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Yoga en la cárcel para tacklear cada vez más muros

El proyecto Tackleando Muros sumó actividades como el yoga, el ajedrez y la espiritualidad para contribuir al objetivo de reinsertar en la sociedad a los presos

miércoles 01 de septiembre de 2021 | 6:08hs.
Yoga en la cárcel para tacklear cada vez más muros

El proyecto Tackleando Muros ya lleva algunos años en la provincia de Misiones y uno de sus principales objetivos es el de fortalecer, a través de la práctica de un deporte como el rugby, la reinserción social y la readaptación de las personas que se encuentran privadas de su libertad.

Esta iniciativa se puso en marcha y dio muy buenos resultados en el Complejo Penitenciario III de Eldorado, donde se conformó el equipo de Los Toros, que está integrado por internos que se encuentran dentro de un período de prueba y algunos de ellos están próximos a recuperar su libertad.

Pero este programa, que nació con los Espartanos en las cárceles de Buenos Aires y que llegó a Misiones de la mano de Mariano Hernando, es mucho más que un equipo de rugby dentro de la cárcel. El proyecto Tackleando Muros intenta abordar esta problemática (la del encierro y la reinserción de los presos en la sociedad una vez que salgan de prisión) desde distintas perspectivas y para poder encontrar soluciones a la misma resulta fundamental el compromiso y el acompañamiento de la población civil.

Un claro ejemplo de este compromiso, que se traduce en una verdadera muestra de solidaridad y empatía hacia esas personas que están privadas de su libertad, es el que llevan a cabo Valeria Armoa, Juan Errico y Nicolás Fabián Bustos, que decidieron aportar su granito de arena en la causa y, sin pedir nada a cambio más que la satisfacción que les genera acompañar y ayudar otros, se sumaron al proyecto que hace algunos años se puso en marcha en el Servicio Penitenciario de Eldorado.

Yoga, ajedrez y espiritualidad

Valeria es la encargada de darle clases de yoga a los internos, Juan busca brindarles  una contención espiritual y una guía hacia el autoconocimiento, mientras que Fabián les enseña a jugar al ajedrez , una actividad que según sus propias palabras los ayuda a desarrollar el pensamiento lógico, a cultivar la paciencia, a tolerar la derrota e, incluso, aprender mucho de ella.

“Era una asignatura pendiente porque este proyecto se inició con el antecedente de Espartanos y comparte las mismas bases: educación, empleabilidad, capacitación en oficios, disciplina, respeto y comunión.Desde un principio se pudo desarrollar muy bien la parte deportiva, educativa y las capacitaciones en oficios, pero estaba faltando más que pueda interactuar la pata civil. En este marco se piensan los talleres de espiritualidad, ajedrez y yoga. Queremos que sigan surgiendo estos espacios en los que civiles quieran colaborar dando un taller y generando un determinado intercambio”, explicó Juan Errico, quien es oriundo de Chacabuco, Buenos Aires y que llegó a Misiones en el año 2012 para estudiar la carrera de Guardaparques.

Estas tres personas, que hace pocas semanas empezaron a desarrollar estas actividades que se incluyeron al proyecto Tackleando Muros en el penal de Eldorado, coinciden en varios aspectos en cuanto a su manera de ver la vida y la realidad que los rodea y lo primero que notaron al tener contacto los internos es el “agradecimiento”.

 “Los internos nos recibieron muy bien, ellos están súper agradecidos con estas actividades. Están muy contentos y son muy abiertos. Eso justamente es lo que buscamos. Son actividades que los liberan, que le dan un poco de libertad estando ahí adentro. Libertad de pensamiento, de sentimientos”, contó Valeria Armoa, la profe de yoga.

“Lo que más cuesta es irse porque se ponen a jugar y preguntar y ya te convidan una factura que hacen ellos y el tiempo pasa volando”, agregó Fabián Bustos, quien es profesor de matemáticas pero que se sumó al proyecto a través del ajedrez.

El principal objetivo que persigue este programa es brindarles a los presos la mayor cantidad de herramientas posibles para que puedan reinsertarse en la sociedad, pero no solamente cuando llegue el momento de salir de la cárcel, sino que también durante el periodo en el que cumplen la condena. Es por eso que a la parte deportiva se le suma lo educativo, lo laboral y lo espiritual.

“Al implementar estas prácticas nos damos cuenta de que la cárcel no es un lugar endemoniado ni totalmente excluido de la sociedad, todo lo contrario. El 99% de las personas que están detenidas en la provincia son oriundos de Misiones y al recuperar su libertad se van a insertar en nuestra sociedad. Por eso debemos pensar en cómo vincularlos y que sea de la mejor manera posible”, analizó Mariano Hernando, profesor de educación física y jugador de rugby en Carayá de Eldorado.

Un cambio de paradigmas

Son muchos los obstáculos que se deben superar tanto dentro como fuera de la cárcel y es por eso que se genera un gran vínculo entre aquellos que están adentro y quienes llegan desde afuera para dedicarles un poco de su tiempo. Pero ¿qué lleva a un civil que vive en libertad a introducirse en un lugar que desde afuera se considera tan hostil como una cárcel? Simplemente, el amor por el prójimo. El hecho de tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de saber perdonar y de brindar una segunda oportunidad sabiendo que todos nos podemos equivocar en algún momento. 

“Sabemos que las personas privadas de su libertad en algún momento van a salir a la calle, sabemos que la reinserción es compleja entonces lo que me mueve a entrar al penal es eso, tratar de mejorar su vida diaria para que, a la hora de estar en libertad, estén, aunque sea, un poquito más preparados para afrontar los desafíos del afuera, o de la calle”, argumentó Errico, quien considera que actualmente se está viviendo un cambio de paradigma dentro del sistema carcelario.  “Creo que hoy en día se está viviendo un cambio de paradigma tremendo. Está disminuyendo la violencia dentro de los penales, por lo menos es la experiencia que tengo a nivel local. Hace 10 años era imposible que se haga un taller como este, era imposible que un civil pudiera entrar al penal como lo hago”, aseguró quien les enseña a los presos a cultivar su parte espiritual.

Valeria Armoa, por su parte, explicó que con la implementación de estas actividades que quizá en otro momento parecían muy lejanas de una cárcel “no se trata de romantizar la situación. Ellos están ahí adentro cumpliendo con una condena, están pagando. Pero estando adentro ellos tienen que recordar que son seres humanos, que pueden volver a tener sueños. El sistema carcelario se encarga de rehabilitarlos, pero hay que darles herramientas. Se han equivocado, pero ellos y todos merecen una segunda oportunidad. Estoy feliz de ir a compartir con ellos”.

Otro de los protagonistas de esta historia es Fabián Bustos, quien recordó que “conocí el proyecto Tackleando Muros en un programa de radio y me pareció muy interesante ya que es una actividad que tiene como eje central la reinserción genuina de estas personas en la sociedad. La población carcelaria es, en su gran mayoría, gente humilde que desgraciadamente ha estado fuera del sistema desde el vamos, es decir que nacieron castigados. Han crecido sin acceso a cosas muy básicas y por supuesto sin educación”. Como resultado de esta valoración que Fabián hizo del proyecto, decidió sumarse desde la parte educativa, y más teniendo en cuenta que él es profesor de matemáticas.

“Pusimos mucho el acento en el cultivo de valores, en la empatía para entender a los otros, en la educación como vía de crecimiento y por supuesto las cuestiones negativas, no está bueno estar preso y por lo tanto inclinarse a las actividades que te pueden llevar a ese lugar, excesos, violencia etc. Entonces se me ocurrió que para mejorar estas charlas talleres que venimos haciendo debía conocerlos un poco más. Y ahí fue que se me ocurrió lo del taller de ajedrez”, contó Fabián.

Todos ellos vieron la posibilidad de sumarse a este proyecto y decidieron asumir un compromiso que para muchos puede resultar un tanto ‘peligroso’, pero que sin embargo les genera sólo buenas sensaciones, tanto personales como colectivas al ver la evolución de los internos en las diferentes actividades que están desarrollando y lo agradecidos que están por esta oportunidad mientras esperan recuperar su libertad para no volver a perderla. 

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