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Magia guaraní para un emprendimiento gourmet que hoy es furor en la capital

Esencia paraguaya al rescate de una varada

Alessandra Verdún García es paraguaya y quedó varada en Posadas ante el cierre de las fronteras. Dejó su trabajo y apeló a sus raíces para generar su fuente de ingresos

martes 31 de agosto de 2021 | 6:08hs.
Esencia paraguaya al rescate de una varada
La pandemia aisló en Posadas a Alessandra, quien halló un nuevo medio de vida en la elaboración y venta de empanadas de mandioca. Foto: Nicolás Arce
La pandemia aisló en Posadas a Alessandra, quien halló un nuevo medio de vida en la elaboración y venta de empanadas de mandioca. Foto: Nicolás Arce

Su tonada genera un imán que atrae todo a su lado. Se muestra genuina, sin casete y con la energía suficiente para seguir en ascenso con su emprendimiento. “Hay que meterle garra”, desafía Alessandra Verdún García, que en estos tiempos complicados debió ingeniárselas y casi sin proponerse le dio vida a su proyecto gourmet Don Mandioca, con el cual conquista paladares a través de las empanadas con ese producto típico de la zona.

Conocida como Pita, ideó hace dos años su marca. Pero antes tuvo un ir y venir que, parece, le fue dando señales. La joven es de Asunción, como toda su familia, pero sus abuelos maternos se exiliaron cuando en el vecino país se gobernaba con mano de hierro y eligieron a Posadas como última estación para radicarse.

Así, Alessandra se crió en suelo paraguayo aunque siempre mantuvo el lazo con la tierra colorada por una cuestión afectiva, a tal punto que sus últimos años de secundaria y el inicio de su vida universitaria los realizó en Misiones. Sin embargo, la tierra tiraba y ya con los objetivos claros, decidió volver a Paraguay.

A inicios del 2020, circunstancialmente andaba por la tierra colorada cuando “la pandemia golpeó” y se quedó acá porque la frontera se cerró.

En ese momento, con su hijo con un puñado de meses, debió adoptar una decisión importante: dejar su trabajo como analista de cumplimiento (tarea abocada a prevenir el lavado de dinero) en un banco en la capital paraguaya y comenzar de cero en Posadas

A medida que pasaban los meses y no había buenos indicios de un ingreso fijo, comenzó a gestarse la idea.

“La venta de empanadas nace por un antojo de mi mamá”, contó. Es que en una ocasión quisieron degustar empanadas de mandioca y como no encontraron quién venda, metieron manos a la obra y decidieron hacerlas de forma casera.

Su madre le sugirió empezar a levantar pedidos, “allí vendía freezadas, a retirar por mi domicilio” en la Chacra 32-33. “Levantaba los pedidos y los fines de semana hacía la entrega”, recordó Alessandra, quien con ayuda de allegados (como una amiga que le prestó el freezer) dio el primer paso.

Así, en julio-agosto del año pasado tuvo “pedidos a full, no daba abasto”. Luego hubo un bajón, con el calor “literalmente no vendía ni una docena de empanadas, verdad (sic). Chau”, pensó.

Ya cuando regresó el frío y volvieron las consultas por las empanadas, no sólo se metió de lleno en el negocio, sino que desembarcó con un espacio en un negocio en el que venden cerveza artesanal.

“Queremos llegar a la panza y corazón de los clientes, es algo que está redituando. Estamos los días laborales de ellos (de la cervecería), de martes a sábado, con un grupo de publicidad. Pueden realizar los pedidos y hacer consultas”, cuenta Pita.

Remarca que “en Paraguay es algo normal, comemos (las empanadas) a media mañana con el tereré”.

Agrega que las que vende son rellenas de carne y jamón y queso y empezó a “innovar con los crocs, son como una bomba pero alargada. Me piden mucho otros productos, el tema es que trabajo a stock, soy una microemprendedora. Llego a vender un stock de 40 y me quedo sin nada y los clientes se quedan con las ganas”.

Hoy hasta puede llegar al promedio de 50 docenas vendidas en una semana, cuenta y suelta que un cliente en una ocasión “¡se llevó doce docenas!”.

Si bien ya se organizó con su proveedor de Candelaria, quiere ajustar detalles e invertir, ya que necesita, entre las prioridades, una freidora industrial.

A la hora de dar tips, sugiere que “la empanada de mandioca debe estar freezada, se hierve la mandioca, pongo condimentos. Luego se molina, se aplasta. Se hace un puré y le meto al freezer. Las empanadas necesitan ese proceso… La masa se estira como todas”.

También avisa que las empanadas de mandioca que vende “son aptas para celíacos, el jamón tampoco tiene gluten, estamos bien higienizados, así que invito a los que no toleran el Tacc que prueben, no se van a arrepentir”.

A la vez promociona desde su cuenta de Instagram Don_mandioca (contacto al 376-4237106) los valores: la docena 850 pesos, media docena 500 y la unidad 80.

El presente la encuentra de lleno en sus estudios de abogacía y escribanía (en la Universidad Uninorte de Paraguay), su emprendimiento y el sueño de en algún momento retornar a Asunción.

“Mientras estoy fritando, estoy en clases por Zoom”, resume sobre cómo lleva este momento y analiza: “Hace dos años pensaba qué sería de mi vida”.

Por eso levanta su bandera, suelta que “la mandioca es un pedacito de Paraguay que traemos a Posadas, tratando de innovar y conquistar el corazón de los posadeños”, y desliza una reflexión para quienes deseen emprender: “Que no tengan miedo, que se animen y arriesguen. La pandemia nos dejó como mensaje que se puede salir y ayudarnos entre todos”. 

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