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Tribunal Penal Uno de Oberá

Juicio por robo calificado y abuso sexual: testigo declaró que la noche del atraco uno de los acusados estuvo en su casa

El único testigo que declaró hoy fue Hugo Gregorio (44). Contó que el domingo en que se cometió el atraco, Luciano Benítez (51) estuvo en su casa hasta cerca de la medianoche y que cenaron después de negociar un coche, que le fue incautado cuando lo detuvieron. El debate continuará el miércoles de la semana que viene.

jueves 07 de octubre de 2021 | 13:41hs.
Juicio por robo calificado y abuso sexual: testigo declaró que la noche del atraco uno de los acusados estuvo en su casa
Luciano Benítez y su hijo, Emiliano Benítez, los acusados que tiene el debate oral que se realiza en el Oberá Tenis Club. //Fotos: Cristian Valdez.
Luciano Benítez y su hijo, Emiliano Benítez, los acusados que tiene el debate oral que se realiza en el Oberá Tenis Club. //Fotos: Cristian Valdez.

La segunda jornada de debate oral por el delito de robo calificado y abuso sexual en perjuicio de una madre y su hija en la zona rural de la localidad de Campo Grande duró apenas media hora, en razón de que se presentó solamente uno de los cuatro testigos que debían declarar.

En el banquillo de los acusados está sentado Emiliano Benítez (29) y su padre, Luciano Benítez (51), ambos con frondoso prontuario por distintos delitos y representados en este caso por el defensor oficial, Matías Olivera.

El expediente está caratulado como "robo doblemente calificado por el uso de arma en poblado y en banda, abuso sexual con acceso carnal calificado y portación ilegal de arma de fuego y encubrimiento".

Los acusados (izquierda) atentos a la declaración de Gregorio.

Las víctimas al momento del ataque tenían 73 y 52 años. La más joven fue abusada sexualmente por uno de los encapuchados que irrumpieron en la chacra de la familia en la noche del 9 de abril de 2017. Son querellantes en la causa a través del abogado Lisandro Riotorto.

Cabe aclarar que en el mismo expediente fueron imputados por el delito de encubrimiento Luis Alberto Velázquez (22) y Ángel Joel Viana (23), quienes tramitan un juicio abreviado en el cual se declararían culpables. Los Benítez, en tanto, afirman que son inocentes.

Gregorio, vendedor del Mégane

Sobre la continuidad del debate, esta mañana se presentó ante los jueces del Tribunal Penal de Oberá -Francisco Aguirre, José Pablo Rivero y Jorge Erasmo Villalba (subrogante)- un hombre que se identificó como Hugo Gregorio (44), admitió ser conocido desde la infancia de Benítez padre y en consecuencia terminó ofreciendo un testimonio favorable.

Gregorio ante los jueces del Tribunal Penal Uno de Oberá.

En resumen, Gregorio sacó a Luciano Benítez de la escena del crimen diciendo que esa noche (domingo 9 de abril de 2017) y aunque no recordó la fecha exacta "desde la tardecita hasta casi medianoche" lo tuvo en su casa puesto que "hicimos un negocio por un auto y después se quedó a cenar hasta las 11:30 o 12 que se fue".

El negocio del auto, según detalló Gregorio, fue relacionado a un Renault Mégane "gris, de cuatro puertas y sin cola" que Benítez le compró por 90 mil pesos "pero cerramos el negocio esa noche y le entregué el auto el martes recién", recordó.

En ese punto el testigo admitió que nunca cobró el dinero acordado y tampoco supo qué pasó con el coche o dónde está. Incluso ante las repreguntas de la fiscal, Estela Salguero de Alarcón, reconoció que "no me enteré de nada después, no sé qué pasó con ese auto" desde hace más de cuatro años incautado en la comisaría de Campo Grande.

"Le entregué así nomás, de palabra, porque no era el único negocio que habíamos hecho, hicimos muchos negocios y siempre me cumplió", declaró Gregorio, quien dijo que conocía a Benítez "de la vieja terminal cuando vendíamos, yo tenía un puesto y él vendía al lado mío. Nos veíamos todos los días".

El auto en cuestión cobra relevancia en función de que durante la instrucción de la causa algunos testigos declararon que el domingo del hecho observaron la presencia sospechosa de un Renault Mégane gris circulando en la zona, dato que terminó orientando la pesquisa hacia Benítez padre y cuando lo allanaron, en Oberá, secuestraron un Mégane gris que todo indica sería el que le entregó Gregorio, a su decir, dos días después del atraco.

Un teléfono celular y dos armas en la casa de la novia

La carga probatoria en contra de los Benítez es contundente. En la lectura del requerimiento de elevación a juicio (ayer) se enumeraron elementos secuestrados en diferentes allanamientos, ubicación en el lugar del hecho a partir del registro de las antenas de telefonía móvil y el cotejo de muestras genéticas que los implican en el abuso sexual.

Otro elemento relevante en la acusación fue el testimonio de Priscila, quien era novia de Emiliano Benítez y en la víspera aportó una serie de datos que comprometieron a los acusados. Ella tenía en su poder el teléfono de la víctima y declaró que se lo había regalado el novio cuando allanaron el departamento donde vivían, en Posadas, donde además hallaron dos armas de fuego que habían sido robadas en la casa de las víctimas.

En su declaración la joven contó que Emiliano se dedicaba al contrabando de cigarrillos con el papá. Aportó que el 6 de abril su pareja recibió un llamado de su progenitor, quien le dijo que tenía que viajar a Oberá porque el 9 tenían que cobrar una plata.

Los Benítez -padre e hijo- momentos después de finalizado el debate.

Con relación al día del hecho, mencionó que el joven le contestó los mensajes hasta las 19.30 o 20, y luego recién a las 22 le dijo que perdió el colectivo para volver a Posadas. Le afirmó que le pediría a un amigo que lo llevara hasta la Capital pero no llegó ese domingo, sino al otro día y en compañía de su padre Luciano Benítez.

La chica notó que ambos "estaban sucios y lastimados. Les pregunté qué les pasó y dijeron que Gendarmería los persiguió. El padre se quedó a dormir y al otro día yo estaba lavando ropa y escuché que ellos cuchicheaban, pero cuando me acerqué cambiaron de tema".

Confirmó que su novio le regaló un celular que resultó ser de una de las víctimas. "Después se compró una moto, de la nada", dijo la chica, al tiempo que su suegro adquirió un auto.

Los acusados se dijeron inocentes

Tal como viene publicando El Territorio, después de cometer el delito los maleantes escaparon de la casa al mando de la camioneta de las víctimas, que fue encontrada el 15 de abril sobre un camino vecinal cercano a la planta eléctrica de ruta 14, en Oberá. Estaba quemada, sin las gomas ni los asientos. A raíz de ello fueron implicados Velázquez y Viana.

En la víspera y por primera vez Luciano Benítez hizo uso de la palabra ante los jueces. Insistió en su inocencia y que no tuvo nada que ver con el hecho. Asimismo, corroboró la versión de su hijo que apunta a incriminar a su hermano Ramón.

Por su parte, Emiliano Benítez declaró en la misma línea que tuvo en la instrucción.

Reconoció que se dedicaba a la venta de cigarrillos de contrabando e indicó que el 9 de abril de 2017 se hallaba en el mirador del Parque de las Naciones con un amigo de apodo Paraguayo, circunstancia en la que apareció su tío Ramón para pedirle que lo lleve a Campo Grande a cobrar una deuda.

"Estaba borracho, pesado y llegó con dos amigos que no conozco. No sé en qué andaban. Como insistía le llevé a Campo Grande en el auto de mi amigo y por el camino mi tío recibió una llamada de una mujer. Llegamos a un punto en la ruta y se bajaron los tres en un sector que no conozco porque era de noche. Mi tío me dijo que iba a tardar unas dos horas, entonces volví al Mirador", relató.

En tanto, agregó que alrededor de las 22 su tío Ramón apareció otra vez en el mirador con sus dos amigos para pagarle el viaje a Campo Grande, pero como no tenía plata le ofreció dos armas y un celular. "Si te sirve, hacé tu diferencia", dijo que señaló su tío.

El joven insistió en implicar al hermano de su papá (Ramón), pero al mismo tiempo su versión contó con argumentos sin demasiado sustento, como por ejemplo no poder identificar al amigo que presenció toda la secuencia.

En ese punto, la fiscal Salguero le pidió que diera más datos del supuesto Paraguayo, pero Benítez indicó que sólo sabe su apodo y que vive en Encarnación, Paraguay.

Sobre las armas que presuntamente le dio su tío, mencionó que las guardó abajo del asiento del auto de su amigo.

Al otro día siguió vendiendo cigarrillos y luego viajó a Posadas: "Guardé las armas porque no tenía mala intención. Y el teléfono le di a mi novia".

"No niego que los llevé hasta allá (a Campo Grande). Pero estoy siendo acusado de algo que no hice", agregó.

Los acusados, esposados y bajo custodia del Servicio Penitenciario Provincial (SPP).

Continuidad, el miércoles

El juicio contra Luciano y Emiliano Benítez se realiza en el Oberá Tenis Club. En la continuidad, prevista para el próximo miércoles, deberán declarar los testigos que no comparecieron durante esta jornada y después será el turno de alegatos y la sentencia.

Juzgan a padre e hijo por un robo y abuso sexual en Campo Grande

 

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