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Pinceladas de historia

Las organizaciones obreras y la Masacre de Oberá

domingo 26 de septiembre de 2021 | 6:00hs.
Las organizaciones obreras  y la Masacre de Oberá

En la década de 1930, Misiones contaba con algunos gremios de obreros, mostrando una incipiente capacidad de organización de los trabajadores. Estas agrupaciones estaban concentradas casi exclusivamente en la ciudad de Posadas, y la clase obrera había surgido principalmente a partir de la intensificación de su actividad portuaria.

Entre estas asociaciones gremiales se encontraban el centro cultural Juan Bautista Alberdi, el Centro de Almaceneros, la Asociación de Panaderos, la Confederación Obrera, los Obreros Marítimos, la Sociedad de Carniceros, de Chaufeurs, de Artes Gráficas, de Sastres y Albañiles, y un Círculo de Obreros Católicos.

Los obreros también contaban con sus propias publicaciones en las cuales hacían divulgar su propaganda política y organizativa. En 1932 apareció Tribuna Proletaria, órgano de tendencia comunista, que tenía como antecedente el diario El Proletario, fundado en 1911. También existían El Imparcial, de tendencia obrera, y el matutino, La Verdad, del Partido Socialista.

En 1936 se había conseguido un paso importante en la consolidación del movimiento obrero organizado a partir de la fundación de la Federación Obrera local.

En el interior, en los pueblos vinculados a la actividad yerbatera, existían también pequeñas agrupaciones de obreros.

Esta situación de obreros organizados y de una incipiente pero básica actividad industrial, sumado a la divulgación de ideologías socialistas revolucionarias y de defensa de la clase trabajadora, trajo aparejado el conflicto entre el capital y el trabajo. Por ello, a partir de las décadas de 1910, 1920 y 1930, se visualizan las primeras huelgas y manifestaciones con motivos reivindicativos.

En 1918 se registró una huelga en el puerto de Posadas, capitaneada por el gremio de los marítimos que se prolongó por varios días y en la que se solidarizaron otras agrupaciones como la de las lavanderas. El conflicto concluyó con un acuerdo entre las partes y provocó la mediación de la Fora (Federación Obrera Regional Argentina), que era entonces, el principal exponente del movimiento obrero organizado nacional en manos de los anarquistas.

En 1920, se constituyó en San Ignacio el Sindicato de Obreros Yerbateros. En junio de ese año una huelga de mensú concluye con la aceptación por parte de las compañías yerbateras de un pliego de condiciones estipulado por el sindicato, que obligaba a respetar derechos laborales poniendo límites a la explotación a que eran sometidos los peones.

En 1935, una huelga general liderada nuevamente por los obreros portuarios convulsionó a la población misionera y paralizó prácticamente el comercio fluvial en Posadas y en el alto Paraná. El episodio degeneró en una fuerte represión por parte de la policía donde se enfrentaron violentamente marineros y las fuerzas del orden.

En 1937, también en Posadas, las agrupaciones socialistas, los obreros católicos y los miembros de la Fora  levantaron un palco en la plaza 25 de Mayo y festejaron ruidosamente el 1° de mayo. 

Las huelgas organizadas desde los sindicatos significaron el resultado de una sociedad que se estaba incorporando cada vez más a condiciones capitalistas de producción y organización económica. En Posadas, la actividad portuaria y su continuo movimiento de productos y personas, facilitó el contacto con sectores sindicales que a nivel nacional estaban agrupados en la FOM, de tendencia anarquista. El contacto se produjo primero con los panaderos y los gráficos, y con el paso de los años, también se crearía una federación marítima local, el Somu (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos). En el interior del territorio, por su parte, el conflicto se concentraba en la actividad del agro.

La crisis agrícola nacional de la década de 1930, tuvo grandes repercusiones en la baja de precios de los principales productos misioneros: la yerba y el tabaco. Para paliar esa crisis, se había creado la Crym, que regulaba el precio de la yerba mate, y el Consejo Nacional del Tabaco, que hacía lo propio dentro de la actividad de ese producto.

En el territorio misionero, a estas dificultades se añadieron problemas de sequía, arbitrariedades en el intercambio que desfavorecían a los colonos, y problemas de distribución de la tierra. Los sectores más afectados por todas estas contrariedades eran el yerbatero y el tabacalero.

En el caso de la yerba mate, el cultivo estaba férreamente regulado, provocando una precarización en los modos de vida de los agricultores.

Debido a los bajos precios y las condiciones miserables de los pequeños productores, el 15 de marzo de 1936, ocurre en Oberá un hecho que en principio comenzó como una manifestación pacífica y derivó en un enfrentamiento entre colonos, policías y vecinos de la zona.  Los manifestantes se dirigían a un local de acopio de tabaco para protestar por los bajos precios, las pésimas condiciones en que vivían y, aparentemente, pedían la liberación de unos colonos presos en la comisaría local, acusados de haber incendiado unos yerbales. Los colonos provenían de Zamambaya, Los Helechos, Ameghino, Guaraní y Campo Viera, colonias cercanas al lugar del conflicto.

En el enfrentamiento se cruzaron disparos, golpes, palos y piedras. Hubo también una participación activa de vecinos del lugar en apoyo de la policía.

Terminó en una masacre con la muerte de al menos cuatro personas, numerosos heridos y por lo menos 140 detenidos.  Se aplicó la “Ley de Residencia” sancionada en 1902 que indicaba que podían ser deportados a sus países de origen aquellos inmigrantes extranjeros que, según el gobierno, “perturbaban el orden social”. Se procesó también, al comisario de Oberá, Leandro Berón, por abuso de autoridad, al igual que un grupo de policías y vecinos implicados en la represión contra los manifestantes.

Para investigar los hechos, habían llegado autoridades judiciales y el propio gobernador del territorio, Vanasco, a pedido de vecinos de Oberá que argumentaron temores por supuestos nuevos incidentes. También arribaron periodistas que escribieron sobre los hechos y contribuyeron a que lo ocurrido tuviera repercusión a nivel nacional. La noticia incluso llegó a conocerse en algunos países de origen de los colonos, como lo prueba un telegrama del cónsul de Polonia al gobernador, preocupándose por la situación de los polacos misioneros.

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