lunes 27 de septiembre de 2021
Cielo claro 25ºc | Posadas

Desayunar con café, ¿modifica nuestras conexiones cerebrales?

jueves 05 de agosto de 2021 | 6:00hs.
Desayunar con café, ¿modifica nuestras conexiones cerebrales?

En 2012 y a lo largo de dieciocho meses, Russell Poldrack, neurocientífico estadounidense entonces profesor de la Uni­versidad de Texas en Austin (ahora está en la de Stanford), escaneó más de cien veces su cerebro por resonancia magnética para crear el más detallado panorama conocido hasta ahora del funcionamiento de las conexiones de las neuronas cerebrales de un individuo. En el proceso, encontró que esas conexiones se reorganizan después de comer y de beber café. Su trabajo fue parte de una investigación que denominó ‘Mi conectoma’.

La página oficial del proyecto (http://www.humanconnectome.org) indicó en mayo de 2016 que mapear el cerebro humano es uno de los grandes retos científicos del siglo XXI, y que la investigación abordaba un aspecto clave de ese desafío por medio del esclarecimiento de las vías neurales que dan pie a la función cerebral y al comportamiento. Descifrar el asombrosamente complejo diagrama del cableado de nuestro cerebro está revelando mucho acerca de lo que nos hace únicos como humanos y –por otra parte– lo que determina que cada persona sea única y diferente a todas las otras del mundo.

En la ejecución del proyecto participa un consorcio de entidades académicas liderado por las universidades de Washington (Missouri), de Minnesota y de Oxford, que están realizando una cartografía exhaustiva de los circuitos neuronales del cerebro de 1.200 adultos sanos con avanzados métodos de obtención de neuroimágenes. Todos los escaneados se prestan voluntariamente.

El estudio utilizó cuatro métodos: 1) resonancia magnética funcional en estado de reposo (rfivíRI), un método relativamente nuevo que proporciona información sobre las interacciones cerebrales que se producen cuando un individuo no realiza actividad explícita (o sea cuando sólo piensa o recuerda); 2) resonancia magnética funcional sincronizada con acontecimientos o tareas, que revela información sobre la función cerebral cuando un individuo realiza actividad explícita; 3) resonancia magnética de difusión (dMRI), que ilustra sobre las conexiones cerebrales mediante el mapeo in vivo de la difusión de moléculas en los tejidos biológicos, principalmente de agua, y 4) resonancia magnética estructural, que permite conocer el volumen de las formas complejas de la corteza cerebral. Además, dado que la actividad eléctrica de las neuronas produce tenues campos magnéticos, el programa incluía estudiar a un grupo menor de los participantes mediante magnetoencefalografía (MEG), similar a la electroencefalografia (EEG) pero con más alta calidad de señal y mayor precisión temporal.

Al decidir uno que realizará determinada acción y luego ejecutarla, muchas regiones diferentes de nuestro cerebro se comunican entre ellas mediante señales o mensajes electroquímicos que circulan por docenas de redes de células cerebrales o neuronas. Esa información nos permite tomar las medidas correctas ante una dada situación. Por ejemplo, si vemos a nuestro perro a punto de comerse nuestro almuerzo, actuamos de inmediato para impedírselo. Esa sencilla acción, cumplida en escasos instantes, significó sin embargo la movilización de numerosas células nerviosas y la transmisión de múltiples mensajes.

El conjunto de esas redes se conoce como conectoma. La eficiencia de dichas redes afecta el comportamiento, por lo que estudiarlas tiene altísimo interés para los neurocientíficos. Una cartografía exitosa del conectoma de adultos sanos allanará el camino para futuros estudios de los circuitos del cerebro durante el desarrollo, el envejecimiento y en numerosos trastornos cerebrales (como el autismo o el alzheimer). En definitiva, va a transformar nuestra comprensión del cerebro humano en la salud y en la enfermedad.

Volviendo ahora al estudio de Poldrack, este investigador se sometió dos veces por semana durante unas cincuenta semanas por 10 minutos al escudriño de una máquina de resonancia magnética por imágenes que retrataba su cerebro cada segundo. En números redondos, obtuvo 600 imágenes por sesión y 60.000 imágenes en total. Esta autoexperimentación hizo de su cerebro uno de los más estudiados del mundo.

El equipo de Poldrack encontró una mayor conectividad en ciertas redes del cerebro, especialmente las asociadas con el movimiento y la visión, cuando no tomaba café. Fue un hallazgo sorprendente, ya que se hubiese presumido que la conectividad habría disminuido en alguien cansado y descafeinado, de modo que resultó intrigante que se incremente.

Sin embargo, las imágenes de los circuitos neuronales del cerebro obtenida por resonancia magnética revelaron que otras conexiones cerebrales se reorganizaban luego de beber café.

Una explicación del origen evolutivo de esta característica podría ser que la mayor actividad neuronal cuando tenemos hambre nos hace más eficaces para explorar a nuestro alrededor en busca de alimento, lo cual en los inicios del origen de la especie humana habría puesto en ventaja a los individuos con dicha característica.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?


Me gusta 0%
No me gusta 0%
Me da tristeza 0%
Me da alegría 0%
Me da bronca 0%
Te puede interesar
Ultimas noticias