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Juicio oral por el femicidio de Vilma Mercado, día 1

Villar declaró durante tres horas y resumió: “Fue una simple confusión”

El ex soldado habló por primera vez como imputado. Se desligó de cada una de las pruebas y trazó la hipótesis de otro hombre en la escena. El debate continúa hoy

martes 02 de noviembre de 2021 | 6:05hs.
Villar declaró durante tres horas y  resumió: “Fue una simple confusión”
Villar está detenido desde hace dos años en la Unidad Penal III de Eldorado y puede recibir perpetua. Foto: Matías Bordón
Villar está detenido desde hace dos años en la Unidad Penal III de Eldorado y puede recibir perpetua. Foto: Matías Bordón

“Señores, con todo respeto, sé que esto es muy difícil de creer, pero jamás, jamás le haría nada malo a nadie. Ustedes no se imaginan el dolor que es para mí pensar que me voy a pudrir en la cárcel, perder a mi mamá y no poder ver crecer a mis dos hermanitos. Ya lo perdí todo. Por favor, no permitan que pierda el resto de mi vida dentro de la cárcel por algo que yo no cometí. No es más que una simple confusión”.

Con esa última frase el ex soldado Carlos Luis Leandro Villar (21) resumió las tres horas de declaración que expuso ayer a la mañana en el inicio del juicio para esclarecer el femicidio de Vilma Mercado (19), hecho por el cual está imputado y es pasible de ser condenado a prisión perpetua al finalizar el proceso.

En su extensa declaración, Villar se defendió e intentó dar explicaciones respecto a la batería de elementos probatorios que lo mantienen severamente vinculado al expediente que ahora se ventila en debate oral y público en la sala de audiencias del Tribunal Penal Uno de Eldorado.

El soldado es el principal sospechoso del caso ocurrido en Puerto Iguazú desde el minuto 1. En principio porque la investigación determinó que fue la última persona que vio con vida a Vilma durante la noche del 23 de octubre de 2019 y luego porque las pericias lo acorralaron.

Por ejemplo, al momento de su detención tenía consigo el chip del celular de Vilma y además de ello presentaba una herida en su mano que luego una odontóloga forense determinó que era compatible con una mordedura y con la cavidad bucal de la víctima.

A partir de esos dos primeros indicios, la Policía realizó un allanamiento en su departamento y halló más pruebas: el teléfono de la víctima; una cinta de similares características a la utilizada para encintar el rostro y provocar la muerte por asfixia de Vilma; y un preservativo usado en el cual se detectaron restos genéticos mezclados, pero compatibles con las muestras tomadas mediante hisopados tanto a Villar como a Mercado.

Por último, en el cuerpo de la joven se hallaron muestras genéticas coincidentes con el perfil del acusado.

Con ese caudal de pruebas en su contra Villar llegó a juicio y ayer pretendió contrarrestarlo declarando por primera vez en condición de imputado. “Anteriormente tuve dos abogados garcas que me dijeron que no debía declarar”, argumentó al respecto cuando el fiscal Federico Rodríguez hizo la observación.

Apenas pasó frente del tribunal, Villar manifestó: “Los que están acá presentes están pensando que fui yo el que cometió el hecho y le hizo eso a Vilma, pero no fui yo. Quiero dejar eso en claro”.

Posteriormente, relató que conoció a Vilma en Facebook pero luego estuvieron un tiempo incomunicados y el vínculo recién se reanudó dos días antes de la desaparición de la joven porque ella le pidió ayuda para ingresar al Ejército.

Eso fue el puntapié de Villar para comenzar a explicar qué pasó -según él- entre la noche del 23 de octubre y la madrugada siguiente.

El oriundo de El Alcázar aseguró que durante todo el día habló por chat con Vilma y programaron encontrarse esa noche para que él pudiera darle un formulario para el trámite de inscripción del Ejército. El encuentro iba a ser a las 22, pero él se durmió y terminó yendo cerca de las 23.

Chip, mordedura y cinta
Allí dio su explicación sobre cómo llegó el chip de Vilma a sus manos. El ex uniformado indicó que al llegar al barrio Las Orquídeas de Iguazú se encontró con la joven extrayendo la tarjeta SIM porque había un hombre que supuestamente la hostigaba constantemente por teléfono.

Ante ello, Villar sostuvo que decidió tomar el chip y guardarlo para luego confrontar con el supuesto hostigador telefónico.

Prácticamente en esas mismas circunstancias el imputado expresó que Vilma le dijo que como el tardó en contestarle ella había “organizado para verse con alguien más”, pero antes de ello le pidió un “favor”.

“No me dijo el nombre de esa otra persona, ni yo tampoco pregunté. Yo sabía que ella estaba acostumbrada a andar con muchos chicos y hasta en ocasiones con gente de avanzada edad por plata”, espetó.

Y continuó: “Yo le dije que ‘bueno, todo bien’, pero ahí me pidió otro favor. Me preguntó si yo tenía una cinta para prestarle porque el tipo con el que se iba a ver tenía la ventanilla del auto rota. Ahí yo le dije que sí, pero que la tenía en mi departamento”.

Villar aseguró que después de esa charla fueron hasta su casa a buscar tanto el formulario como la cinta, pero en el medio tuvieron relaciones sexuales, aunque el encuentro fue muy breve porque “ella estaba apurada”.

El acusado continuó su relato señalando que Vilma le pidió que la lleve hasta el encuentro con ese otro supuesto hombre y él accedió. Dijo que llevó a la joven hasta “la T” -intersección de las rutas 12 y 101- donde la aguardaba un automóvil Gol Trend negro con tazas originales, aunque no pudo ver al conductor.

Villar sostuvo que en la despedida le tendió un “chiste” a Vilma y que en esa instancia ella le mordió la mano. “Me mordió en la herida que yo ya me había hecho a la mañana en el Ejército”, detalló, intentando explicar una de las pruebas más comprometedoras en su contra.

Y a continuación trazó otra extraña teoría para justificar lo de la cinta. El imputado aseguró que tras dejar a Vilma con el misterioso hombre del Gol Trend volvió a su casa para preparar un porro y se fue a fumarlo en un monte a la vera de la ruta 12 y cercano al lugar donde el 25 de octubre apareció el cuerpo de la víctima.

“Al entrar veo que se reflejó algo sobre la tierra con la luz de la moto. Me acerco para ver qué era y veo que era un rollo de cinta muy similar al que yo le había dado a Vilma. Entonces supuse que entraron ahí a tener sexo y se les cayó el rollo de la cinta. Lo junté, me fumé mi porro y me fui a mi departamento. Me dormí hasta el otro día porque tenía que trabajar nuevamente”, narró.

Contradicciones y ADN
En el expediente consta que ese jueves 24 de octubre, mediante la ayuda de las compañeras de Vilma, su familia pudo saber que era Villar el joven con quien ella había acordado juntarse la noche anterior.

Por esa razón lo ubicaron para consultarle si sabía algo al respecto. En ese entonces, Villar se mostró sorprendido, aseguró no saber nada de Vilma e incluso se mostró interesado en colaborar, pero poco a poco fue incurriendo en contradicciones y el hallazgo del chip en su poder lo terminó transformando de testigo a sospechoso.

Sobre esas contradicciones Villar aseguró que se debieron a los “nervios” que sintió al saber que “iba a estar bajo la lupa” y que eso podía acarrearle problemas en su trabajo.

“Me dijeron que me querían hacer una denuncia y ahí fue cuando quedé nervioso y me contradije muchas veces porque sabía que me iban a tener bajo la lupa, porque si bien yo no fui la última persona que estuvo con Vilma, sí estuve con ella esa noche. En su momento dije cualquier cosa porque estaba muy nervioso. En ningún momento quise desviar la investigación, simplemente no quería problemas”, señaló. También sostuvo que fue víctima de apremios en la comisaría.

Respecto a las pruebas de ADN consideró que fueron resultado del breve acto sexual mantenido con Vilma en su departamento antes de llevarla al encuentro con el supuesto hombre del Gol Trend.

Al momento de las preguntas, el fiscal Rodríguez hizo una serie de observaciones respecto a cuestiones temporarias que no habían quedado claras en el relato del imputado y lo confrontó con una última pericia agregada al expediente.

“A las 0.03 es el último mensaje de Vilma y ambos celulares, el de ella y el tuyo, fueron detectados en la zona del hecho por la antena de Parque Nacionales desde las 0.10 y hasta 1.12”, apuntó Rodríguez.

El ex soldado se defendió: “Lo que expresé fue con tiempos estimados, no exactos”.

De esta forma, después de tres horas de declaración, el imputado volvió a su lugar junto a su abogado particular Santiago Benítez y en los diferentes cuartos intermedios dispuestos a lo largo de las casi nueve horas de audiencia recibió la contención de su madre.

El debate continuará hoy, a partir de las 8.30, con la declaración de más testigos. El Tribunal encargado de llevar adelante el proceso está integrado por los magistrados Atilio León (presidente), María Ramos y Liliana Komisarski (subrogante).

 

Apostillas

Audiencia maratónica.
La primera audiencia duró casi nueve horas. Un tercio de ello correspondió a la declaración de Villar.

Acompañamiento.
Un grupo de mujeres autoconvocadas de Puerto Iguazú siguieron el proceso fuera del tribunal con cánticos y pedidos de justicia.

Amigas.
Para hoy está previsto la declaración de cinco testigos, entre ellas las amigas de Vilma, quienes recibieron las dos últimas señales de vida de la joven: “Me voy a encontrar con un chico”.

 

La prueba del celular que marcó el dolor de la familia Mercado

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