó con su ex y en una oportunidad ella me mandó una foto de él (por Villar), me dijo que se habían empezado a hablar. Yo no sabía su apellido, nada, sólo había visto su foto y sabía que se llamaba Leo”, recordó la testigo ayer.

A partir de ahí, las chicas unieron piezas y mientras Vilma aún permanecía en condición de desaparecida encontraron al soldado Villar entre sus amigos de Facebook. Su foto de perfil era reveladora: estaba uniformado.

“Sabíamos que podía ser él porque ella en ningún momento habló de otra persona. Como ella lo tenía en su Facebook y era la única persona que estaba en el Ejército fue fácil deducir su nombre: Leandro Villar. Facebook fue la única vía para juntar las piezas para saber con quién era que ella se iba a ver”, resumió Danielsson en su testimonio.

La misma testigo recordó que al día siguiente hablaron con la madre de Vilma, María Estela Leite, y le transmitieron todo lo que habían reconstruido. Desde ese día el ex uniformado quedó bajo la lupa y posteriormente fue detenido por las pruebas recolectadas en su contra.

Pruebas y defensa

Los elementos del expediente que complican a Villar pueden ser enumerados de tantos que son: una herida en su mano es compatible con una mordedura de la víctima; al momento de declarar como testigo tenía consigo el chip de Vilma; en su casa encontraron una cinta de similares características a la utilizada para asfixiar a la joven; y su ADN fue hallado en el cuerpo de la chica.

En su declaración vertida el lunes, Villar se dijo inocente, trazó una especie de sucesivos eventos desafortunados que lo colocaron en el centro de las sospechas, pero aseguró que todo fue “una simple confusión”.

Su versión indica que esa noche sí estuvo con Vilma e incluso tuvieron sexo, pero después él la llevó al encuentro de la chica con otro hombre que no pudo identificar pero describió que se movilizaba en un Volkswagen Gol Trend negro.

Luego intentó explicar que Vilma le mordió mientras él le tendía un “chiste” para darle un chicle y la mordedura fue justo sobre una herida que él ya se había hecho a la mañana durante una práctica en el Ejército. El ADN lo justificó mencionando el encuentro sexual que dijo mantener con Vilma antes de llevarla al encuentro con el otro supuesto hombre.

Respecto a la cinta trazó otra extraña teoría. El imputado aseguró que tras dejar a Vilma con el hombre del Gol Trend volvió a su casa para preparar un porro y se fue a fumarlo en un monte a la vera de la ruta 12 y cercano al lugar donde el 25 de octubre apareció el cuerpo de la víctima.

“Al entrar veo que se reflejó algo sobre la tierra con la luz de la moto. Me acerco para ver qué era y veo que era un rollo de cinta muy similar al que yo le había dado a Vilma. Entonces supuse que entraron ahí a tener sexo y se les cayó el rollo de la cinta. Lo junté, me fumé mi porro y me fui a mi departamento”, narró. 

 

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