domingo 26 de septiembre de 2021
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La diversificación productiva se amplía en Misiones

Las frutas tropicales empiezan a ser protagonistas en las chacras

Pitaya, jabuticaba y maracuyá son algunas de las plantas que antes se traían de Brasil y ahora se producen en la provincia. Son muy buscadas para jugos y tartas

sábado 04 de septiembre de 2021 | 6:04hs.
Las frutas tropicales empiezan a ser protagonistas en las chacras
La pitaya, también conocida como fruto del dragón, crece de una enredadera.
La pitaya, también conocida como fruto del dragón, crece de una enredadera.

Pitaya, maracuyá, jabuticaba, ananá… Cada vez son más las frutas tropicales que se suman a la producción misionera y hacen a la diversidad productiva que se viene pregonando desde hace tiempo. Es que tanto desde los organismos estatales como a partir del incentivo de los mismos productores, se busca que las chacras de la provincia tengan más opciones para ofrecer, aprovechando la fertilidad de la Tierra Colorada.

En este marco, desde el Ministerio del Agro de la Provincia se está trabajando fuertemente en el desarrollo de cuencas y zonas productivas específicamente de frutas. Además, con capacitación y acompañamiento, se busca agregar valor y abrir esta posibilidad a un mercado que sostiene una gran demanda de manera constante.

Dichas frutas son utilizadas para mermeladas y dulces, además de jugos, tragos, helados y tartas, principalmente en la época de verano, que es donde más se aprovechan estos productos. La mayoría de ellos eran traídos desde Brasil, pero con el cierre de la frontera, los productores se animaron a incursionar y ahora, de a poco, se va abriendo un amplio panorama en este sentido.

En Colonia Alberdi y Almafuerte hay importantes cuencas de banano, en Aristóbulo del Valle y 25 de Mayo se está trabajando fuertemente con la producción de paltas, asimismo en lo que respecta a maracuyá, se viene apostando en la conformación de una cuenca en San Javier, Mojón Grande y Gobernador López. Candelaria, Gobernador Roca, San Pedro y Apóstoles son lugares donde se comercializa arándanos, mientras que la cuenca fuerte de ananá es en Colonia Aurora, donde también está la del mamón. Además, en la zona rivereña al Uruguay, se están animando a una nueva producción que es la pitaya, como es el caso de Gabriel Jaciuk, productor de Dos de Mayo.

En diálogo con El Territorio, Jaciuk contó: “yo soy exportador de frutas de Brasil, y antes viajaba mucho. Pero con la pandemia no lo pude hacer más y comenzamos a producir. Pasó con la pitaya, que es el fruto de dragón, que empezamos de a poco a producir y para el año que viene ya estará para la venta”.

Sobre la planta de la pitaya, detalló que se trata de una enredadera, y hay que inducir a la planta para que caiga como una sombrilla. Luego, una vez que florece, hay que polinizar porque si no, no da frutas, por eso la mayoría de la gente la conoce como una flor.

“La pitaya está de moda, es una fruta más conocida en Centroamérica, Brasil, peor tiene muchos beneficios y propiedades para la salud, la belleza, por eso también se está expandiendo su uso”, destacó el productor de Dos de Mayo, que también produce maracuyá.

Asimismo, Jaciuk sostuvo que trabaja con el Mercado Central de Buenos Aires, que es adonde apunta toda la producción. “Con maracuyá nos va muy bien, estamos agrandando la producción, pasamos de media hectárea a dos hectáreas, y tenemos dos variedades, el de pulpa roja que es más fuerte y el amarillo que es más común. De las cuatro variedades con las que empecé el año pasado, esas dos son las que mejor salen”, manifestó.

“Mucha gente nos criticó porque en vez de plantar yerba nos pusimos a producir maracuyá. Pero la idea es ir produciendo con diversidad y de forma orgánica también, sin químicos, por eso también estamos con la producción de sandías en ese mismo sentido. Muchos plantan y no tienen  a dónde vender, no tienen paciencia y se abocan al tabaco. Nosotros buscamos diversificar y mostrar que hay otras cosas que se pueden hacer, estamos en una tierra bendecida”, sostuvo.

En Santo Pipó, Rosama Stumezeski, una joven emprendedora que con mucho esfuerzo continúa trabajando en la chacra, junto a sus padres que ya tienen más de 70 años de conocimiento en cuanto a cultivos, tiene plantaciones de jabuticaba. Se trata de una planta silvestre que brinda muchos frutos. “Actualmente contamos con tres plantas, sirve como para comer la fruta como también para hacer jugo o mermelada”, contó la chica.

A su vez dijo que entre todas las plantaciones que tienen, tanto de frutas como verduras, la jabuticaba, planta una vez al año. “Al ser poco conocida, no lo solemos tener como opción de venta, incluso requiere muchos cuidados por el frío en tiempos de invierno y empieza a producir siete años después de que se plantó”, señaló.

Arándanos en San Pedro

El arándano, una fruta codiciada por sus altos contenidos nutricionales, se cultiva desafiando el clima de Misiones, en colonia San Jorge, de San Pedro, por Ricardo Werner y familia. De un color azul, es una fruta que se echa a perder rápidamente, siendo otro gran desafío para el productor. El cultivo es más rentable que la yerba mate pero por las condiciones del clima de la tierra colorada, resulta una lotería. Las heladas son el principal enemigo. Este año la expectativa es buena y el productor estima cosechar cerca de 4 mil kilos.

Werner, cuenta con más de cuatro mil plantas de arándano, las cuales reciben cuidados todos los años a fin de lograr excelente calidad en el producto final, que es comercializado en la zona con importante demanda. Los cuadros de la exótica y sabrosa especie, representan un valor agregado significativo para la chacra de Werner y para el departamento ya que es uno de los únicos que lleva adelante la producción en estas magnitudes.

“Las plantas deben recibir una poda todos los años, así aparecen brotes más vigorosos, el suelo no debe erosionarse y era un problema que lo estoy tratando manteniendo limpio el espacio sólo con motoguadaña, evitando el uso de herbicidas para que la fruta sea orgánica y sana”, explicó Ricardo Werner sobre el manejo de la insólita apuesta, que llegó a la colonia hace más de 10 años y de los 11 productores que se entusiasmaron con la propuesta, Werner es uno de los únicos que le hace frente a las complicaciones del cultivo; los demás se deshicieron de las valiosas plantas.

Continuando con el manejo, además del cuidado de poda y mantenimiento del suelo, uno de los más complejos cuidados, es contra las condiciones del tiempo. “Si bien el arándano necesita frío, es una fruta de zonas frías, las heladas y el granizo, pueden terminar con toda la zafra. Este año mediante la ayuda que recibí por parte del Ministerio del Agro y el  Ifai, con mantas térmicas, pudimos cubrir las plantas y evitar un daño mayor con las últimas heladas a diferencia del año pasado donde perdimos todo”, señaló Werner.

La importancia de poder invertir en sistemas de protección, se pone en evidencia en el estado actual de las plantas, resultando un encanto la cantidad de frutas que se desarrollan de forma normal para la alegría de la familia, que dentro de un mes deberá hacerle frente a otro de los retos que demanda el cultivo: la cosecha y venta, que debe realizarse casi de forma simultánea, de lo contrario se debe disponer de cámaras de frío. 

“La fruta es muy sensible, hay que tener un gran cuidado al manipularlas y hacerlo la menor cantidad de veces posible, así como se va cosechando ya tenemos que tener a quien vender porque si no corremos el riesgo de que se deterioren. Por suerte tenemos demanda, la gente comenzó a conocer sobre este cultivo y está pidiendo. Usamos para la venta y un poco para nuestro consumo porque es una fruta deliciosa”, reconoció Werner.

La demanda en la localidad es para consumo en los hogares, mientras que los pedidos que recibe de otras localidades, son para el sector gastronómico ya que resulta una excelente alternativa para muchas recetas y elaboración de mermelada.

Este año, la expectativa es buena y se cree que el kilo de arándano producido en San Pedro, será comercializado por un valor no menor a los 500 pesos por kilo. De continuar el buen tiempo, es decir sin nuevas heladas, la cosecha será rentable y por primera vez Werner podrá disponer de recursos para seguir mejorando el cultivo. “Los años anteriores fueron malos, no tengo recursos extras para invertir en un cultivo que es una lotería, pero creo que la persistencia está dando resultados y si todo sigue bien, tendremos un dinero para realizar inversiones para mejorar la plantación. Con mi familia estamos muy agradecidos con la asistencia recibida”, concluyó. 

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