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Tras una grave denuncia radicada contra efectivos de la Unidad Regional II

Contradicciones en policías acusados de torturar a un adolescente en Oberá

Los implicados insistieron con que el chico se resistió y se autolesionó. En cambio, una oficial que fue testigo del hecho afirmó que el adolescente no agredió a los uniformados

lunes 16 de agosto de 2021 | 1:00hs.
Contradicciones en policías acusados de torturar a un adolescente en Oberá
El chico narró que los policías intentaron asfixiarlo con bolsas de plástico.
El chico narró que los policías intentaron asfixiarlo con bolsas de plástico.

“Contó que le dieron patadas en la cabeza y le pusieron una bolsa en la cabeza. Le hicieron cantar el himno y si se equivocaba lo golpeaban en la cabeza. Todo el rato le decían que lo iban a matar. Dice que levantaba la mirada y le pegaban”, detallaron respecto del testimonio de un menor de 15 años que habría sido víctima de torturas a manos de cuatro efectivos del Comando Radioeléctrico Centro de la Unidad Regional II de Oberá.

El hecho se registró en la madrugada del 13 de diciembre del 2020 y fue primicia de El Territorio, tras lo cual intervinieron la Comisión Provincia de Prevención de la Tortura (CPPT) y la Defensoría de los Derechos del Niño de la Provincia.

Transcurridos ocho meses de la denuncia penal radicada ante la fiscal de Instrucción Dos de Oberá, Miriam Silke, el expediente avanza con evidente demora y generó el reclamo de la querella.

En tanto, un vocero del juzgado interviniente argumentó que la causa se halla dentro de los plazos previstos, aunque reconocieron que afrontan ciertas limitaciones por las conocidas restricciones por la pandemia, ante lo cual dan prioridad a las causas con detenidos.

Con relación al expediente, este matutino averiguó que los cuatro policías implicados fueron citados a indagatoria, instancia donde incurrieron en marcadas contradicciones sobre las circunstancias del operativo y la actitud del menor.

En principio, si bien coincidieron al afirmar que a simple vista el chico se encontraba “bajo efectos alucinógenos” y se resistió al arresto, las diferencias de opinión comenzaron cuando detallaron la secuencia del acto de reducirlo. 

Incluso, una oficial que no participó del procedimiento pero vive en el lugar en el cual se produjo la detención declaró que el chico no agredió a los policías. 

Diferentes versiones

En sede judicial, los policías implicados indicaron que el adolescente se golpeó y se tiró al piso con la “intención de autolesionarse”; que luego se golpeó la cabeza en el torpedo del móvil (lo que dio a entender que lo ubicaron en la parte frontal del vehículo, lo que contradice el protocolo), después logró quitarse las esposas y se escapó, por lo que tuvo que volver a ser reducido.

Según se desprende de las declaraciones, cuatro policías tuvieron que utilizar la fuerza extrema para reducir a un chico de 15 años desarmado.

Además, insistieron en la presunta actitud de autodestructiva que habría exhibido el jovencito.

“Al querer trasladarlo al médico policial para que lo examinara, el menor se alteró y comenzó a insultar a los uniformados. Se golpeó con sus manos y se arrojó al piso con la intención de autolesionarse. Fue esposado y el menor comenzó a golpearse la cabeza con el torpedo. Logró sacarse las esposas, con motivo de fugarse por la puerta principal, lo cual el personal policial lo redujo y volvieron a meter al móvil policial trasladando al menor a la comisaría Segunda. Al momento de bajar dio un cabezazo fuerte en el parlante del móvil policial del lado del acompañante y continúa con insultos agraviantes a la Policía”, cita parte de la declaración de uno de los implicados.

La detención del menor se produjo a raíz del llamado al 911 por parte de una oficial de Policía que reside sobre avenida Andresito, quien acusó al menor de tratar de forzar su auto que estaba estacionado en el frente de la propiedad.

En su declaración, en tanto, la misma oficial indicó que el menor no agredió a los uniformados. Otro punto que contradice la declaración de sus camaradas es que el chico, una vez reducido, nunca bajó del móvil.

Repudio oficial

Tras la denuncia, los cuatro policías fueron relevados de los cargos que ocupaban en el Comando Radioeléctrico Centro de Oberá, aunque continúan trabajando en otras dependencias.

El caso salió a la luz por las páginas de este matutino e inmediatamente intervino la CPPT.

Oportunamente, Eduardo Magno Scherer, titular del organismo provincial, calificó el hecho como “repudiable” y “repugnante”, al tiempo que alertó sobre la reiteración de este tipo de prácticas ilegales en el ámbito de la UR II de Oberá.

“Este chico es un paciente psiquiátrico que fue pasible de un montón de actitudes que son totalmente repudiables, prácticas que estamos tratando de erradicar de la provincia de Misiones y que, de constatarse que esto realmente ocurrió, la verdad que es una violación de los Derechos Humanos de lo más repugnante que nos pueda ocurrir y nos hace acordar a prácticas de la dictadura militar, del gobierno de facto que tanto daño nos hizo a todos los argentinos”, subrayó Scherer.

Y agregó: “Es repudiable y nos avergüenza tener agentes de las fuerzas de seguridad que todavía sostengan este tipo de prácticas, sin perjuicio de que se está investigando”.

Además, subrayó que la gravedad de este caso en particular radica en la edad de la víctima y su estado de vulnerabilidad previo, ya que presenta un cuadro psiquiátrico.

Hecho aberrante

Tal como consta en la denuncia penal, el menor relató que los policías lo esposaron, golpearon, le apuntaron con un arma de fuego y le colocaron dos bolsas plásticas en la cabeza, una aberración sin precedentes. 

En primera instancia el chico logró romper la bolsa con sus propios dientes, ya que al estar esposado no tenía otra opción para evitar la asfixia. Fue entonces que los uniformados decidieron colocarle una segunda bolsa en la cabeza, siempre según lo que declaró la víctima.

“Vamos a ver si ahora podés romper esta”, contó que le dijeron entre risas, tras lo cual continuaron golpeándolo.

Al respecto, el titular de la CPPT remarcó que “estos hechos no pueden suceder, menos aun cuando tenemos menores de edad. Este tipo de prácticas violentan todas las convenciones internacionales de los derechos del niño, niña y adolescentes, la legislación nacional y provincial que establece claramente que los menores de 16 años no pueden ser detenidos ni privados de su libertad, y que en caso de que esto ocurra deben ser puestos inmediatamente a disposición de los padres”.

Precisó que los menores no pueden ser detenidos en celdas ni tener contactos con mayores, y al ser demorados se deben considerar una serie de medidas integrales de protección. Nada de ello se cumplió en el caso del chico obereño. 

Scherer también comentó con preocupación la sucesión de hechos similares en el ámbito de la UR II.

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