domingo 24 de octubre de 2021
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El hombre fue asesinado el año pasado en su casa de Ñu Porá, en Garupá

Descartan otra línea de investigación y el caso Medina quedó sin sospechosos

Una pericia dictaminó que las pisadas halladas en la escena no se corresponden al hijo de la víctima. Lo mismo había ocurrido con una pareja puesta bajo la lupa

viernes 17 de septiembre de 2021 | 4:32hs.
Escena
Medina fue asesinado dentro de su casa y los accesos al lugar no habían sido forzados. FOTO: Archivo Natalia Guerrero
Medina fue asesinado dentro de su casa y los accesos al lugar no habían sido forzados. FOTO: Archivo Natalia Guerrero

Cuando los investigadores vieron las huellas que el -o la- homicida de Clemencio Medina (80) dejó en la escena del crimen se esperanzaron con resolver fácilmente el caso, pero las pericias plantares descartaron a todos los sospechosos que aparecían en la línea de investigación, entre ellos el hijo de la víctima, y ahora sólo reina el misterio.
El asesinato del anciano se registró el 28 de noviembre del año pasado, en su casa del barrio Ñu Porá de Garupá. El hombre fue masacrado a golpes con un objeto contundente que nunca fue hallado y del lugar solamente se llevaron $300, pero el autor/a del hecho dejó una pista contundente: sus pisadas con el pie descalzo.
Según detallaron en ese momento las fuentes consultadas por El Territorio, todo pudo ser detectado mediante las pericias de luminol y gracias a ello también pudieron reconstruir los movimientos efectuados por el -o la- homicida dentro de la vivienda de Medina.
En el lugar se recolectaron varias huellas de un pie descalzo que primero pisó el charco de sangre que provocó las lesiones sufridas por la víctima y luego dio varios pasos dentro de la escena, hasta perderse debajo de una ventana que da a la calle. De allí los pesquisas suponen que el autor de esas pisadas se protegió el pie con algún elemento o incluso pudo haber utilizado alguna de las alpargatas que la víctima tenía para la venta en su histórica despensa.
Lo que esperanzó aún más a los investigadores fue que el análisis de las muestras recolectadas en la escena determinó que las improntas halladas se correspondían a una misma persona, lo cual reducía el margen de búsqueda.


Cotejos
A partir de ahí, había qué ver sospechosos y la primera en quedar bajo la lupa fue una mujer que trabajaba como empleada doméstica de Medina. Ella y su pareja, quien según testigos había mantenido encontronazos con el kiosquero en ocasiones previas, fueron aprehendidos a las pocas horas.
Ambos fueron llevados a declarar ante el Juzgado de Instrucción Dos de Posadas, a cargo del magistrado Juan Manuel Monte, instancia en la que se abstuvieron y permanecieron detenidos casi un mes a la espera de los cotejos científicos.
Es que la pericia clave consistió en tomar muestras de los pies de ambos sospechosos y cotejarlos con las huellas detectadas en la escena. El resultado fue negativo y ello derivó en la excarcelación de ambos.
Posteriormente, a fin de no descartar ninguna hipótesis, la línea de investigación que se abrió apuntó al hijo de la víctima, quien reside en una otra ubicada dentro del mismo predio y quien ese 28 de noviembre a la mañana reportó a la Policía el hallazgo de su padre sin vida.
Sin embargo, su situación fue diferente. El hombre no quedó detenido, pero sí dio muestras plantares para que sean sometidas a la misma pericia realizada con la pareja aprehendida y luego liberada.
Según detallaron fuentes consultadas, el primer resultado fue negativo, aunque hubo varios puntos coincidentes y ante esta situación la Justicia ordenó la realización de un segundo análisis.
Ese segundo estudio concluyó hace pocas semanas y el resultado fue el mismo: negativo.
De esta manera, el hijo de la víctima también fue descartado de la investigación y ahora el caso no sólo que ya no tiene detenidos, sino que tampoco tiene sospechosos en la mira.
Las fuentes indicaron de igual forma la pesquisa no se detuvo en ningún momento y los investigadores intervinientes continúan realizando averiguaciones y labores de campo hasta dar con alguna otra pista que permita abrir otra línea de investigación.
Por lo pronto, ya saben que las huellas del asesino están bajo reserva. Ahora resta encontrar el pie coincidente.


El caso
El crimen fue descubierto el sábado 28 de noviembre del año pasado, cerca de las 6 de la mañana, cuando su hijo fue hasta su casa para compartir unos mates y lo encontró sin vida sobre un gran charco de sangre.
El examen de autopsia practicado esa misma tarde estableció que el anciano padeció reiterados golpes con un objeto contundente que le provocaron fractura de cráneo y de zona maxilar.
Por las características de las marcas, se estima que el elemento utilizado para llevar adelante el crimen pudo haberse tratado de un hierro macizo, aunque hasta el momento no se incautó ningún objeto compatible.
Medina residía en una vivienda ubicada exactamente en la esquina de las calles Ceibo y Félix de Azara del barrio Ñu Porá, donde además tenía una despensa que atendía hace aproximadamente 20 años.
La hipótesis de un robo en su momento perdió fuerza porque las pisadas indican que el autor del hecho estuvo en la habitación donde Medina guardaba $48.000 pesos y no se llevó nada.
Además, en la vivienda no detectaron espacios comunes o muebles revueltos e incluso ninguno de los ingresos había sido forzado. Es decir, Medina estaba junto a su homicida o al menos le abrió la puerta. Lo conocía.

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