lunes 18 de octubre de 2021
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Asuntos Internos de la Policía inició una investigación administrativa

Un detenido vinculó a dos oficiales con presunto distribuidor de drogas

Luis “Cuervo” C. fue fotografiado en una celda de la Tercera de Oberá y enviaron la imagen a su pareja. Reconoció que llevaba sobres de un dealer a dos policías

domingo 19 de septiembre de 2021 | 6:03hs.
Un detenido vinculó a dos oficiales con presunto distribuidor de drogas
En paralelo a la pesquisa, la Policía relevó a dos agentes -un hombre y una mujer- de la seccional Tercera.
En paralelo a la pesquisa, la Policía relevó a dos agentes -un hombre y una mujer- de la seccional Tercera.

La concubina de un hombre que se encuentra detenido por robo calificado recibió por Whatsapp una foto de su pareja en el interior de un calabozo de la Seccional Tercera de Oberá.

La imagen incluyó una frase amenazante y habría sido enviada por Gabi M., una figura varias veces nombrada en investigaciones y expedientes por infracción a la Ley de Estupefacientes. El trasfondo del mensaje sería una pelea previa entre el primero y Luis “Cuervo” C., alojado en la Seccional Tercera.

Por ello, ante lo que consideró un acto de intimidación a su persona y su familia, el segundo radicó una denuncia y ventiló cuestiones que relacionarían a Gabi M. con dos oficiales que actualmente se hallan en disponibilidad por el escándalo de la desaparición de un kilo de cocaína del depósito de la Unidad Regional II de Policía.

En paralelo, las autoridades policiales ordenaron el relevo de dos agentes -un hombre y una mujer- que cumplían funciones en la Seccional Tercera, ya que se sospecha su presunta responsabilidad en la toma y difusión de la fotografía del detenido, considerada una falta administrativa grave. 

En diálogo con El Territorio, una fuente mencionó que Luis C. reconoció que trabajó para Gabi M. y que en tres ocasiones llevó “sobres” para dos oficiales de la desmantelada División Toxicomanía de la UR II. 

Dichas entregas se habrían realizado en inmediaciones al polideportivo Ian Barney de Oberá, en el barrio Villa Ruff.

Por el tenor de la misma, la denuncia de Luis C. fue recepcionada en dependencias de la UR II, cuyas autoridades dieron parte a la Dirección de Asuntos Internos de la Policía de Misiones. En paralelo, se dio intervención al Juzgado Federal de Oberá.

Nombre repetido

La figura de Gabi M. aparece en el expediente por la desaparición de un kilo de cocaína del depósito de la UR II, hecho que derivó en el pase a disponibilidad de cinco policías.

El faltante del estupefaciente fue detectado el 11 de agosto del año pasado y desde un primer momento las sospechas se enfocaron en los funcionarios encargados de la custodia, ya que la puerta de acceso al depósito no fue forzada, por lo que quien o quienes tomaron la droga disponían de las llaves del lugar.

Es decir, el estupefaciente desapareció del interior de un depósito judicial cuyo control era exclusiva responsabilidad de la Policía.

En la instrucción se probó que si bien el jefe y el segundo a cargo eran los encargados de las llaves del resguardo, la misma estaba al alcance de todo el personal.

También se determinó que no se llevaba un detalle exhaustivo de quién o quiénes ingresaban al depósito, ubicado en dependencias de la Seccional Tercera de la UR II, ni había un libro de guardia ni cámaras en el lugar.

De todas formas, el juez Federal de Oberá, Alejandro Gallandat, no pudo probar la responsabilidad del hecho y dictó la falta de mérito respecto a la Ley de Estupefacientes, lo que fue apelado por la fiscal Viviana Vallejos. Ahora se aguarda resolución de la Cámara Federal de Posadas.

Vínculo previo

Tal como viene publicando este diario, a lo largo de la instrucción a cargo del juez Gallandat los policías implicados se cruzaron acusaciones y trataron de salvar sus responsabilidades.

En líneas generales, los subalternos apuntaron al jefe y al segundo a cargo, quienes de por sí tienen mayor responsabilidad por la cadena de mando.

“Noté que muchas personas tratan de perjudicarme, prácticamente todo mi personal, donde tratan de acusarme que llevo una vida económica fuera de lo normal como policía. Me da a entender que casi todos están complotados contra mí”, argumentó el subcomisario Carlos Ariel L. en su ampliación de declaración indagatoria, confirmando la fractura con el personal que estaba bajo su mando.

También reconoció su vínculo con Gabi M: “Él quería aportar datos sobre una causa judicial de la justicia ordinaria, causa en la cual yo estaba colaborando con la Brigada de Investigaciones. Dicha reunión se hizo en el estudio de su abogado, el doctor K”.

Y agregó: “En otra oportunidad el doctor K. me había dicho para volver a tener otra reunión, pero cono ya en la base un personal se dedicaba a hablar a hablar a mis espaldas sobre estas cuestiones, yo le dije al doctor K. que no tengo ningún problema en atenderlo o recibir información de parte de él, pero que lo recibiría en mi base como a cualquier otra ciudadano”.

Como contrapartida, varios de los subalternos mencionaron que Gabi M. era más que un informante del jefe, tal como consta en el expediente.

En la mira

Siempre con relación a Gabi M., Carlos Ariel L. reconoció que la división que dirigía lo investigó en varias ocasiones, aunque insistió en que nunca hubo pruebas contundentes en su contra, lo que contrasta con la versión de subalternos.

Por ello, en sede judicial le preguntaron por qué se reunió con él si sabía que lo estaban investigado por narcomenudeo: “Tenía datos de una causa de la justicia ordinaria, pero no quería reunirse en mi división para quedar como supuesto informante ante mis subalternos”.

En tanto, confirmó los dichos de una suboficial que en una oportunidad alertó sobre movimientos del presunto distribuidor, a quien identificó ingresando a una residencia con una mochila.

“En ese momento no teníamos un oficio de investigación, si bien siempre se sospechó que el señor M. cometía delitos de narcomenudeo nunca pudimos lograr pruebas contundentes (…) Si bien la conducta de M. llamó la atención, no había elementos para solicitar una orden de allanamiento”, declaró el subcomisario.

De todas formas, indicó que “al otro día la suboficial estaba molesta porque no se hizo nada con el dato que aportó”, reconociendo que los subalternos elevaron reclamos al respecto.

También trató de justificar su relación con Gabi M. por su anterior pertenencia a la Brigada de Investigaciones, ya que lo detuvo varias veces, incluso cuando era menor.

Al respecto, manifestó “no digo que había una amistad, pero siempre lo traté como a una persona. Se quejaba que en otras dependencias siempre lo golpeaban. Pero yo le trataba e incluso le aconsejaba. Por eso después quiso aportar alguna información”.

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