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Sentencia del Tribunal Penal Dos de Posadas

"Estoy dispuesto a pagar hasta el último día": crónica de la perpetua a Pensotti

Fernando Pensotti (23) fue condenado como autor de homicidio triplemente agravado. Los argumentos de la fiscalía y de la defensa. El taxista Carlos Amarilla fue asesinado de un disparo en la cabeza en marzo de 2017.

viernes 24 de septiembre de 2021 | 3:00hs.
Tensión
En sus últimas palabras Pensotti admitió el hecho: "Nunca dudé en hacerme cargo del homicidio". FOTO: Sixto Fariña
En sus últimas palabras Pensotti admitió el hecho: "Nunca dudé en hacerme cargo del homicidio". FOTO: Sixto Fariña

Fernando Axel Pensotti (23) arribó ayer a la última jornada de su juicio consciente de que no evitaría una sentencia en su contra, pero el interrogante pasaba por saber a cuántos años de prisión equivaldría ese fallo de la Justicia y la respuesta fue la más dura: prisión perpetua.

El único imputado por el crimen del taxista Carlos Alberto Amarilla (62), cometido el 31 de marzo de 2017, fue declarado penalmente responsable del delito de “homicidio triplemente agravado por criminis causa, con violencia contra persona mediante el empleo de un arma de fuego y la intervención de un menor de 18 de años” en calidad de autor.

Bajo esa acusación, consecuentemente, fue condenado a la máxima pena prevista por el Código Penal de la Nación argentina y ahora deberá purgar 35 años de prisión efectiva, salvo caso que prospere alguna apelación.

La sentencia fue impartida ayer al mediodía por el Tribunal Penal Dos de Posadas, compuesto por los magistrados Carlos Giménez -presidente-, Gregorio Busse y César Yaya, y, salvo el agravante de alevosía, el fallo se ajustó con lo que horas antes había solicitado la fiscal Adriana Herbociani durante la exposición de sus alegatos.

Previo al dictado de la sentencia, el tribunal le dio lugar al imputado para que brinde sus últimas palabras. Pensotti aceptó. Primero agradeció a su abogado y luego señaló: “Lo único que es cierto acá es que el homicidio lo cometí yo, pero no fui el ideólogo. Del homicidio nunca dudé en hacerme cargo y estoy dispuesto a pagar hasta el último día”.

La fiscal Adriana Herbociani mantuvo los agravantes de alevosía y criminis causa en su alegato. FOTO: Sixto Fariña

La fiscalía y los agravantes

Durante la etapa de alegatos, la titular de la Fiscalía de Instrucción Tres e interviniente en el juicio en carácter de subrogante, dio por acreditado el hecho y sostuvo la misma hipótesis acusatoria bajo la cual el expediente había sido elevado a etapa de debate oral.

“Esta situación de extremada violencia ha sido verificada por la prueba respaldatoria y ha sido citado con la convicicción de grado de certeza y en ese sentido quiero que se valore porque esta conducta fue la puso fin a la vida de Amarilla, un ciudadano que formaba parte de un grupo de trabajadores honestos, que jamás tuvieron problemas con nadie y con un desempeño impecable”, apuntó Herbociani en los primeros minutos de su exposición.

Para la fiscal, la víctima en ningún momento pudo defenderse del ataque y ratificó Amarilla fue asesinado para ser despojado del dinero que llevaba consigo. También ponderó la aptitud para disparar del arma incautada en la causa, la gravedad de la lesión y la trayectoria del disparo. El taxista sufrió un disparo calibre 22 en la región occipital superior del cráneo (parte trasera de la cabeza).

“La persona que falleció no ejerció derecho de defensa. No tuvo derecho de defensa porque no pudo saber lo que estaba pasando en su auto. Fue sorprendido. Fue ultimado. Y eso es lo que el cuerpo dice, porque el cuerpo habla y lo podemos ver en la autopsia y en las fotos”, se explayó Herbociani, contratacando así la teoría de un forcejeo y posible disparo accidental planteada por la defensa.

Respecto a la cuestión del robo, lo que para ella prueba el agravante de criminis causa, la fiscal indicó que “estas personas tenían intenciones de sustraer y desapoderar, pero no le importó al señor Pensotti que la vida de una persona estaba en el medio para lograr el objetivo” y añadió que “la fiscalía considera que el robo se consumó porque surge de la declaración indagatoria de Pensotti donde dice que conversa con W. -el menor de edad luego declarado inimputable- y le dice que había $2.000, a lo que W. le dice que va a llevar la plata porque la madre no tenía para comer. El hallazgo de la billtera en la guantera no cambia nada”.

Herbociani también fundamentó la aplicación de la figura de la alevosía y en relación a ello señaló que “hay una muerte segura, hay una muerte sin riesgos, sin riesgos para Pensotti. (Amarilla) recibe un impacto de arma de fuego y la muerte llegó enseguida, en breve. Entonces, haberlo llevado a ese lugar, desprovisto de luz y de circulación e incluso cerca de la casa de ellos, fue para considerar que no había riesgos, especialmente para Pensotti”.

Con todo lo expuesto, la fiscal pidió que el imputado sea condenado a prisión perpetua como autor de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía, con criminis causa, con uso de arma de fuego y con la participación de un menor de edad.

“Voy a pedir justicia por Amarilla, por su familia y por la sociedad misionera, porque estamos viviendo en una situación de extremada inseguridad en la que este tipo de conductas deben recibir la sanción que corresponde”, cerro Herbociani ante un recinto de debates repleto.

El defensor oficial Miguel Ángel Varela solicitó que el hecho sea encuadrado como homicidio en ocasión de robo. FOTO: Sixto Fariña

La defensa y el forcejeo

A su turno, expuso Miguel Ángel Varela, defensor oficial de Pensotti, quien al comienzo de su alegato fue claro: “Acá hay hechos contravertidos y otros que no. Lo contravertido es si esto se trató o no de una cuestión accidental. Acá Pensotti va a recibir una condena, la cuestión que se debate y lo controvertido es si corresponde aplicar lo que dice la fiscal o si se trata de un homicidio en ocasión de robo”.

Para la defensa, el disparo que acabó con la vida de Amarilla dentro de su taxi Fiat Uno se dio de manera accidental durante un forcejo mantenido con Pensotti en un acto de defensa. Sobre las circunstancias, relató que en determinado momento “el taxista advierte como cierta actitud extraña y les dice ‘ustedes me van a pagar, no me van a robar’. En ese momento, Pensotti alcanza a sacar un pie del auto, pero el taxista traba la puerta y W. queda encerrado en el vehículo. Ahí Pensotti le dice ‘nosotros nos vamos’. El taxista da un manotazo hacia atrás con su mano derecha. Evidentemente toma del arma, tironea y cuando se habla de forcejeo no se habla de otra cosa, se habla de que el taxista alcanza a tomar el arma. Él tira hacia adelante el arma junto con la mano también de Pensotti y Pensotti, tratando de escapar y que no le saque el arma, hace una acción instintiva hacia atrás pero sin jalar del gatillo, sino que el disparo se produce de forma accidental. Ahí se asustan y salen a correr”.

Varela señaló que el elemento que prueba el forcejo es el hecho de que la vaina servida del proyectil calibre 22 de la pistola Bersa utilizada quedó trabada en la recámara del arma tras el disparo. “Esto no es una cuestión menor, es una cuestión central aquí porque eso viene a demostrar que esto es objetivo, no he visto en ningún otro caso que se encuentre una vaina servida dentro de la pistola. Es una cosa totalmente llamativa y extraña. Y esto, no queda ninguna duda, se produjo porque el taxista Amarilla llegó a tomar el arma en el momento en que se disparaba y eso impidió que la corredera hiciera su recorrido y eso provocó que la vaina quedara adentro de la recámara”.

Pensotti fue detenido un mes después del crimen y desde ese momento permanece privado de su libertad. FOTO: Sixto Fariña

El defensor también atacó los agravantes pedidos por la fiscalía al considerar que no hubo contexto de indefensión, ni tampoco se concretó la comisión de un robo. En detalle, expresó que “lo que ellos tenían en la cabeza no era un robo, en todo caso era una estafa, porque era llegar al lugar, pegar una corrida y no pagarle porque no tenían para el pasaje. Eso es lo que se tiene que analizar. Con todo lo que ocurrió es difícil hablar de travesura, pero era eso, era una avivada” y agregó que “no hubo una cuestión de indefensión. Justamente la defensa que realiza Amarilla es la que termina provocando su muerte y está demostrado. Si no hay plan, si no nació la idea de matar para robar, no hay la conexión que dice la fiscalía. Acá no hubo intención de matar para robar”.

En base a todos estos argumentos, el letrado solicitó que el caso se encuadre como “homicidio en ocasión de robo” y que su defendido reciba la pena mínima, es decir, 10 años de prisión.

Culminada la etapa de réplicas y dúplicas, el tribunal pasó a deliberar y una hora después regresó con el fallo que decretaba la prisión perpetua para el imputado. Los fundamentos de la sentencia serán comunicados el 5 de octubre.

El fallo fue recibido con emoción por los familiares de Amarilla, quienes estuvieron presentes durante la audiencia pero prefirieron retirarse del tribunal sin brindar declaraciones.

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