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Objetos únicos para el hogar

La chatarra y el hierro como base de la creatividad

Parrillas y campagneras son los elementos más vendidos por Oscar Pereyra, un artesano que decidió cambiar la herrería pesada por el arte del reciclado y la reutilización

martes 21 de septiembre de 2021 | 9:27hs.
Fotos: Federico Gross

“Mi deseo es abrir la fábrica de muebles de tanques reciclados” dijo Oscar Pereyra, artesano cuyas mini parrillas llaman la atención en la avenida Tambor de Tacuarí. Es jubilado y hace tres años comenzó a cobrar su pensión con la que paga el alquiler del espacio donde se dedica a crear. “Yo le digo que pare, que descanse, que ya está grande”, dice su hija, a lo que automáticamente Oscar responde: “Yo no quiero estar sentado mirando la plaza sin hacer nada, porque yo desde los 9 años trabajo. Prefiero que mi pensión vaya al alquiler del local porque eso me obliga a seguir trabajando y a ocuparme en algo”.

El hombre nació en Chaco pero se crió en Buenos Aires. Al conocer a una misionera llegó a la tierra colorada pero la separación lo hizo detenerse y pensar: “¿qué quería hacer cuando era joven?” y la respuesta fue la de muchos: viajar y conocer diferentes pueblos y culturas.

“Conozco bastante de Argentina, parte de Bolivia y después me fui a Brasil por ocho años. Iba de acá para allá siempre trabajando y conociendo” dijo Oscar, que desde muy joven se dedicó a la herrería.

Pero llegar a Brasil tal vez no fue una casualidad, debido a que fue ahí donde encontró el eje que lo trajo a su trabajo presente: crear desde la chatarrería. “Hace más de 25 años que me dedico a la herrería, es mucho más pesada, entra todo lo que es portones por ejemplo y objetos grandes. En Brasil hice un curso de artesanos en hierro y ahí dije no, basta de cosas pesadas. Todo lo que tengo ahora es por las ideas que traje de Brasil. Ahora trabajo con reciclado, con artesanía, dejé la herrería pesada”.

De herrero a artesano

Las parrillas y champagneras son los productos más pedidos por los clientes. Pero la particularidad de las creaciones de Oscar es que el trabajo es artesanal y proviene de la chatarrería. En su local se ven pedazos de hierros, garrafitas, patas de sillas y mesas que luego se convertirán en elementos de decoración para el hogar o herramientas necesarias para cualquier asador. Muchas veces son los mismos clientes los que traen un pedazo de hierro que quieren reutilizar y esperan que la creatividad de Oscar les de una mano.

“Cualquier cosa que sea hierro sirve. Cuando viene una persona y me dice ‘mire yo quiero un velador’ por ejemplo, yo ya estoy imaginando qué hierro tengo ahí para hacerle lo que el cliente desea. En la vida aprendí que en el tema de artesanías hay que aceptar el deseo de la persona. Hay que tratar de entrar en la persona, conocerla. Cuando está hablando escuchar qué desea hacer porque por ahí dice que no sabe, entonces uno tiene que entrar en la mente de ellos e ir buscando. Conocer cómo es, cómo es su personalidad y qué le gustaría” dijo Oscar, que suele comprar las garrafitas para hacer las parrillas.

Las mini parrillas y las campagneras no se parecen una de otra porque los elementos que va uniendo son los que tiene en ese momento. Si bien la base de la campagnera es una garrafa, los detalles como el apoyo pueden variar. Para los asadores las garrafas son de menor tamaño, ya que decidió no hacer elementos muy grandes. “No quiero hacer trabajos grandes, con los tambores grandes hice varias parrillas pero dejé porque se eleva mucho el costo. No quiero entrar en esa problemática, entonces hago lo accesible, rápido. Hago lo práctico, un asador para una o cuatro personas para no encarecer”.

Un cable a tierra

La materia prima -la chatarra Oscar no la recoge de la calle sino que la busca en una chatarrería y la madera para realizar porta floreros o algún otro elemento de decoración para el hogar se la entrega un tapicero que está a pocas cuadras.

“Yo voy a la chatarrería porque hay que dar movimiento al reciclado. En Brasil el profesor lo primero que dijo es que el buen artesano debía vivir en la chatarrería, porque en la chatarrería encontrás de todo”, remarcó Pereyra.

A pesar de no trabajar con herrería pesada, las manos de Oscar tienen marcas del trabajo cotidiano, el fuego, las chapas y las herramientas se estamparon en la piel.

“Es peligroso esto, yo me corto a veces. En donde no te concentraste o te levantaste desconcentrado te podés cortar un dedo por más especialista que seas”.

El próximo paso es hacer sillones “pero tengo que tener un respaldo financiero para hacer esto porque hay que trabajar con un talabartero”, dijo el hombre, que se dio cuenta que las nuevas generaciones buscan el trabajo artesanal para dar un toque diferente al hogar. 

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