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Interviene el Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente

El impulso de la querella y los puntos clave que motivaron la detención del sindicado femicida de Lucía Sliboda

Domingo Roberto D. S. (55) está acusado de haber asesinado a su esposa, Lucía Mabel Sliboda (50), el 3 de noviembre de 2020 en San Vicente. Inicialmente el hombre plantó la versión del suicidio, pero algunos familiares de la víctima no creyeron y en calidad de querellantes sumaron pruebas para demostrar que fue femicidio.

viernes 27 de agosto de 2021 | 14:27hs.
El impulso de la querella y los puntos clave que motivaron la detención del sindicado femicida de Lucía Sliboda
Lucía murió camino al hospital de Posadas como consecuencia de la puñalada, el 3 de noviembre de 2020. Foto: Facebook.
Lucía murió camino al hospital de Posadas como consecuencia de la puñalada, el 3 de noviembre de 2020. Foto: Facebook.

"Compartía salidas, camping y fiestas, siempre con la felicidad dibujada en su rostro", escribió Domingo Roberto D. S. (55) en su muro de Facebook a modo de reseña de tres fotos de diferentes momentos junto a quien era su esposa y madre de tres hijos, Lucía Mabel Sliboda (50). La dedicatoria fue el 11 de noviembre de 2020, ocho días después de producida la muerte de la mujer como consecuencia de una puñalada que, de acuerdo a la versión del hombre, ella misma se infligió en un incontrolable ataque de celos.

Después de cinco días de inactividad en la red social, el 16 de noviembre de ese mismo año volvió a subir una imagen de Lucía y su hija, Lelia Sliboda, sobre la que escribió: "Compartimos todos los momentos de la vida". En ambos posteos recibió ánimos y condolencias de sus contactos, que finalmente agradeció.

Ayer, casi diez meses después de aquellas demostraciones públicas de angustia y dolor, el hombre fue detenido bajo la firme sospecha de que en realidad Lucía no se mató, teoría que él impuso, sino que habrían sido sus manos las que empuñaron el cuchillo que le dieron muerte aquel 3 de noviembre de 2020 y ahora enfrenta la posibilidad de recibir una condena de prisión perpetua si se consolida la acusación por femicidio que impulsó la propia familia de la víctima en calidad de querellante.

De supuesto suicidio, a femicidio

El acusado -quien hasta el momento de su detención trabajaba como masajista en la localidad de San Vicente- pocos días después de producida la muerte de su esposa declaró como testigo sospechoso en la causa judicial que desde el minuto 0 se investigó como muerte dudosa y poco avance tuvo hasta que, motivados por una serie de actitudes displicentes y comentarios del hombre -tanto antes como después del hecho- algunos familiares directos de Lucía dejaron de creer en la versión del supuesto suicidio y avanzaron detrás de la verdad.

Fue así que con el acompañamiento del abogado Enrique Maier se constituyeron como querellantes y a finales de junio reunieron las pruebas necesarias para afirmar que se trató de un asesinato, y en consecuencia pidieron la inmediata detención de Roberto, además de su imputación por el delito de homicidio calificado por mediar relación de pareja, es decir, femicidio, lo que finalmente ayer ocurrió a instancias del titular del Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente, Gerardo Casco.

En el requerimiento rebatieron con elementos de prueba cada uno de los aspectos clave declarados por el acusado en relación al estado de salud mental de Lucía, a las filmaciones de las cámaras de seguridad de la casa que llamativamente fueron borradas, a la mecánica del apuñalamiento en la cocina y a la sangre diseminada que el sindicado femicida negó haber limpiado, pero la pericia de luminol confirmó.

Esos elementos también le terminaron dando sentido a un comentario que hizo Lucía cuando era trasladada en ambulancia, en grave estado, hacia el hospital de Oberá. Un policía conocido le preguntó qué pasó: "Preguntale a Roberto, él sabe bien qué pasó", fue su respuesta. No habló más. No acusó, solamente reveló que el hombre tenía una relación paralela.

Según la querella, desde ese momento Roberto se comportó de una manera atípica para alguien que enfrenta la muerte de un ser querido, es decir, con una tranquilidad pasmosa como quedó expuesto en los posteos que marcan el inicio de esta nota.

Es más, la investigación particular también detectó indicios de violencia psicológica que ejercía el hombre sobre la víctima, anotaciones que ella tenía que cumplir como por ejemplo "no molestar cuando está con el teléfono", "buscar temas interesantes para charlar", "no opinar sobre temas que él sabe", motivo por el cual ella decidió hacer terapia y estaba dispuesta a ponerle un punto final a su vida matrimonial, de acuerdo a lo que ella misma comentó a sus cercanos.

Otro de los puntos estremecedores de la trama es que horas antes del ataque el sospechoso averiguó con su cuñado datos de una aseguradora que lo tendría como beneficiario.

El acusado, detenido después de diez meses de ocurrido el hecho.

Pruebas que lo incriminan

En el resumen de pruebas que incriminan al sindicado femicida, la querella enumera que el informe de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas manifiesta que las imágenes contenidas en el equipo DVR (secuestrada de la vivienda) fueron borradas y que el informe de la División Criminalística respecto a la pericia de luminol efectuada en la vivienda dio positivo para sangre humana en tres de los cuatro puntos analizados.

Textualmente se expone: "En resumen podemos decir que el señor D. S. miente sobre cómo fueron realmente los hechos ya que sus declaraciones no se ajustan con los elementos obrantes en la presenta causa.

Dijo que la señora antes de supuestamente autolesionarse se descontroló y tiró los anteojos sobre el sofá, lo cual es desmentido por la testigo D. L. que dice que los anteojos estaban sobre la mesita.

Declaró D. S. que no tiene conocimiento sobre el sistema de video, lo cual es desmentido por su hija quién manifiesta que las cámaras de seguridad nunca se borraban y el papá sabía manejar las cámaras (adelantar, borrar, retroceder) y lo más llamativo es que estas cámaras visualizan donde se sucedieron los hechos

Dijo D. S. que no sangró nada la herida (que sufrió Lucía), lo cual no se condice con lo declarado por el testigo Y. K. que asistió en primera instancia y declaró que había sangre en el piso y la pericia luminol detectó sangre en varios lugares la vivienda.

Declaró D. S. que no pidió ningún número de la aseguradora a su cuñado el día del hecho, sino que fue una semana antes lo cual es desmentido por éste, quien manifestó que D. S. le envió un mensaje el 3 de noviembre de 2020 a las 11:55 pidiéndole el número de teléfono de la aseguradora La Caja.

Dice el acusado que su esposa, el día del hecho salió con una mujer, lo cual es nuevamente desmentido por ésta que manifiesta que la última vez que estuvo con Lucía fue el 1 de noviembre y que quedaron en encontrarse el día del hecho a la tarde para caminar, lo que finalmente no ocurrió.

Otro punto importante es que D. S. limpió la escena del crimen de acuerdo a lo manifestado en el acta de inspección ocular que refleja que 'el lugar ya había sido limpiado y/o higienizado con anterioridad' y una testigo -de esa inspección- manifestó que todo estaba limpio.

D. S. aseveró que Lucía estaba depresiva, que hace cinco años comenzó a ser más intensa y se trataba con su psiquiatra, lo que es desmentido por su consultor psicológico, además de familiares y amigos que declararon.

Otro punto para considerar a D. S. como autor del delito de homicidio es la dirección de la herida mortal ya que la misma es en sentido arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, lo que si consideramos que la víctima era diestra y supuestamente empuñó el cuchillo, el corte tendría que ser a la inversa, es decir de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda, lo que permite aseverar que fue D. S. quién agarró un cuchillo de atrás y la hincó.

Es de recalcar que D. S. contó con el tiempo suficiente para poder adulterar la escena de hecho, limpió la sangre, borró las imágenes de las cámaras de seguridad ya que volvió la casa en varias oportunidades antes que la policía se haga presente en la vivienda y se mostró con una tranquilidad inusual ante la pérdida de ser querido.

También dice D.S que a la hora del peritaje no estuvo en la casa lo cual es mentira ya que el acta inspección ocular dice claramente que entran al domicilio con autorización de D. S. lo que reiteró, más lo manifestado, esta querella sostiene que el mismo fue autor del delito de homicidio calificado contra Lucía Sliboda".

"Para nosotros es claro, la asesinó"

"Desde el momento del hecho, la hija y hermanos de la víctima notaron algo raro en el comportamiento del acusado, y eso generó el descreimiento del supuesto suicidio", explicó el abogado Maier subrayando que "como querella fuimos los únicos que impulsamos la causa, porque para la policía y la justicia quedó como muerte dudosa, suicidio, pero fuimos atando los cabos, reuniendo las pruebas suficientes como para demostrar que se trató de un femicidio y las presentamos pidiendo su detención, que finalmente ayer se hizo efectiva".

"Para nosotros es claro, la asesinó, simuló un suicidio y no solo trató de minimizar todo sino que mintió para cubrirse, limpió la escena del hecho, borró las filmaciones de las cámaras y se manejaba con absoluta tranquilidad posterior a eso. La familia busca la verdad sea cual sea la consecuencia y están dispuestos a seguir por ese camino", puntualizó.

 

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