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La sabiduría de invertir en nuestros bosques

martes 17 de agosto de 2021 | 6:00hs.
La sabiduría de invertir  en nuestros bosques

Actualmente, en Argentina, una hectárea dedicada al cultivo de soja tiene un rendimiento promedio de 3 toneladas, según las últimas cinco campañas. La soja tiene un precio que -como toda commodity- no es establecido por el productor, sino que es el mercado internacional quien le pone precio. En Chicago, por ejemplo, se está pagando cerca de 600 dólares por tonelada. Pasando en limpio, si dedicamos una hectárea al cultivo de soja recibiremos 1.800 dólares por año.

En Misiones, al igual que en muchos lugares de Latinoamérica, buena parte de nuestras superficies fértiles se la dedicamos al bosque nativo. Y decidimos hacerlo basándonos en conocimientos avanzados y con profunda inteligencia, invirtiendo profesionalismo, recursos humanos y tecnología, empeñando la misma calidad y dedicación que otros ponen cuando deciden dedicar su tierra fértil a cualquier agronegocio.

Sin embrago, por preservar la biodiversidad del planeta, capturar el CO2 de la atmósfera y refrescar nuestro hábitat urbano, entre muchos innumerables beneficios que nos dan los bosques, actualmente, la rentabilidad de todo esto es de cero dólares.

Si un árbol diera wifi gratis, todos plantarían uno; como solamente nos da el oxígeno que necesitamos para vivir, no se le presta mucha atención.

Sin embargo, equipos técnicos gubernamentales de diferentes naciones, tomando de referencia el trabajo del economista Robert Costanza, se han dedicado a medir cuantitativamente el valor monetario que deberían tener estos servicios ecosistémicos que nos ofrecen nuestras hectáreas nativas, y los resultados fueron sorprendentes.

Una hectárea de humedal, como el que tenemos por ejemplo en el arroyo Zaimán, en la cuenca del Paraná, genera un producto valuado en 180.927 dólares por año, es cien veces más rentable que una hectárea de soja. Una hectárea de pastizales y pastura produce servicios valuados en 5.377 dólares por año. Y el producto de una hectárea de bosque subtropical al año tiene un valor de 6.947 dólares.

Nuestra provincia tiene aproximadamente 127.300 hectáreas de humedales, a 180.927 por hectárea, los humedales de Misiones producen un servicio valuado en 23.000 millones de dólares al año, que nadie nos paga. Y este es un punto clave, los bosques nativos misioneros no sólo limpian el aire de los misioneros, limpian el aire de otros argentinos y limpian el aire del mundo. Nuestra provincia destina cerca de 1.400.000 hectáreas a la mayor reserva de bosque atlántico paranaense del mundo, el 46% de la superficie de Misiones.

Por su parte, la provincia de Chaco cuenta con 508.000 hectáreas de humedales, generando un servicio valuado en 91.910 millones de dólares por año, que tampoco nadie paga.

El 23 de junio el Fondo Monetario Internacional publicó en su sitio web un interesante artículo de Ian Parry y Vitor Gaspar titulado ‘Propuesta para ampliar el sistema de tarifas mundiales al carbono’, en el que reconocen la necesidad de unificar criterios entre las naciones en la forma de cobrar la contaminación. Siguiendo el criterio de Canadá, por cada tonelada de carbono emitida a la atmósfera, el responsable deberá pagar 75 dólares. La pregunta sería cuánto de eso que cobrarán se lo van a dar al que se ocupe efectivamente de purificar el aire. 

Actualmente, la Nación Argentina junto a entidades internacionales como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se encuentran trabajando junto a otras naciones en igual situación -como Colombia- para llevar este planteo a la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, a celebrarse en noviembre en Glasgow. Allí hay entidades como el Ministerio de Economía alemán, o la ONG WWF, que también piden que se empiece a definir el futuro del fruto de nuestros bosques, que nadie paga y todos usan.

La estrategia actual del gobierno argentino se basa en que nuestro país debe en lo financiero al FMI pero a nosotros países como Estados Unidos o China -principales contaminadores- nos deben en lo ecológico. Estados Unidos, puntualmente, a través de su diplomático John Kerry está evaluando la postura que tendrá la Casa Blanca en la próxima conferencia.

Sin dudas, en conclusión, el nuevo paradigma apunta a que aquel que invirtió esfuerzo y tecnología en conservar bosques nativos también tenga su reconocimiento. No se puede seguir incentivando sólo la deforestación, no puede seguir siendo sólo rentable lo que se le antoje a los países desarrollados. Si hemos tenido la sabiduría de volver política de estado la protección de nuestra biodiversidad, será de estricta justicia que podamos cancelar nuestro préstamo con el Fondo Monetario Internacional a través de nuestro esfuerzo, compromiso y la honestidad de haber siempre honrado nuestras deudas.

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