domingo 17 de octubre de 2021
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César y Micaela viajan en un Ford Falcon Stándar, modelo 68

Falconeando: una aventura de rutas y buena compañía

La pareja oriunda de Iguazú decidió recorrer las rutas argentinas en un automóvil de 53 años. Además de ser un desafío, aseguran que representa una experiencia única de disfrute y descubrimientos. Ahora, se preparan para otro gran viaje.

sábado 18 de septiembre de 2021 | 20:06hs.
Falconeando: una aventura de rutas y buena compañía
Los jóvenes emprendieron una aventura en el auto de César, un falcon de 53 años. //Fotos: Gentileza César Ortíz.
Los jóvenes emprendieron una aventura en el auto de César, un falcon de 53 años. //Fotos: Gentileza César Ortíz.

A bordo de un auto con 53 años de andanzas, César Ortiz y Micaela Quiñones decidieron poner a punto el vehículo, armar unas valijas, subir la carpa, el equipo de mate y tereré, algunos artículos de cocina, y emprender una divertida aventura.
Oriundos de Iguazú, la joven pareja -ella tiene 28 y él 31 años- recorre la Argentina y sueña con viajar cada vez más lejos.

Poniendo a prueba el automóvil -un Ford Falcon Stándar modelo 68-, así como también a ellos mismos frente a las aventuras a las que se lanzan, coinciden en que para viajar sólo es necesario animarse.

“Falconeando”, como resumen la peripecia que iniciaron hace un tiempo, recorrieron varios lugares del país. Humahuaca, Purmamarca, Tilcara y otras ciudades de Jujuy; además de otras tantas de Salta, Chaco, Corrientes y Misiones en sí misma.

Viajando a paso lento, pero con la intención de apreciar el trayecto, “porque de eso se trata la vida, de disfrutar el camino”, señalan seguros que lo mejor de todo es parar en los pueblitos, conocer a su gente, sus tradiciones, sus historias, sus comidas, la cotidianidad de la vida en otros lugares.

“Comenzamos con este proyecto hace unos meses. Después de que Mica y yo nos conocimos y decidimos estar juntos. Teníamos muchas ganas de hacer un viaje. Así fue que nos fuimos a Brasil, con muy poca preparación anticipada”, contó César, en diálogo con El Territorio, sobre la primera experiencia.

Por el camino, conocieron a varios viajeros que los convencieron de emprender la hazaña. Así fue como se dispusieron a preparar con mayor tiempo y anticipación un nuevo viaje -nunca muy lejos, ya que aún hoy acondicionan el automóvil-. “Saliendo de Iguazú -donde vivimos- hicimos 100 kilómetros y nos quedamos con el auto en Eldorado”, contaron entre risas, destacando que esas paradas obligadas son parte del camino ya que “al ser un auto viejito siempre hay cosas que arreglar”. Pero al mismo tiempo, alegaron que esos parates hacen más enriquecedora y divertida la aventura, ya que interactúan con otras personas, conocen amigos nuevos, aprenden mecánica y exploran lo nuevo.

El viaje más largo que realizaron hasta el momento fue de unos 3.400 kilómetros. Y, aunque desean emprender largas cruzadas, siempre vuelven a la Tierra Colorada por cuestiones laborales o personales. “Salimos en nuestras vacaciones”, aseguraron resaltando que están acondicionando el auto para que, esos días de escapadas sean cada vez más cómodos”.

Por estos días, comprarían un portaequipajes adaptado al vehículo, para poder dormir sobre el techo. Además, agregarán una heladera pequeña, una cocina y otros artefactos y artículos necesarios para que el viaje sea placentero.

“A fin de año queremos hacer la Ruta 40 y así también vamos haciendo una prueba piloto de qué vamos necesitando, cuáles son los obstáculos más comunes y más. Vamos adquiriendo experiencias para viajes más largos porque queremos animarnos a recorrer otros países también. Los problemas que surgen nos los tomamos con calma y los vamos resolviendo, todo es parte del camino”, acotaron.
Además, “lo bueno de esto es que somos muy copilotos, coincidimos. Y, en ese sentido, tener un buen compañero de viaje también es lindo”, sumaron.
Un diario virtual

Todas las aventuras que llevan adelante las plasman en el Instagram. Como una especie de diario de viaje, la pareja sube a la red social (con el usuario @falconeando) las experiencias que viven y enfrentan es su día a día rutero.

“Cuando empezamos con la idea, sólo nuestros familiares nos seguían. Pero con el correr de los días nos dimos cuenta que en cada pueblo o lugar que parábamos íbamos sumando seguidores”, contó Mica, al tiempo que Choco -como se lo conoce a César agregó: “Hay que animarse a salir y aventurarse a la vida, explorar, conocer cosas y gente nueva. Mucha gente nos decía por el camino ‘mirá, yo tengo mi auto nuevo, impecable y no me animo a salir y ustedes sí se animan a disfrutar’. Es lindo saber que otros también se copan con esto”.

“Si uno quiere, no hay excusas para hacerlo. Nos gusta lo que se va generando en el camino ya que, a diferencia de unas vacaciones tradicionales, no tenemos idea de qué vamos a hacer, con qué o quién nos vamos a encontrar. Lo lindo es esa experiencia”,resumieron, comparando la travesía con la vida misma. Ya que, pese a los obstáculos que puedan surgir, lo mejor de todo siempre se reduce a disfrutar de las simplezas del trayecto.

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