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El taxista fue asesinado de un disparo en la cabeza en marzo de 2017 en Posadas

Con el silencio del único imputado, comenzó el juicio por el caso Amarilla

Fernando Pensotti (23) se abstuvo de declarar ayer. Enfrenta un acusación que prevé prisión perpetua. Diez testigos completaron la audiencia y el debate sigue hoy

martes 21 de septiembre de 2021 | 6:05hs.
Con el silencio del único imputado, comenzó el juicio por el caso Amarilla
Pensotti fue detenido 38 días después del hecho y desde ese momento está privado de su libertad. Foto: Sixto Fariña
Pensotti fue detenido 38 días después del hecho y desde ese momento está privado de su libertad. Foto: Sixto Fariña

El expediente por el homicidio del taxista Carlos Alberto Amarilla (62), cometido el 31 de marzo de 2017, comenzó a ventilarse en debate oral y público ayer a la mañana en la sala de audiencias del Tribunal Penal Dos de Posadas con el silencio del único acusado y el testimonio de los primeros diez testigos de la causa.

La audiencia comenzó cerca de las 8.40, instancia en la cual se dio lectura al auto de elevación a juicio de la causa, documento en el cual no sólo se reconstruye el hecho, sino que además constan las discrepancias que existieron durante la instrucción del expediente entre la fiscalía y la defensa del único imputado, Fernando Axel Pensotti (23).

Pensotti, que ayer se abstuvo de declarar, llegó a esta instancia imputado por el delito de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía, con criminis causa, con uso de arma de fuego y con la participación de un menor de edad, aunque su defensa se opuso a esta acusación durante la etapa de investigación al considerar que el hecho se trató de un homicidio en ocasión de robo y la discusión respecto de este punto será una de las claves del juicio oral que acaba de comenzar.

La diferencia entre ambas calificaciones penales es importante. Mientras la acusación de la fiscalía prevé pena de prisión perpetua, la figura requerida por la defensa contempla una escala penal de entre 10 y 25 años de prisión.

El asesinato de Amarilla se descubrió el 31 de marzo de 2017, minutos después de las 22, cuando un policía que hacía adicional en la usina de Emsa en el barrio Giovinazzo del sur posadeño lo encontró sin vida dentro de su taxi Fiat Uno.

La víctima presentaba un orificio de bala en la región occipital superior del cráneo (parte trasera de la cabeza) y su cuerpo esta tendido hacia el asiento del acompañante. El vehículo aún estaba en marcha, con las luces y el aire acondicionado encendido, pero con las puertas cerradas, según describieron los testigos de la causa.

La investigación realizada reconstruyó que a las 21.45 Amarilla había subido a dos jóvenes frente a la Terminal de Ómnibus y desde allí fueron hasta el barrio Giovinazzo, donde se produjo el crimen.

De acuerdo a la hipótesis acusatoria plasmada en el auto de elevación a juicio, esos dos jóvenes fueron el propio Pensotti y un adolescente que al ser menor de edad luego fue declarado inimputable.

Se estima que el adolescente se sentó en el asiento del acompañante, mientras que el ahora enjuiciado se habría ubicado en la parte trasera y fue él quien en determinado momento extrajo un arma de fuego para intimidar con fines de robo al taxista.

Lo que ocurrió dentro del habitáculo se pretende esclarecer en el juicio, pero lo cierto es que en esas circunstancias Amarilla recibió un impacto de bala calibre 22 que le produjo la muerte a los pocos minutos.

El adolescente fue demorado a las pocas horas del hecho y la pistola utilizada -una Bersa calibre 22 largo- fue hallada al día siguiente en un descampado de la zona.

Pensotti, por su parte, estuvo más de un mes prófugo, hasta que fue atrapado en Garupá. “Está bien, soy yo, Estoy cansado de andar escapando”, habría dicho en ese momento a los policías que lo hallaron. Desde allí el joven permanece privado de su libertad.

Primeras testimoniales
Tras la abstención del imputado, el tribunal dio inicio de la etapa de testimoniales y en la víspera declararon diez testigos, entre peritos, policías y testigos de los procedimientos.

Al momento de prestar declaración indagatoria en la instrucción de la causa, Pensotti había afirmado que el disparo contra el taxista se dio en el marco de un forcejeo desatado durante el intento de robo y por eso las partes ayer recurrieron a los testigos para profundizar en varios aspectos relacionados a esa posible circunstancia: principalmente sobre el estado en que se encontraba la víctima al momento de ser hallado y la aptitud del arma de fuego incautada.

La primera en declarar fue la médica Beatriz Alegre, quien al momento del hecho integraba sanidad policial y la noche del crimen estuvo en la escena realizando las constataciones.

“El cuerpo estaba en el asiento del conductor, flexionado hacia el lado derecho. Por las fotos que sacamos no parece haber sufrido violencia. Si hubiera visto una prenda rota o algo más me habría llamado la atención”, señaló ayer cuando la fiscalía le consultó si había notado signos o evidencias de un posible forcejeo previo de la víctima con sus agresores.

Por su parte, el comisario Walter Erickson, que en ese momento era oficial de servicio en la Comisaría Decimoprimera, recordó que “el auto estaba en marcha y con las luces encendidas. La persona estaba caída sobre el asiento del acompañante. No había desorden ni roturas dentro del auto, tampoco vi signos de violencia en el hombre. No tenía rota la ropa, nada”.

Sobre las mismas circunstancias fue consultado el testigo del procedimiento, Mario Franco, quien sostuvo que “el conductor estaba inclinado hacia la derecha con el brazo derecho hacia el asiento trasero” y también indicó que Amarilla estaba “limpio, enterito, normal”. Sí agregó que “se revisó la guantera y se encontró una billetera con $200 o $300”.

Sobre el arma incautada, declararon dos policías que participaron de su hallazgo y un licenciado en Criminalística que se encargó del peritaje.

En primer lugar, tanto Gabriela Farías como la subcomisario Susana Ferreyra señalaron que el arma fue hallada en un baldío en desnivel ubicado en una zona oscura cercano a la zona del hecho y describieron que la pistola Bersa calibre 22 estaba “semienterrada”, cubierta de un poco de barro pero con partes visibles a simple vista.

Luego, el perito Juan Carlos Vázquez, de larga trayectoria en la Dirección General de la Policía Científica de la provincia, expuso su informe en el cual concluyó que la pistola incautada presentaba un “mal estado de conservación”, pero era “apta para disparar” y que el proyectil que acabó con la vida de Amarilla salió del cañón de esa arma.

Vázquez señaló que el arma tenía “un desajuste en el seguro de corredera” que impedía que la vaina servida sea eyectada en forma automática, pero añadió que eso no era un “impedimento para disparar”. Incluso, explicó que luego de su secuestro se realizaron tiros de prueba para las respectivas pericias y el arma funcionó.

Por último, también declaró Antonio Galuppo, médico forense ya jubilado, quien dio detalles de la lesión que presentaba la víctima y afirmó que “fue una lesión muy grave, muy invasiva. El tiempo de agonía habrá sido muy breve, de apenas minutos”.

Además, señaló que en el primer estudio no detectaron indicios de proximidad del disparo.

El debate continuará hoy, a partir de las 8, con la declaración de al menos siete testigos más.

 

“¿Sí o sí me tienen que filmar?”

Ayer, el imputado llegó al tribunal escoltado por una comisión del Servicio Penitenciario Provincial (SPP).

Llegó, se sentó junto a su defensa y minutos después fue llamado a ubicarse frente al estrado del tribunal integrado por los magistrados Carlos Giménez -presidente-, Gregorio Busse y César Yaya.

En esa instancia, el imputado respondió sobre sus datos personales, preguntó si era obligatorio ser filmado por la cámara del tribunal que graba el desarrollo de las audiencias (¿“Sí o sí me tienen que filmar?”, espetó) y finalmente se abstuvo de declarar, tal como lo ampara su derecho y sin que ese silencio le signifique presunción de culpabilidad.

El joven cuenta con el patrocinio del defensor oficial Miguel Ángel Varela, quien estuvo acompañado por el secretario judicial Walter Bogado.

Del otro lado, el Ministerio Público Fiscal está representado por la titular de la Fiscalía de Instrucción Tres, Adriana Herbociani, quien intervino en la investigación de la causa.

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