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Exclusivo: "Yo voy a ser para vos o de nadie", la versión del masajista imputado por el presunto femicidio de su esposa

Domingo Roberto D. S. (55) se abstuvo de declarar -la semana pasada- en instancia indagatoria, imputado por el delito de homicidio agravado (femicidio), pero meses antes sí habló, en calidad de testigo sospechoso cuando aún la causa se investigaba como "muerte dudosa" a instancias de la teoría del supuesto suicidio que él mismo plantó desde un principio.

miércoles 01 de septiembre de 2021 | 14:02hs.
Exclusivo: "Yo voy a ser para vos o de nadie", la versión del masajista imputado por el presunto femicidio de su esposa
Lucía Sliboda murió el 3 de noviembre de 2020, la detención de su pareja se produjo la semana pasada a instancias de un requerimiento de la querella.
Lucía Sliboda murió el 3 de noviembre de 2020, la detención de su pareja se produjo la semana pasada a instancias de un requerimiento de la querella.

El masajista Domingo Roberto D. S. (55) se abstuvo de declarar en calidad de imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo (femicidio). Fue la semana pasada, un día después de que lo detuvieran por el presunto asesinato de su esposa, Lucía Mabel Sliboda (50), el 3 de noviembre de 2020 en la vivienda en la que convivían en el barrio Los Lapachos de San Vicente.

En base a una serie de elementos de prueba aportados por la familia de la víctima en calidad de querellante, se tiene la firme sospecha de que en realidad Lucía no se mató -teoría que el acusado impuso al asegurar que se trató de un suicidio frente a sus ojos- sino que habrían sido sus propias manos las que empuñaron el cuchillo que la hirieron de muerte y ahora enfrenta la posibilidad de recibir una condena de prisión perpetua si se consolida la acusación y es declarado culpable.

En relación con eso, si bien guardó silencio en la indagatoria bajo la imputación que ahora lo mantiene privado de la libertad, pocos meses después de producida la muerte de su esposa el masajista sí habló. Lo hizo como testigo sospechoso en la causa judicial que en ese momento se investigaba como muerte dudosa y poco avance tuvo hasta que por algunas actitudes y comentarios que el sospechoso hizo, algunos familiares de la víctima dejaron de creer en la versión del supuesto suicidio y avanzaron detrás de lo que creen, con certeza, fue un femicidio.

El sospechoso fue detenido la semana pasada, e inmediatamente imputado.

 

En esa testimonial, ante el titular del Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente, Gerardo Casco, y el abogado querellante, Enrique Maier, el sindicado femicida ofreció detalles de lo que, en su versión, sucedió aquella tarde en que la mujer terminó con un cuchillo clavado en el estómago.

"Siendo las 3:15 aproximadamente del 3 de noviembre del 2020, horario en el que yo empiezo a trabajar, se me acerca ella (por la víctima) y me hace una pregunta respecto a los pedidos de turnos del teléfono y la forma en que lo piden. En eso pregunta si yo estoy arreglando mi vida amorosa por fuera, yo le pregunto por qué y ella me responde ‘porque a todos les estás contestando qué le vas a responder a la noche con más tiempo’. Cuando me doy cuenta que ella empieza hacer muchas preguntas le digo que vamos a hablar al sofá de la cocina, y me vuelve a preguntar lo mismo. Yo le respondo que si ella está pensando eso que va a llegar un momento que sí, puede ser y entonces ella me responde textualmente ‘si vos buscas eso, yo voy a ser para vos o de nadie’. Eso ella siempre me repetía, cuando yo le digo que tiene que razonar entonces ella tira su anteojo en el sillón y se empieza a golpear la cara, se cachetea la cara, se da media vuelta y se va hacia la zona donde están las gavetas de los cubiertos y cuando me doy cuenta saca el cuchillo y se clava en la panza, en el estómago".

Sobre lo que hizo inmediatamente después, el masajista declaró: "Cuando me doy cuenta de eso le sostengo la mano porque no sabía si se iba a volver a hincar o qué. Le tomó las dos manos por la parte de atrás de su cuerpo, entonces larga el cuchillo, empieza a desplomarse y se cae, se va desplomando. Mi primer reacciones es le levanto, la llevo a la puerta de la cocina para salir afuera y en ese momento le largo porque no puedo más y salgo a buscarle a un vecino para que me ayude a cargarle a la camioneta para llevarla al hospital".

Se interpreta que dejó a Lucía herida en el interior de la casa y salió a pedir ayuda a sus vecinos, logrando respuesta de quien terminó siendo testigo clave en la causa, identificado como Y. K.

"El que me responde es el vecino de enfrente, que le llamamos por Yoni y viene a ayudarme. En ese momento le cargamos en el asiento de atrás y ella hacía quejidos de mucho dolor, ahí la trasladamos al hospital, la bajan en una silla de ruedas y una vez en la guardia la atienden, al rato sale una enfermera (N) y me dice que estaba estable pero no sabían qué profundidad tenía el corte. Entonces yo resuelvo que Yoni vaya a buscar a mi hija Lelia, que vive frente a la parada, porque la enfermera me dijo que la iban a llevar a Oberá".

Declaró el acusado que, respondiendo a su pedido, el vecino que lo asistió en un primer momento buscó a su hija en el domicilio y la llevó hasta el hospital de San Vicente.

"Le trae y una vez que ella está ahí (por Lelia) decide que ella va a viajar, eso era más o menos las 4 de la tarde. Yo me presento en la Comisaría para hacer la denuncia que hice casi las 19:30 horas, todo ese tiempo estuve esperando. Hice la denuncia, a las 9:00 pm quería viajar a Posadas porque mi hija me reclamaba que vaya porque de Oberá la trasladaron a Posadas, al Madariaga y aproximadamente 9:30 o 10, desconozco el horario, me avisan que fallece".

En ese punto manifestó que al enterarse del fallecimiento de su esposa, volvió a la dependencia policial: "Vuelvo a la Comisaría de la Mujer, se trasladan a mi casa y ahí hacen la pericia de rigor. Después del perito de rigor uno de los oficiales me entrega una copia de la denuncia para que viaje a Posadas porque mi hija seguía reclamando que vaya, por contención. Eso sería aproximadamente el proceso del deceso de ella, de lo que vivimos".

En otro tramo de su testimonial, el masajista acusado de femicidio se refirió a una supuesta depresión que, a su criterio, sufría su esposa, algo que -dijo- puso en riesgo su matrimonio.

"Lo que sí, al principio de todo esto sucedido, nosotros conocemos que ella (por Lucía) tenía una depresión progresiva, así le llamaba el psiquiatra con el que ella se atendía en Oberá. Hacía 15 años que ella inició con su depresión y hace 5 años comenzó a ser más intensa. Se trataba con su psiquiatra, psicólogo y neurólogo, eso más o menos para que se sepa un poco su grado de enfermedad o por qué pudo ella hacerse eso. También se agrega a eso que la vida matrimonial ya no era buena, era regular porque siempre estaba sucedido por ese problema".

Hospital de San Vicente, donde Lucía fue atendida por primera vez.

 

Preguntas y repreguntas

Finalmente, respondiendo a una serie de preguntas formuladas por la querella y relacionadas a la herida mortal producto del cuchillazo que sufrió Lucía, sobre si el sangrado era mínimo o profuso, declaró que "la herida sangraba muy poquito, unas gotas, un sangrado muy leve fue. Eso tenía que haber agregado a la declaración, que primero yo le tiré una toalla a su panza a pesar de que no sangraba", y en ese contexto negó haber limpiado la escena donde sucedió todo: "No porque cuando me levanté del lugar, a la hora del peritaje no estuve en mi casa, o sea entraba y salía pero no hice nada".

Lo que sí reconoció es que la casa tenía un sistema de videovigilancia con cámaras internas cuyos registros los peritos retiraron para buscar evidencia que eche luz sobre el asunto, aunque negó haber borrado las filmaciones. "Sé que andaba, estaba instalada, porque eso instala alguien y uno solamente los ve. Yo no tengo idea de cómo se procede para uno ver algo ahí", dijo y repreguntado sobre si eliminó las filmaciones respondió "no".

Retrocediendo a la secuencia en la que él afirma que Lucía se hirió de muerte, Maier pidió especificaciones de cómo ella agarró el cuchillo, respondiendo el masajista que "a simple vista, con las dos manos y se dio para abajo, o sea se dio en la panza, eso es lo que uno ve a simple a simple vista. Agarró empuñando con el filo hacia su cuerpo, desde arriba hacia abajo, yo le sujeto de atrás sus antebrazos", y sobre el lugar de la vivienda donde sucedió, ratificó que "en la cocina, frente a una mesada donde están todos los utensilios de cocina, entre ellas la gaveta de donde extrajo el cuchillo".

Respecto a la respuesta de la mujer -mientras era trasladada en ambulancia- ante la pregunta que hizo un policía sobre qué había pasado ("pregúntenle a Roberto, él sabe lo que pasó"), lejos de vincularlo a un supuesto ataque lo relacionó a "la cuestión esa que había comentado anteriormente que es los controles del teléfono, que ella consideraba que yo tenía otra relación u otro amor como ella decía", y en esa línea afirmó que el estado de ánimo de la víctima en el último mes (previo a su muerte) era "habitualmente bueno, en ese mes fue bueno, con lo habitual, la forma normal de sus actividades a pleno, sin ningún tipo de decaimiento, recibía a sus amigas, todo en forma normal", y que "tuvimos dos conversaciones, meses antes, para una separación". También negó haber ejercido violencia psicológica sobre Lucía haciéndola escribir notas relacionadas a la conducta que debía tener cuando estaban juntos.

Comisaría de la Mujer, donde el acusado dijo que denunció lo sucedido.

 

Contrapuntos que derivaron en la detención, diez meses después

Tal como había publicado este Diario, parte de la familia de Lucía -constituida como querellante- reunió las pruebas necesarias para afirmar que se trató de un asesinato, y en consecuencia pidió la detención del masajista además de su imputación por el delito de homicidio calificado por mediar relación de pareja, es decir, femicidio, lo que finalmente ocurrió a instancias del juez Casco.

En dicho requerimiento rebatieron cada uno de los aspectos clave declarados por el acusado en relación al estado de salud mental de Lucía, a las filmaciones de las cámaras de seguridad de la casa que fueron borradas, a la mecánica del apuñalamiento en la cocina y a la sangre diseminada que el sindicado femicida negó haber limpiado, pero la pericia de luminol confirmó.

Esos elementos también le terminaron dando sentido al comentario que hizo Lucía cuando era trasladada en ambulancia, en grave estado, hacia el hospital de Oberá. Un policía conocido le preguntó qué pasó: "Pregúntenle a Roberto, él sabe lo qué pasó", fue su respuesta. No habló más. No acusó, solamente reveló que el hombre tenía una relación paralela.

Según la querella, desde ese momento el sujeto se comportó de manera atípica para alguien que enfrenta la muerte de un ser querido.

La investigación particular también detectó algunos indicios de violencia psicológica que habría ejercido el hombre sobre la víctima, como anotaciones que ella tenía que cumplir como por ejemplo "no molestar cuando está con el teléfono", "buscar temas interesantes para charlar", "no opinar sobre temas que él sabe", motivo por el cual suponen que ella decidió hacer terapia y estaba dispuesta a ponerle un punto final a su vida matrimonial, de acuerdo a lo que comentó a sus cercanos.

Otro de los puntos estremecedores de la compleja trama es que -dice la querella- horas antes del hecho el sospechoso averiguó con su cuñado datos relacionados con una aseguradora que lo tendría como beneficiario.

Lucía Mabel Sliboda, la víctima, tenía 50 años.

 

Elementos que sustentan la teoría del femicidio

En el compilado de pruebas que a criterio de la querella incriminan al sindicado femicida, se aclara que el informe de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas manifiesta que las imágenes contenidas en el equipo DVR (secuestrado de la vivienda) fueron borradas y que el informe de la División Criminalística respecto a la pericia de luminol dio positivo para sangre humana en tres de los cuatro puntos analizados.

Se expone textualmente que:

"En resumen podemos decir que el señor D. R. D. S. miente sobre cómo fueron realmente los hechos ya que sus declaraciones no se ajustan con los elementos obrantes en la presenta causa.

Dijo que la señora antes de supuestamente autolesionarse se descontroló y tiró los anteojos sobre el sofá, lo cual es desmentido por la testigo D. R. D. S. que dice que los anteojos estaban sobre la mesita.

Declaró D. R. D. S. que no tiene conocimiento sobre el sistema de video, lo cual es desmentido por su hija quién manifiesta que las cámaras de seguridad nunca se borraban y el papá sabía manejar las cámaras (adelantar, borrar, retroceder) y lo más llamativo es que estas cámaras visualizan donde se sucedieron los hechos

Dijo D. R. D. S. que no sangró nada la herida (que sufrió Lucía), lo cual no se condice con lo declarado por el testigo Y. K. que asistió en primera instancia y declaró que había sangre en el piso y la pericia luminol detectó sangre en varios lugares la vivienda.

Declaró D. R. D. S. que no pidió ningún número de la aseguradora a su cuñado el día del hecho, sino que fue una semana antes lo cual es desmentido por éste, quien manifestó que D. R. D. S. le envió un mensaje el 3 de noviembre de 2020 a las 11:55 pidiéndole el número de teléfono de la aseguradora La Caja.

Dice el acusado que su esposa, el día del hecho salió con una mujer, lo cual es nuevamente desmentido por ésta que manifiesta que la última vez que estuvo con Lucía fue el 1 de noviembre y que quedaron en encontrarse el día del hecho, a la tarde, para caminar, lo que finalmente no ocurrió.

Otro punto importante es que D. R. D. S. limpió la escena del crimen de acuerdo a lo manifestado en el acta de inspección ocular que refleja que 'el lugar ya había sido limpiado y/o higienizado con anterioridad' y una testigo -de esa inspección- manifestó que todo estaba limpio.

D. R. D. S. aseveró que Lucía estaba depresiva, que hace cinco años comenzó a ser más intensa y se trataba con su psiquiatra, lo que es desmentido por su consultor psicológico, además de familiares y amigos que declararon.

Otro punto para considerar a D. R. D. S. como autor del delito de homicidio es la dirección de la herida mortal ya que la misma es en sentido arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, lo que si consideramos que la víctima era diestra y supuestamente empuñó el cuchillo, el corte tendría que ser a la inversa, es decir de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda, lo que permite aseverar que fue D. R. D. S. quién agarró un cuchillo de atrás y la hincó.

Es de recalcar que D. R. D. S. contó con el tiempo suficiente para poder adulterar la escena de hecho, limpió la sangre, borró las imágenes de las cámaras de seguridad ya que volvió la casa en varias oportunidades antes que la policía se haga presente en la vivienda y se mostró con una tranquilidad inusual ante la pérdida de ser querido.

También dice D. R. D.S que a la hora del peritaje no estuvo en la casa lo cual es mentira ya que el acta inspección ocular dice claramente que entran al domicilio con autorización de D. R. D. S. lo que reiteró, más lo manifestado, esta querella sostiene que el mismo fue autor del delito de homicidio calificado contra Lucía Mabel Sliboda".

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