viernes 03 de diciembre de 2021
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Pepe Cibrián Campoy en Posadas

La profundidad que antecede a la muerte

El dramaturgo y actor se puso en la mente de García Lorca para dar a luz una obra de un texto exquisito que se sigue rebelando

domingo 17 de octubre de 2021 | 7:50hs.
La profundidad que antecede a la muerte
Histriónico en escena, amable post show, Pepe se ganó al público. Foto: Natalia Guerrero
Histriónico en escena, amable post show, Pepe se ganó al público. Foto: Natalia Guerrero

‘Soy tan distinto como lo eres tu’, dice Pepe Cibrián Campoy en la piel de Federico García Lorca. Habla marica, el discurso que sacudió las esferas de las mentes más estructuradas en 2010, se convirtió en una pieza impecable de prosa que Posadas disfrutó viernes y sábado por la noche.

Casi sin pausa, obligando a estar cien por ciento presente para no perder detalle de la obra, Pepe deslumbró con su elocuencia a las dos salas llenas que lo aplaudieron con una ovación de pie.

La relación de García Lorca con su madre, que desea cobijarlo y resguardarlo de todo mal en su vientre, con su padre que ensalza su pensamiento y su influencia en las letras del mundo, en su relación con Dalí a quien le pide sus bigotes y finalmente la más dura charla con su asesino, el capitán que lo fusiló en medio de la explosión de la guerra civil española.

‘Con tus pinceladas a todos asustas y yo con mis palabras me sacrifico’, postula en otro apartado Lorca, diferenciándose de un privilegiado Dalí.

Intensa de principio a fin, hubo unos pequeños segundos en los que Pepe aprovechó para tomar agua e incluso improvisar un brindis con el público: ‘Un vinito, suerte, salud’, dijo sin salir del personaje.

La vertiginosidad de la dramaturgia de Cibrián Campoy vibra en su voz y su cuerpo y recuerda al otro texto suyo que lo antecedió en Misiones: Juana la loca.

El eje central de la obra se circunscribe a la charla con su asesino. Más allá de los detalles de la vida de Lorca que se perciben en sus otras interacciones, es en este donde lo más profundo oscila como el teatro entre la comedia y la tragedia. Parte de la ironía se oye previo al pregón final, cuando Federico le dice a su verdugo que quizás cumpla el sueño de leerlo, y ‘con orgullo indecente piense, hijueputa, a este tipo lo maté y no me nombra en su muerte’.

Una obra poco popular que a su vez vibra en el corazón del pueblo, como anticipó su creador.

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