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Hoy podría haber sentencia contra el trío acusado de robo y abuso sexual

“Fui hombre para robar, también lo soy para reconocer mis errores”

Un imputado reconoció que fueron a robar, pero acusó del abuso a uno de sus cómplices. Por insistencia de las defensas, la víctima tuvo que dar su testimonio

jueves 21 de octubre de 2021 | 3:15hs.
Acusados
Los acusados son tres y ya habían sido juzgados en 2018, pero luego el STJ anuló la sentencia. FOTO: Daniel Villamea
Los acusados son tres y ya habían sido juzgados en 2018, pero luego el STJ anuló la sentencia. FOTO: Daniel Villamea

Como si fuera poco el intenso dolor de la artrosis que padece, lo que la limita seriamente para movilizarse, una mujer de 72 años se vio obligada ayer a recordar los aberrantes detalles del robo y abuso sexual que padeció por parte de tres hombres, hace cinco años en su casa de Oberá.

Por sus varios problemas de salud, ya que también sufre macroglosia -trastorno que hace crecer la lengua más de lo normal- la víctima contó con asistencia de una traductora de alemán, idioma paterno con el cual se desenvuelve mejor.

En varios pasajes de su declaración ante el Tribunal Penal Uno de Oberá la mujer se quebró en llanto al revivir el infierno, evidenciando el dolor que perdura en carne viva.

La revictimización de la mujer fue propiciada por las defensas de Yonathan Ezequiel Taborda (30), Rosalino De Melo (54) y Jacobo Saúl Bareiro (36), quienes llegaron a juicio como coautores de los delitos de abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante, doblemente agravado por la participación de más de dos personas y con arma, y robo calificado en concurso real.

Si bien en el inicio del debate se dejó constancia de un certificado médico que dio cuenta del frágil estado de salud de la víctima, por insistencia de los defensores Gabriela Carvallo, Roberto Bondar y Matías Olivera se descartó incorporar por lectura la declaración de la anciana y se la obligó a comparecer para volver a sumergirla en la noche más horrenda de su existencia.

No sin dificultad para expresarse, la víctima confirmó que los tres acusados la sometieron sexualmente y dio detalles de la perversión de los autores del hecho.


El horror
La primera jornada del debate oral se extendió por siete horas y estuvo signada por una serie de planteos y pedidos de nulidades de las defensas, con Bondar como abanderado, quien ya en el primer juicio intentó sin suerte apartar a la fiscal Estela Salguero.

Vale recordar que el 30 de agosto del 2018, por el mismo expediente, Taborda fue condenado a 18 años de cárcel, mientras que De Melo y Bareiro recibieron la pena de 20 años cada uno, aunque el año pasado el Superior Tribunal de Justicia (STJ) anuló la sentencia por una falla en el acta de debate relacionada a la incorporación por lectura del testimonio de la víctima.

En tal sentido, en la víspera los defensores insistieron en hacer comparecer a la víctima y atacaron un certificado médico reciente.

En consecuencia, el Tribunal presidido por Miguel Orlado Moreira, Graciela Heppner y Jorge Villalba hizo lugar al pedido de intervención del Cuerpo Médico Forense local, que en la misma mañana evaluó a la anciana y, según junta médica, determinó que se hallaba en condiciones de prestar declaración, a pesar de la angustia y la crisis de llanto que le producía el tema, aclararon.

Pasado el mediodía la víctima se hizo presente junto a la traductora de alemán Carol Ferrari.

“Los tres delincuentes entraron por una ventana, la golpearon en la cara y diferentes partes del cuerpo. Le apretaron los pechos y le tiraron agua fría y alcohol en la cara. Dijeron que iban a hacer lo que quieran con ella. Le ataron las manos y los pies. Buscaban plata y tiraron las cosas al suelo (…) Le sacaron la ropa y la violaron los tres”, tradujo Ferrari.


Graves secuelas
La víctima mencionó que identificó a De Melo y Bareiro porque tiempo atrás habían trabajado en el aserradero de su hermano.

También recordó que a consecuencia de las lesiones estuvo cinco días internada en el hospital Samic, mientras que las secuelas psicológicas perduran.  

“Está traumada, no puede dormir”, dijo a través de la traductora.

A pesar del evidente estado emocional de la mujer, el abogado Bondar le exigía detalles del abuso, incluso cuando la víctima no podía hablar porque lloraba, lo que motivó el llamado de atención de Heppner hacia el defensor.

A todas luces, por la conmoción que generó en la sala el relato de la septuagenaria, al punto que en un momento el propio Taborda se quebró por la crudeza del testimonio, la insistencia de obligarla a declarar aparece como una estrategia defensiva errada.

En coincidencia con la víctima declaró su cuñada, quien ratificó que De Melo y Bareiro habían sido empleados del aserradero de su esposo.

Contó que la víctima le dijo que los tres la violaron y le hacían burlas. Hasta le quitaron el audífono y lo tiraron.
“Ella conocía a dos y después los reconoció (…) Sigue muy traumada, sólo llora y tiene mucha vergüenza. Ella nunca tuvo novio ni marido (…) Preguntarle del tema es volver traumarla cada vez más”, lamentó.

Con relación al testimonio de De Melo, la testigo aseguró que años atrás el mismo acusado les robó un motor que luego la Policía halló en su casa.

Uno de los imputados se conmovió durante la declaración de la víctima.

La acusación
En el auto de elevación a juicio se relataron los pormenores del hecho, registrado el 6 de octubre de 2016. Según la instrucción, quedó probado que esa noche De Melo, Bareiro y Taborda irrumpieron en el domicilio.

Sabían que la anciana vivía sola, que es sorda y que se saca el audífono para dormir. Por ello esperaron hasta las 21.30 para romper una ventana del comedor de la casa, por donde ingresaron.

Debido a su problema auditivo la dueña de casa no escuchó el ruido que hicieron. Fue así que la sorprendieron acostada y apenas alcanzó a tomar su linterna para ver quiénes eran, instancia en la que reconoció a De Melo y a Bareiro.  

Los sujetos no tuvieron piedad. La redujeron a golpes y la amarraron en la cama, donde fue sometida sexualmente. También le tomaron fotos.

Le exigían dinero que no tenía y la torturaron, primero con agua helada y después con alcohol, relató la víctima.  
Antes de escapar, los delincuentes tomaron una sidra que había en la heladera y derramaron la leche y el yogur.
Alrededor de las 23, su vecino -que declaró ayer- llegaba a su casa y observó a los tres sujetos sospechosos y llamó a la Policía. Una patrulla motorizada recorría la zona y enseguida dieron con Taborda.

Sus cómplices lograron darse a la fuga, aunque luego fueron capturados y posteriormente identificados por la víctima.

Uno contó todo
Sólo Bareiro se abstuvo de declarar ayer. De Melo negó los hechos, mientras que Taborda reconoció que participó del atracó, tal como lo hizo en el primer juicio.

De Melo, que ya cumplió condena por homicidio, calificó a Taborda como “psicópata y drogadicto” y que no entiende por qué lo acusó.

“Dónde hay un ADN mío. Sólo porque Taborda dice. No hay ninguna prueba en mi contra, pero perdí mi familia, perdí mi salud”, declaró.

Reconoció que trabajó nueve años con el hermano de la víctima y dijo conocer a Bareiro desde chico. “Trabajamos juntos, pero no en el aserradero”, lo que fue desmentido por la cuñada de la víctima.

A su turno, Taborda dijo que el 6 de octubre de 2016 se levantó temprano con su señora, la hermana de Bareiro, tras lo cual fueron a la casa de su suegra.

“Me acerqué a la casa de mi cuñado y nos pusimos a tomar una cerveza. Yo estaba mal de plata y me comentó por arriba que había un tal De Melo que tenía algo para hacer que era fácil. Si era fácil y me sacaba del apuro, me servía. No tengo necesidad de mentir. Como fui hombre para robar, también soy hombre para reconocer mis errores”, mencionó.

Ya sobre el hecho, precisó “entramos por una ventana. Nuestra meta era la plata. En eso escucho como una persona sufriendo. Me paré en el umbral de la puerta y vi lo que estaba pasando, corrí para contarle a mi cuñado. Era una escena grotesca, para mi indescriptible”.

Ante la insistencia de la fiscal habló del abuso y señaló a De Melo.

“Supongo que tuve miedo. Tendría que haber reaccionado de otra forma. Me puse a pensar que esa mujer podría ser mi madre (…) Está bien que yo esté acá hoy en día”, agregó.

Si bien dijo que sólo De Melo violó a la víctima, sí reconoció que ató a la víctima con unas vendas que tenía. También lo incrimina que entre sus prendas tenía un ejemplar de bolsillo  del Evangelio según San Juan que robó del lugar del hecho.

Cruces y tensión

En el inicio de la primera audiencia, Matías Olivera, defensor oficial de De Melo, planteó una nulidad por un acta de reconocimiento fotográfico. Además cuestionó la ausencia de la víctima por razones médicas y solicitó un dictamen del cuerpo médico forense. Por su parte, Roberto Bondar, quien asiste a Bareiro, insistió con que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito: “Deben declarar nulo este debate y ordenar la inmediata libertad de los tres imputados”.

En la réplica, la fiscal Estela Salguero indicó que “luego de pretender escuchar y entender a Bondar, hay que aclarar que absolutamente nada de lo que argumentó es aplicable al caso. El Superior Tribunal de Justicia anuló la sentencia, no el juicio”.

Tras un cuarto intermedio el Tribunal rechazó la nulidad del acta de reconocimiento fotográfico. También rechazó el planteo de Bondar.

Sí hizo lugar al examen de la junta médica que más tarde dictaminó que la víctima podía declarar.

Por su parte, Benjamín Armoa, secretario del Tribunal, cuestionó la actitud de una de las defensas que durante un cuarto intermedio tomó fotos del expediente sin autorización.

El debate continuará hoy con la presencia de la última testigo, tras lo cual se dará lugar a los alegatos y la sentencia.

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