jueves 16 de septiembre de 2021
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La familia, que actuó como querellante, aportó datos clave para el esclarecimiento del caso

Masajista acusado de femicidio en San Vicente se abstuvo de declarar

Domingo Roberto D. S. (55) fue trasladado ayer al Juzgado de Instrucción Tres, donde fue imputado por homicidio agravado. Eligió el silencio y seguirá detenido

sábado 28 de agosto de 2021 | 5:30hs.
Masajista acusado de femicidio en San Vicente se abstuvo de declarar
Mabel Sliboda tenía 50 años y había críado a tres hijos con el detenido.
Mabel Sliboda tenía 50 años y había críado a tres hijos con el detenido.

“Compartía salidas, camping y fiestas, siempre con la felicidad dibujada en su rostro”, escribió Domingo Roberto D. S. (55) en su muro de Facebook a modo de reseña de tres fotos de diferentes momentos junto a quien era su esposa y madre de tres hijos, Lucía Mabel Sliboda (50). La dedicatoria fue el 11 de noviembre de 2020, ocho días después de producida la muerte de la mujer como consecuencia de una puñalada que, de acuerdo a la versión del hombre, ella misma se infligió en un incontrolable ataque de celos.

Después de cinco días de inactividad en la red social, el 16 de noviembre de ese mismo año volvió a subir una imagen de Lucía y su hija, Lelia Sliboda, sobre la que escribió: “Compartimos todos los momentos de la vida”. En ambos posteos recibió ánimos y condolencias de sus contactos, que finalmente agradeció.

El jueves, casi diez meses después de aquellas demostraciones públicas de angustia y dolor, el hombre fue detenido bajo la firme sospecha de que en realidad Lucía no se mató, teoría que él impuso, sino que habrían sido sus manos las que empuñaron el cuchillo que le dieron muerte aquel 3 de noviembre de 2020 y ahora enfrenta la posibilidad de recibir una condena de prisión perpetua si se consolida la acusación por femicidio que impulsó la propia familia de la víctima en calidad de querellante.

Ayer por la tarde, en tanto, fue trasladado al Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente, donde completó la audiencia indagatoria. Según fuentes del caso, fue imputado por homicidio agravado por el vínculo (femicidio). Cuando le dieron la oportunidad de dar su versión de los hechos, se abstuvo.

De supuesto suicidio, a femicidio
Pocos días después de producida la muerte de su esposa, el ahora imputado declaró como testigo sospechoso en la causa judicial que desde el minuto 0 se investigó como muerte dudosa y poco avance tuvo hasta que, motivados por una serie de actitudes displicentes y comentarios del hombre -tanto antes como después del hecho- algunos familiares directos de Lucía dejaron de creer en la versión del supuesto suicidio y avanzaron detrás de la verdad.

Fue así que con el acompañamiento del abogado Enrique Maier se constituyeron como querellantes y a finales de junio reunieron las pruebas necesarias para afirmar que se trató de un asesinato, y en consecuencia pidieron la inmediata detención de Roberto, además de su imputación por el delito de femicidio, lo que finalmente ocurrió a instancias del titular del Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente, Gerardo Casco.

En el requerimiento rebatieron con elementos de prueba cada uno de los aspectos clave declarados por el acusado en relación al estado de salud mental de Lucía, a las filmaciones de las cámaras de seguridad de la casa que llamativamente fueron borradas, a la mecánica del apuñalamiento en la cocina y a la sangre diseminada que el sindicado femicida negó haber limpiado, pero la pericia de luminol confirmó.

Esos elementos también le terminaron dando sentido a un comentario que hizo Lucía cuando era trasladada en ambulancia, en grave estado, hacia el hospital de Oberá. Un policía conocido le preguntó qué pasó: “Preguntale a Roberto, él sabe bien qué pasó”, fue su respuesta. No habló más. No acusó, solamente reveló que el hombre tenía una relación paralela.

Según la querella, desde ese momento Roberto se comportó de una manera atípica para alguien que enfrenta la muerte de un ser querido, es decir, con una tranquilidad pasmosa, como quedó expuesto en los posteos que marcan el inicio de esta nota.

Es más, la investigación particular también detectó indicios de violencia psicológica que ejercía el hombre sobre la víctima, anotaciones que ella tenía que cumplir como por ejemplo “no molestar cuando está con el teléfono”, “buscar temas interesantes para charlar”, “no opinar sobre temas que él sabe”, motivo por el cual ella decidió hacer terapia y estaba dispuesta a ponerle un punto final a su vida matrimonial, de acuerdo a lo que ella misma comentó a sus cercanos.

Otro de los puntos estremecedores de la trama es que horas antes del ataque el sospechoso averiguó con su cuñado datos de una aseguradora que lo tendría como beneficiario.

“Para nosotros la asesinó”
“Desde el momento del hecho, la hija y hermanos de la víctima notaron algo raro en el comportamiento del acusado, y eso generó el descreimiento del supuesto suicidio”, explicó el abogado Maier, subrayando que “como querella fuimos los únicos que impulsamos la causa, porque para la Policía y la Justicia quedó como muerte dudosa, suicidio. Fuimos atando los cabos, reuniendo las pruebas suficientes como para demostrar que se trató de un femicidio y las presentamos pidiendo su detención, que finalmente ayer se hizo efectiva”.

“Para nosotros es claro, la asesinó, simuló un suicidio y no sólo trató de minimizar todo sino que mintió para cubrirse, limpió la escena del hecho, borró las filmaciones de las cámaras y se manejaba con absoluta tranquilidad posterior a eso. La familia busca la verdad sea cual sea la consecuencia y están dispuestos a seguir por ese camino”,cerró.

 

Pruebas que lo incriminan
En el resumen de pruebas que incriminan al sindicado femicida, la querella enumera que el informe de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas manifiesta que las imágenes contenidas en el equipo DVR (secuestrada de la vivienda) fueron borradas y que el informe de la División Criminalística respecto a la pericia de luminol efectuada en la vivienda dio positivo para sangre humana en tres de los cuatro puntos analizados.

Textualmente se expone: “En resumen podemos decir que el señor D. S. miente sobre cómo fueron realmente los hechos ya que sus declaraciones no se ajustan con los elementos obrantes en la presente causa.

Dijo que la señora antes de supuestamente autolesionarse se descontroló y tiró los anteojos sobre el sofá, lo cual es desmentido por la testigo que dice que los anteojos estaban sobre la mesita.

Declaró que no tiene conocimiento sobre el sistema de video, lo cual es desmentido por su hija, quien manifiesta que las cámaras de seguridad nunca se borraban y el papá sabía manejar las cámaras.

Dijo que no sangró nada la herida (que sufrió Lucía), lo cual no se condice con lo declarado por el testigo Y. K. que asistió en primera instancia y declaró que había sangre en el piso y la pericia luminol detectó sangre en varios lugares.

Declaró que no pidió ningún número de la aseguradora a su cuñado el día del hecho, sino que fue una semana antes lo cual es desmentido por éste, quien manifestó que le envió un mensaje el 3 de noviembre de 2020 pidiéndole el número de la aseguradora La Caja.

Dice el acusado que su esposa el día del hecho salió con una mujer, lo cual es nuevamente desmentido por ésta, que manifiesta que la última vez que estuvo con Lucía fue el 1 de noviembre y que quedaron en encontrarse el día del hecho a la tarde para caminar.

D. S. limpió la escena del crimen de acuerdo a lo manifestado en el acta de inspección ocular que refleja que ‘el lugar ya había sido limpiado y/o higienizado con anterioridad’ y una testigo manifestó que todo estaba limpio.

D. S. aseveró que Lucía estaba depresiva, que hace cinco años comenzó a ser más intensa y se trataba con su psiquiatra, lo que es desmentido por su consultor psicológico, familiares y amigos que declararon.

Otro punto para considerar es la dirección de la herida mortal ya que la misma es en sentido arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, lo que si consideramos que la víctima era diestra y supuestamente empuñó el cuchillo, el corte tendría que ser a la inversa, es decir de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda, lo que permite aseverar que fue D. S. quien agarró un cuchillo de atrás y la hincó”.

Señalaron también que el hombre tuvo mucho tiempo para modificar la escena e incluso fue varias veces a su casa antes de que llegue la policía para hacer el reconocimiento de la escena.

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