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Con la flexibilización luego de un año y ocho meses de pandemia, las denuncias van en aumento

La justicia dictó cautelar ante denuncias por ruidos molestos en la costanera

Cansados del malestar que sufren a diario, un grupo de vecinos del barrio Aguacates, de Posadas, solicitó una medida cautelar que fue aprobada

jueves 21 de octubre de 2021 | 6:06hs.
La justicia dictó cautelar ante denuncias por ruidos molestos en la costanera

Bajo la premisa de que cualquier sonido que sea persistente y que supere los decibeles permitidos puede ser considerado como ruido molesto, vecinos de la Costanera de Posadas, precisamente de la zona comprendida entre la calle Guayra y la avenida Roca, reclaman desde hace varios meses por el incumplimiento de las normas vigentes por parte de los locales del complejo comercial ubicado en el lugar. Allí funcionan dos bares, un gimnasio y una heladería.

Con la flexibilización de las actividades -que habían sido restringidas en el marco de la pandemia de Covid-19- y la extensión de los horarios, esta situación se vio agravada.

Según manifestaron los vecinos del barrio Aguacates en diálogo con El Territorio, el problema comenzó el año pasado, momento en que se iniciaron con los reclamos al municipio y la junta de firmas para la presentación de notas colectivas. Sin embargo, al no encontrar solución alguna, decidieron acudir a la vía judicial.

En este contexto, este matutino dialogó con Ignacio Valenzuela, vecino del lugar, quien dio su versión: “Al no tener respuestas de la Municipalidad, fuimos a la Justicia y pedimos una medida cautelar, nos aprobaron a mediados de julio, se emitió una orden para que cesen los ruidos superiores a 40 decibeles en horarios de descanso y 50 decibeles en horarios de actividad, y no se cumple”.

Según detalló el vecino, la medida solicita que los demandados “se abstengan de producir todo tipo de ruido, sonidos y/o de música y/o difundir todo tipo de sonidos por sistema de reproducción de música y/o espectáculos en vivo que propaguen sonidos por encima de los valores permitidos por el artículo N° 1 de la ordenanza municipal VI 14”.

Dicha ordenanza define como ruidos molestos a “los causados, producidos o estimulados por cualquier acto, hecho o actividad de índole industrial, comercial, social, deportiva, etcétera, que supere los límites máximos previstos para cada zona y horario”.

“Sufrimos violencia sonora”

“Lo que nosotros sufrimos es violencia sonora, de 60 decibeles para arriba, mínimo ocho horas por día. No sabemos qué hacer, nos sentimos impotentes como ciudadanos”, manifestó Valenzuela.

Es que, según indicó, no es solamente la música alta lo que genera la molestia en el barrio, sino también la vibración que se genera debido a los compresores de los aires acondicionados y las heladeras industriales instalados sobre la vereda.

“Esto es todos los días a toda hora. No es sólo la música sino también la vibración del sonido, que comienza ya a la mañana con la heladería y el gimnasio, pero a partir de las 18 abren los bares y empieza la música”, lamentó.

Se entiende por contaminación acústica la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor acústico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente.

Asimismo, Valenzuela explicó que las cocinas funcionan alrededor de nueve horas diarias, por lo que los vecinos deben mantener sus hogares cerrados también por el fuerte olor a comidas fritas que se desprende del lugar.

En cuanto a los ruidos y a la violencia sonora antes mencionada, aseguró que “el sistema nervioso se mantiene alerta por la constante estimulación del ruido. Sentimos que operan con impunidad, no han parado ni con una medida cautelar de la Justicia. Hace un año estamos buscando una casa para mudarnos”.

Al mismo tiempo, su esposa, Laura, lamentó: “No queremos dejar nuestra casa, es parte de nuestra historia familiar y esto nos produce un dolor tremendo”.

Incluso comentó que en varias ocasiones se presentó ella misma a altas horas de la noche a pedir que bajaran la música, pero no tuvo éxito.

“Venimos desde el año pasado con mediaciones porque los ruidos son desaforados, han hecho recitales. Compramos un decibelímetro. así que sabemos que siempre están pasados, hay días que llegan a 82 decibeles”, dijo.

Y cerró: “Muchas veces viene la Municipalidad, labra un acta, ellos bajan la música y a la media hora la vuelven a subir. Además siguen desacatando la orden judicial que recibieron.”

Gimnasios y música

Una situación similar vive la vecina Margarita Beltrametti, quien denunció a un gimnasio ubicado sobre la calle Rivadavia, entre Roque Pérez y Alvear, donde aseguró que la música supera los límites sonoros establecidos, además de no contar con ningún tipo de aislante.

“El problema es de lunes a viernes de 7 a 22, sin respetar los horarios de descanso. La música retumba, el gimnasio está en la planta baja de un edificio de nueve pisos, los vecinos ya no damos más. Me cansé de llamar a la Municipalidad”, dijo.

Si bien los vecinos se reunieron y ya en julio realizaron una “panfleteada” en la esquina del lugar, denuncias contravencionales a la Comisaría Primera y reiterados llamados a los números establecidos por el municipio, aún no hubo una solución.

“Algunas veces voy hasta cinco veces en una misma tarde a solicitar que bajen la música. Estoy pensando en demandar a la Municipalidad y al dueño del edificio, que es el que le alquiló al gimnasio, porque debería haber previsto eso, que el sonido no se expanda”, aseguró Margarita.

“Agoté todas las vías y las instancias. Lo que más dio resultado fue una vez que hice público el reclamo, saqué una foto del gimnasio e hice un posteo en Facebook, pero las autoridades tienen que tomar medidas a la primera de cambio”, finalizó.

El Territorio intentó comunicarse con el área de Fiscalización de Seguridad y Contaminación Urbana de la Municipalidad de Posadas, aunque no hubo declaraciones al respecto.


En cifras

50
Es el máximo de decibeles permitido en horario comercial, pero los vecinos aseguran que en ocasiones llegaron a   superar los 82.


Se puede denunciar vía WhatsApp
El fin de semana el municipio difundió en reiteradas oportunidades los teléfonos para denunciar y recordaron que se pueden seguir haciendo reclamos vía WhatsApp a la guardia de Ruidos Molestos perteneciente a la Secretaría de Salud y Desarrollo Humano al número 376-4134650, siendo esta la única línea habilitada.

Se encuentra activa de lunes a viernes de 13 a 15, como también los viernes, sábados, domingos y feriados, de 21 a 4.

En tal sentido, se insta a que todos los posadeños contribuyan a mantener  la ciudad sin contaminación acústica durante los horarios de descanso.

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