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Según la OMS muchos casos no se detectan ni se tratan

Ansiedad y depresión en adolescentes, una problemática de atención urgente

Las redes sociales y los videojuegos son algunos de los factores influyentes en estos trastornos. La responsabilidad de los adultos en tender puentes de diálogo

domingo 19 de septiembre de 2021 | 7:19hs.
Ansiedad y depresión en adolescentes, una problemática de atención urgente
Si estos trastornos no se tratan a tiempo, pueden afectar el desarrollo de la vida adulta de los chicos, sostienen.
Si estos trastornos no se tratan a tiempo, pueden afectar el desarrollo de la vida adulta de los chicos, sostienen.

Priscila tiene 17 años y este año termina el colegio secundario. La elección de la carrera universitaria la tiene sumida en la preocupación, aún no sabe cuál elegir y sus padres la presionan para que se decida y así avanzar con la organización de esta nueva etapa. Para sentirse mejor subió una foto suya a Instagram, pero pasaron cuatro horas y cosechó apenas 50 likes. Se siente presionada, fea y a veces tiene tales presiones en el pecho que cree que se va a morir.

La depresión y la ansiedad se detectan a edades cada vez más tempranas y el nombre ficticio de Priscila le pone voz a solamente un ejemplo de la realidad en la que están inmersos cientos de adolescentes en este tiempo. Los factores son multicausales pero la excesiva exposición a las redes sociales y los videojuegos demostraron efectos nocivos y hasta adicción; la presión y las expectativas exteriores también tienen su rol en este cóctel mental.

“Las causas son diversas. Si tomamos al grupo de los adolescentes lo que más nos llama la atención es que antes no se veía en niños o en ellos, ahora de cada tres adolescentes -de 13 a 18 años-, uno padece el trastorno. Hay ciertas cosas que están generando esta alteración como la exposición excesiva de las redes sociales y quizás se exigen o quieren un estilo de vida que no pueden conseguir a través de lo que ven. La falta de comunicación, la presión, las expectativas”, acotó a este medio la psicóloga Cinthia Felis.

Sin embargo, según una publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales representan el 16% de la carga mundial de enfermedades y lesiones en las personas de edades comprendidas entre 10 y 19 años. En tanto, la mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años o antes, pero en la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan.

La OMS también deja evidencia que la depresión es una de las principales causas de enfermedad y discapacidad entre adolescentes a nivel mundial y que el suicidio -donde puede terminar una depresión que no se trata-, es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años.

No abordar los trastornos mentales de los adolescentes, sostiene la OMS, tiene consecuencias que se extienden hasta la edad adulta, y que afectan tanto a la salud física como a la mental y limitan las oportunidades de llevar una vida adulta satisfactoria.

“La depresión y la ansiedad se relacionan generalmente con la vida adulta pero también se da en los niños y en adolescentes, ese punto intermedio que no debemos pasar por alto, donde se da el pasaje de la niñez a la adultez. Aquí no sólo se dan cambios fisiológicos sino también psicológicos y están en la búsqueda de una identidad. En esta sociedad de consumo hay múltiples ideales a los que seguir y entran en una crisis, el adolescente necesita pertenecer a un grupo, sentirse contenido”, sostuvo por su parte Rosamaría Remigia López, psicopedagoga misionera del Dispositivo Integral de Abordaje Territorial de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar).

López trabaja a diario con adolescentes en Eldorado y lo que ve frecuentemente es la falta de autoestima sobre todo en los varones. Lamentó el caso de un paciente de 17 años que sufría por no tener el cuerpo que deseaba y por no lograr pertenecer a ningún grupo de chicos de su edad. “Esto lo llevó a consumir a edades tempranas, a los 12 años, y hoy ‘quemó cabeza’, despertó una psicosis y no puede salir de ahí a pesar de la ayuda que recibe”, contó.

Es que el consumo problemático de sustancias y la posterior adicción atentan directamente contra la salud mental y en contexto de pandemia, agregó la psicopedagoga, aumentaron los consumos y se da en edades cada vez más tempranas, hay niños de 8 años que ya han iniciado. “Creo que todo esto es un llamado de atención para que reflexionemos como adultos y como familia”, añadió.

Espacios para hablar

La ansiedad se manifiesta por una preocupación y miedo que son intensos, excesivos, continuos que se pueden dar ante situaciones cotidianas. Se manifiesta a nivel fisiológico, puede producir taquicardia, sudoración, sensación de cansancio, entre otras cosas.

Mientras que la depresión es un sentimiento de baja vibración, el estado de ánimo baja de repente. Es importante tratarla, recalcó Rosamaría Remigia López, porque está relacionada con muchos pensamientos negativos que acarrean miedo que es un factor paralizante y hace que el sujeto (adultos y niños) tengan eso en mente todo el tiempo.

“Es diferente cómo se manifiesta en niños y en adultos. En los primeros se pueden ver a través de cambios en la conducta, hiperactividad; en los adultos aparece lo contrario: el encierro, el aislamiento”, diferenció.

Felis, por su parte, señaló que lo más importante es contener a la persona que está teniendo una ataque de pánico por la ansiedad, “y que pueda hablar de lo que le está sucediendo cuando ceda el ataque, que pueda decir qué le tiene preocupado. Los adolescentes a veces no pueden poner en palabras lo que les está pasando”.

Tanto en la detección como en la prevención la responsabilidad es de los adultos. Poner límites en las redes sociales, en el tiempo de permanencia en el celular o el televisor y sobre todas las cosas, escucharlos, tejer lazos de confianza para que los chicos y chicas puedan hablar de cómo se sienten y qué les pasa.

“Hoy la salud mental debería ocuparnos más y atendernos como una integridad, no es de locos ir al psicólogo, esto debería estar normalizado como ir al médico clínico. Si los adolescentes están perdidos es culpa de los adultos, nosotros como padres desde chicos los estamos exponiendo mucho al celular, al televisor, le estamos sacando horas de sueño”, sentenció López.

La adolescencia es un período crucial para el desarrollo otros factores que pueden contribuir al estrés durante la adolescencia son el deseo de una mayor autonomía, la presión para amoldarse a los compañeros, la exploración de la identidad sexual, además de problemas socieconómicos familiares y ser vulnerables a la violencia sexual. En tanto, no hay que olvidar que hay ciertos factores genéticos que pueden generarlas.


Investigación sobre Instagram
Documentos internos de Facebook revelaron que Instagram es nocivo para un tercio de las adolescentes que lo utilizan. El resultado se desprende de investigaciones realizadas durante varios años por parte de empleados de la empresa y que son desoídas por sus directivos.

“Empeoramos el problema de imagen corporal de una de cada tres adolescentes”. Así resumían los investigadores el efecto de la utilización de la popular aplicación de fotografía durante una presentación interna del 2019. “El 32% de las adolescentes dijo que cuando sienten problemas con su cuerpo, Instagram las hace sentir peor”, señalaron los investigadores ante ejecutivos en marzo de 2020.

De los estudios se desprende que los jóvenes consultados manifestaron en reiteradas ocasiones graves problemas de ansiedad y depresión producto del uso de la app. “Las adolescentes culpan a Instagram del aumento de casos de ansiedad y depresión”, explicitaban los investigadores en otra diapositiva publicada en el foro interno de Facebook, y agregaban que esto fue “una reacción espontánea y generalizada en todos los grupos analizados”.

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