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Además de consumo de estupefacientes, detectan elevado alcoholismo

Fue adicto y hoy enseña oficios a quienes quieren salir de las drogas

Rubén Darío Gayoso creó en Eldorado el Centro de Atención y Prevención de Adicciones y recibe a jóvenes y adultos, principalmente del Norte de la provincia

miércoles 25 de agosto de 2021 | 6:04hs.
Fue adicto y hoy enseña oficios a quienes quieren salir de las drogas
En el taller aprenden carpintería y adquieren responsabilidad laboral. Foto: MATÍAS BORDÓN
En el taller aprenden carpintería y adquieren responsabilidad laboral. Foto: MATÍAS BORDÓN

La historia de Miguel (nombre ficticio) es similar a la de cientos o miles de chicos en Misiones. Un padre con adicción a bebidas alcohólicas, un inicio temprano en el alcohol, el cigarrillo y la marihuana y el lento pero constante descenso hacia lo que él llama “la oscuridad”.

Miguel tiene 22 años, nació en Puerto Rico y desde hace tres meses se encuentra en rehabilitación en la Fundación Centro de Atención y Prevención de Adicciones (Capa), de Eldorado.

“Todo comenzó a los 13 años”, contó y siguió: “Faltábamos al colegio con otros chicos y ahí empecé a tomar. Al poco tiempo también comencé a fumar. Me ofrecieron un cigarrillo y así empecé. Llegué a fumar dos etiquetas diarias. Con la marihuana también fue más o menos a esa edad, me ofrecieron y me decían ‘dale, uno no te va a hacer nada’, pero no fue así”.

Como sucede en muchísimos casos, la adicción lleva a realizar acciones que en otras circunstancias no se harían.

“De a poco fui consumiendo cada vez más, le robaba dinero a mi madre para poder comprar. Mi madre intentaba ayudarme, pero yo no me dejaba ayudar, o tal vez ella no sabía cómo y las cosas se hicieron insostenibles. Entonces mi madre pidió mi exclusión del hogar y yo ni siquiera podía acercarme a mis hermanos”, relató con detalles en una charla con El Territorio.

Miguel tiene tres hermanos, todos menores que él, una hermana de 15 años y dos mellizos más chicos.

“Cuando me echaron de casa quedé en situación de calle, dormía en una obra en construcción y me escondía todo el día porque me daba vergüenza que me vieran en esa situación. Hasta que llegó un punto en que ya no pude más y fui a la casa de una tía a explicarle cómo estaba viviendo”, señaló. La tía, llamada Marilina, tuvo un papel clave en el proceso de recuperación del muchacho.

“Ella me recibió, me cuidó en su casa unos días y en un momento me preguntó si de verdad quería salir de esa situación. Yo le dije que sí, pero lo que esperaba es que ella me consiguiera un trabajo o algo así. Pero no, me llevó a hablar con una amiga, Ana María, que conocía el trabajo del Centro Capa y así fue que me acerqué, hace ya tres meses”, comentó.

El Centro de Atención y Prevención de Adicciones trabaja como fundación desde hace aproximadamente un año y medio en Eldorado, pero viene realizando relevamientos de adicciones en la ciudad desde mucho tiempo antes.

Rubén Darío Gayoso, su máximo responsable, es de nacionalidad paraguaya y como él mismo cuenta, en la tierra colorada encontró una nueva vida.

“Nací en Paraguay, me arruiné en Buenos Aires y me recuperé en Misiones”, se define.

“La idea de la fundación la teníamos desde hace varios años, pero recién hace un año y medio la pudimos realizar. Siempre tuve esa intención porque, como ex adicto, veía con preocupación lo que estaba pasando en Misiones, y como siempre digo, esta película ya la vi. Ya la vi hace 20 años en Buenos Aires. Vi el crecimiento de las adicciones, el inicio en los estupefacientes a cada vez más temprana edad y para mí es una guerra que hay que pelearla”, explicó.

La cantidad de jóvenes internados varía, pero en algún momento llegó a albergar a catorce personas.

“Cuando comenzamos con la fundación alquilamos un local en el kilómetro 8 donde se alojaron los primeros chicos e instalamos una carpintería con maquinaria donada, para generar algún ingreso para solventar todos los gastos. Pero además del ingreso, el trabajo hace que los chicos tomen responsabilidad, aprendan un oficio, aprenden a tener respeto por los otros, es decir, la carpintería por ahí es lo que se ve, pero lo importante es lo otro, es el trabajo con los chicos”, destacó Gayoso.

“Cuando comenzamos a crecer alquilamos una casa en el kilómetro 2 donde también hay chicos alojados y trabajan en una chacra que hay allí”, comentó.

La fundación, más allá de estar orientada al problema de los estupefacientes, también atiende otro tipo de adicciones.

“En este año y medio ya tuvimos aproximadamente 400 entrevistas a personas con algún tipo de adicción. No sólo de drogas, también alcoholismo, ludopatía y otras adicciones. Viene gente de Puerto Piray, de Montecarlo, de Puerto Esperanza, de Puerto Iguazú, de casi todo el Norte de la provincia. Personas de todas las edades acuden. Los más jóvenes en general por problemas de estupefacientes, pero también muchas personas mayores por problemas de alcoholismo. Y de todas los sectores de la sociedad”, sostuvo.

Miguel fue una de esas personas jóvenes que se acercó y recuerda cuando ingresó.

“Yo estaba ciego, no me daba cuenta del daño que me hacía a mí y a mi familia. Sentía que no tenía salida. Cuando llegué tuve la entrevista con Darío y ahí reconocí que necesitaba ayuda, que quería cambiar mi vida, salir de esa oscuridad en la que estaba y que me hizo perder todo lo que yo tenía, hasta mi familia”, indicó el joven.

El chico, en proceso de recuperación, destaca los avances que está teniendo desde que está allí.

“Tanto Darío como yo vemos los avances que logré en este tiempo. Pensaba que nunca iba a poder arreglar la relación con mi madre, pero gracias a Dios mi madre vino un día a la fundación y me pidió perdón. Y eso es lo más loco, porque yo siempre le pedía a Dios que me traiga a mi madre para poder pedirle perdón a ella. Yo era el que estaba haciendo mal las cosas. Yo era el culpable”.

Cuando se le preguntó cómo ve lo que viene después de haber pasado un período difícil en el que el futuro no existía, respondió: “Todavía esa es una pregunta sin respuesta. No sé dónde me llevará Dios en mi vida. Me gusta mucho la música, pero lo que más quiero es ser un testimonio de que se puede salir de las drogas, de que se puede salir adelante a pesar de todas las dificultades que te puede presentar la vida”.

El número de la fundación, tanto para consultas como para donde también adquirir los muebles que se elaboran, es 03751-15593898. 

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