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La Justicia espera por los resultados de las pruebas genéticas

Investigan si el violador serial volvió a atacar

Una joven de 19 años fue raptada y violada hace poco más de una semana en una casa abandonada. Características y modus operandi generaron la hipótesis

lunes 25 de octubre de 2021 | 6:05hs.
Investigan si el violador serial volvió a atacar
El hecho ocurrió en cercanías a la esquina de la avenida Lavalle y la calle Florencio Sánchez Foto: Natalia Guerrero
El hecho ocurrió en cercanías a la esquina de la avenida Lavalle y la calle Florencio Sánchez Foto: Natalia Guerrero

“Vení conmigo”. Con esas palabras y un cuchillo en mano, un violador abordó por atrás a una joven de 19 años la madrugada del sábado 16 de octubre, hace poco más de una semana en Posadas. La joven quiso resistirse, pero luego de un forcejeo terminó con la mano cortada y accedió a acompañar al desconocido que la sujetó y le dijo que iba a ser peor si intentaba algo.

A la fuerza fue llevada hasta una casa abandonada en cercanías a  la avenida Lavalle y su intersección con Florencio Sánchez, donde el agresor concretó el ultraje. En un descuido, ella pudo escapar por la ventana y correr con todas sus fuerzas para ponerse a salvo.

La denuncia la hizo con su madre ante la Comisaría de la Mujer en el centro posadeño y desde entonces autoridades judiciales y policiales están abocadas a la investigación, que aún no se tradujo en detenciones. Un hombre en situación de calle fue demorado unas horas, pero la Justicia dispuso su inmediata liberación debido a que no había ningún elemento que pueda relacionarlo al hecho.

Por el contrario, las pruebas recolectadas al momento hacen pensar que se trató de un ataque bien planificado y eso hizo emerger una estremecedora sospecha.

Calificadas fuentes que intervienen en el hecho señalaron a El Territorio que una de las hipótesis trazadas indican que el agresor podría ser el violador serial que mató a Lucía Maidana y violó a otras tres jóvenes en la capital provincial. El femicidio de Lucía ocurrió en 2013, otras dos violaciones pasaron en 2016 y el último ataque en 2018.

Esta línea investigativa, que está siendo manejada con la mayor de las cautelas, podría confirmarse o descartarse una vez que sean incorporados los análisis y cotejos genéticos realizados por el Cuerpo Médico Forense. Se espera que el juez que entiende en la causa, Fernando Verón, titular del Juzgado de Instrucción Tres, reciba los informes próximamente, en los últimos días del mes o los primeros de noviembre.

Mientras tanto, diferentes comisiones de la Policía de Misiones están abocadas al relevamiento de pruebas. Una de ellas es la solicitud y análisis de las cámaras de seguridad privada de la zona donde ocurrieron los hechos, con la intención de ver si alguna registró a víctima y/o al victimario caminando hacía la vivienda deshabitada. 

En tanto, una ampliación de denuncia permitió la confección de un identikit, que dijeron los especialistas “es muy completo”.

El detalle es que las características físicas como la posible edad del agresor coinciden con el hombre buscado en Posadas desde hace más de ocho años.

Algunos detalles son por ahora preservados para no entorpecer la investigación.

Hay elementos coincidentes con el último que se le se le atribuye al violador serial, ocurrido en febrero en el barrio El Palomar. Entonces la víctima fue brutalmente golpeada en el hall de una vivienda sobre la calle Líbano y casi perdió la vida. La violencia con la que actuó, se cree, fue motivada por las publicaciones periodísticas que habían revelado que sus restos genéticos habían sido hallados en tres hechos. 

La investigación, que recayó entonces sobre el juez Ricardo Balor, no pudo identificar entonces al agresor en las cámaras de seguridad de la zona, aunque sí a la víctima, que entonces tenía 23 años. Se cree que ese era el lugar  donde se movía habitualmente -en el mismo barrio fue asesinada y quemada Lucía-, por lo que conocía por donde moverse.

El hecho de hace una semana ocurrió a 18 cuadras de allí, y todo indica que el depravado actuó con premeditación. Sólo una persona que conoce el lugar sabría que la casa estaba abandonada, pero además en el lugar había solamente un elemento: un colchón en el piso.

El relato de la joven es muy claro y coincidente con la escena. Apenas entraron al lugar el hombre la arrojó y concretó el ultraje. Luego, en el momento en que se acomodaba las prendas, la víctima vio su oportunidad de huir y ganar la calle. Fue también ahí que, por primera vez, pudo verle la cara.

Desde que Lucía Maidana (23) fue asesinada en abril del 2013, investigadores judiciales y policiales nunca han dejado de investigar y cuando aparecer hechos de estas características activan los mecanismos para poder avanzar contra el femicida y violador serial. Es una espina clavada y una deuda con la sociedad, ya que a medida que pasan los años, su crimen avanza a la impunidad.

Las claves del caso
El ataque. La violación ocurrió en la madrugada del sábado 16 de octubre. La víctima tiene 19 años y salía de un boliche ubicado sobre la avenida López y Planes, donde no había podido entrar.

La escena. Con un cuchillo, el agresor tomó de sorpresa y por atrás a su víctima. La llevó a una casa abandonada ubicada sobre la avenida Lavalle. En el lugar había sólo un colchón.

Antecedente. El último hecho atribuido  al violador serial que asesinó a Lucía Maidana ocurrió en febrero del 2018. Entonces golpeó en la cabeza a la víctima y la ultrajó en un hall. 


Las dos violaciones de 2016

Los otros dos ataques sexuales fueron a estudiantes de Eldorado que cursaban sus carreras en la Facultad de Ciencias Sociales de la Unam, ocurridos en enero y marzo de 2016, con muchas coincidencias entre sí. Ese

fue el momento en que tomó fuerza la hipótesis de un pervertido serial.

El último de ellos ocurrió el 10 de marzo, alrededor de las 5.15, en el primer piso de un departamento ubicado en la intersección de las calles Tucumán y Roque Sáenz

Peña. El agresor ingresó a la habitación por el balcón, escalando por un árbol y una estructura de cemento del tendido eléctrico.

El sujeto utilizó un cuchillo y la maniató, para luego concretar el ultraje ahorcándola con un cordón. La joven dijo que el atacante la amenazó diciéndole: “Que no se te ocurra denunciar a la Policía ni a nadie, que la única que va a pasar vergüenza sos vos”. Dos meses antes, en la madrugada del 3 de enero, el ataque ocurrió en un albergue cercano a la intersección de las calles San Luis y Catamarca. Todo se habría desarrollado mientras la joven se estaba duchando en un baño compartido, fuera de su departamento.

Cuando salió para volver a la pieza, que estaba sin llave, fue abordada por el atacante, que al parecer la venía siguiendo desde la calle. El agresor, sin mediar palabras, le propinó un fuerte golpe con un ladrillo y la llevó a la pieza donde concretó el hecho.

El depravado también dijo en ese entonces a la víctima que la conocía de la facultad y que por eso le convenía guardar silencio.

 

 

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