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A dos años del crimen de Víctor en Santa Ana

Vergara declaró por última vez y es inminente el cierre de la instrucción

El policía acusado de gatillo fácil fue trasladado ayer al Juzgado de Instrucción Dos de Posadas. Declaró que las municiones halladas en la escena no son de la fuerza

martes 24 de agosto de 2021 | 5:00hs.
Policiales
Vergara ingresando a audiencia indagatoria días después de ser detenido
Vergara ingresando a audiencia indagatoria días después de ser detenido

Hoy se cumple el segundo aniversario del homicidio de Víctor Márquez Dos Santos en la localidad de Santa Ana, delito por el cual hay cuatro efectivos policiales acusados, uno de ellos detenido con prisión preventiva por ser señalado como el autor del disparo. Hoy también se cumple un año de que la causa entró en el limbo previo a la elevación a juicio.

En abril de este año, El Territorio informó que el juez Juan Manuel Monte había considerado por segunda vez clausurada la instrucción, por lo que entonces remitió el expediente a la Fiscalía interviniente, a cargo de Christian Antúnez Nerenberg, quien antes había solicitado algunas medidas después que fueron salvadas.

El magistrado pidió entonces nuevos informes técnicos sobre los imputados. También la querella y las defensas hicieron presentaciones, por lo que la elevación a juicio se dilató. Una causa de la relevancia que tiene un presunto caso de gatillo fácil, que además tiene varios actores - cuatro defensores y querella-, este tipo de demoras podría considerarse algo común, más teniendo en cuenta los retrasos por la pandemia.

Coincidencia o no con un nuevo aniversario, según pudo saber El Territorio en base a fuentes ligadas al expediente en la víspera se concretó el último de los pedidos de fiscalía. Deibid Vergara (34), efectivo alojado en una cárcel, fue trasladado al Juzgado de Instrucción Dos para llevar adelante una ampliación de indagatoria.

Luego del silencio inicial, es la segunda vez que Vergara decide dar su versión de los hechos en pocos meses. A grandes rasgos, esta vez expresó que las municiones halladas en la escena del crimen no son las que le provee la fuerza, buscando así desligarse de las acusaciones en su contra.

Lo hizo frente al juez Fernando Verón, quien está subrogando en la actualidad al magistrado que lleva adelante el expediente, Juan Manuel Monte. Verón es quien ordenó su detención ya que también estaba al frente del juzgado cuando se cometió el crimen, estuvo en el lugar de los hechos y fue quien coordinó las pesquisas y ordenó los procedimientos iniciales.

Los mismos voceros señalaron que luego de esta audiencia sería inminente que el juez Verón solicite nuevamente a la Fiscalía el pedido de elevación a juicio. “Están dadas las condiciones generales para cerrar la instrucción”, se dijo ayer. Tan inminente es que ese pedido podría concertarse hoy mismo.

De todas formas, si la Fiscalía considera que el caso está cerrado las defensas tendrían la posibilidad de apelar. Esto haría que defina la Cámara de Apelaciones de la Provincia de Misiones, por lo que podría demorarse un poco más la remisión del expediente al Tribunal.

Vergara está en una cárcel con prisión preventiva por homicidio agravado por su condición de funcionario público, por lo que podría ser condenado a prisión perpetua si es considerado culpable. Sus colegas Rubén Núñez (43), Matías Acosta (31) y Mariela Cipontino, en tanto, están imputados por el encubrimiento de este hecho y siguen el proceso en libertad.

Con respecto a la declaración del principal acusado, justamente las pruebas balísticas son las que más complican a Vergara, teniendo en cuenta que son pericias con rigor científico en su resultado y que no se pueden manipular ni alterar. Las mismas dicen que la bala que mató a Víctor ese 24 de agosto a la madrugada salió de su arma reglamentaria 9 milímetros.

La primera fue realizada por la propia fuerza provincial a la que pertenece el imputado, pero para evitar suspicacias y darle transparencia al proceso el juez Monte pidió que sea repetida por Gendarmería Nacional. El resultado fue el idéntico y -más allá de sus declaraciones- no se hizo ningún cuestionamiento por parte de la defensa en su momento.

El hecho


Pocas horas después de crimen en 2019, en pleno sepelio, falleció el padre Víctor, Eriberto Márquez Dos Santos (66), a causa de un infarto. Según la pesquisa, todos los imputados formaban parte de la guardia de la comisaría local y habían salido de patrulla en un móvil que terminó interceptado al adolescente en plena vía pública. Víctor murió prácticamente en el acto a causa de un disparo en la cabeza.

“Tengo un dato”. Con esas palabras el señalado homicida, con la jerarquía de oficial y esa noche designado como jefe de guardia, conformó una comisión que salió en el patrullero de la dependencia a hacer una recorrida nocturna.

Lo que se sabe en base a los elementos del expediente y la declaración de la única mujer del grupo es que el móvil rodeó la Escuela Normal 10 con las luces apagadas y se detuvo en una de las calles laterales cerca de las 3 de la madrugada. Entonces Vergara se bajó y caminó en medio de la oscuridad unos 50 metros.

El lugar donde se cree que mató a Víctor es una calle terrada que finaliza en la avenida principal de la localidad. Si el adolescente quería huir, esa era la única vía. A los costados de la arteria está el tejido perimetral del establecimiento escolar y del otro lado había entonces una espesa vegetación de unos pocos metros, pero que también finaliza con un alambre.

El patrullero estaba cerca de la otra bocacalle, con tres uniformados adentro.

La bala 9 milímetros que salió del arma reglamentaria de Vergara literalmente le atravesó la cabeza mientras él estaba arrodillado y de espaldas a su ejecutor, tal y como lo indicaron las marcas de tierra en su ropa y el informe de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial.

Al escuchar los disparos, los uniformados bajaron del móvil y fueron presurosos en dirección de Vergara, que ya estaba volviendo. Entonces, les dijo que allí no había pasado nada y los amenazó de muerte. A ellos y a sus familiares, a quienes dijo que conocía.

También hay un elemento que se destaca en el análisis de los teléfonos celulares. Se trata de un mensaje que le mandó Vergara a Acosta. Como informó oportunamente El Territorio, el texto decía “Haceme el aguante que si este está, va a caer”. 

De los registros también surge que ambos hablaron meses antes de un Dos Santos, a quien sindicaron como una persona que vendía estupefacientes. Los mensajes se dieron, supuestamente, porque ellos tenían la intención de formar una minibrigada antinarcóticos en la localidad. Pero en ningún caso está comprobado que se referían a la víctima.

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