sábado 18 de septiembre de 2021
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Guiados por el amor a la recolección

Ludmila armó un recorrido urbano en Buenos Aires para recolectar frutos comestibles y hierbas medicinales. La cuarentena impulsó sus ganas de viajar. Junto a Christian, llegaron a Misiones como voluntarios en chacras y huertas

miércoles 04 de agosto de 2021 | 6:00hs.
Guiados por el amor a la recolección
Ludmila partió de Buenos Aires en abril potenciando su pasión por la flora y fauna. La idea es llegar a Ushuaia. Foto: Natalia Guerrero
Ludmila partió de Buenos Aires en abril potenciando su pasión por la flora y fauna. La idea es llegar a Ushuaia. Foto: Natalia Guerrero

Hace unos 10.000 años comenzamos a aplicar los conocimientos sobre la tierra, para poder elegir qué alimentos plantar y cuándo consumirlos. Pasamos de una vida nómade a una sedentaria y agricultora. No es novedad que el cambio de cómo obtener la comida fue un hito en la evolución. Sin embargo, algunas de esas prácticas ancestrales se reconfiguran hasta la actualidad con el factor del asombro que rompe la rutina cotidiana de tener todo resuelto.

Amante de la naturaleza y convencida de que la recolección está grabada en la memoria genética de los humanos, Ludmila Medina reflexionó en su paso por Misiones. ‘‘Recolectar es fantástico’’, alegó quien tras un pasado como oficinista en Capital Federal, hace 10 años se dedica a la producción de huertas comunitarias y escolares e identificación de árboles frutales y medicinales en la gran ciudad. Técnica en producción vegetal orgánica, de la Facultad de Agronomía (UBA), Ludmila es conocida por impulsar los paseos de recolección de @laciudadnosregalasabores. El parate de la pandemia la obligó a repensarse y junto a su compañero Christian Frare idearon la iniciativa de recorrer el país, haciendo voluntariados y contagiando su expertise en huertas y producciones agroecológicas. Si bien la idea es ir realizando un registro fotográfico para luego plasmar con las correspondientes historias en un escrito, ya sea libro o blog, mientras viajan van mostrando su recorrido en Instagram: @1vueltaxarg.

‘‘Trabajaba mucho en escuelas y Cris es docente también, pero al hacerlo desde la virtualidad, como le pasó a mucha gente, comenzamos a replantearnos qué hacer. Ahí surgió la idea del viaje, de conocer el país con el eje de la agroecología y de las producciones locales, no sólo para saber qué se produce en cada lugar, sino las problemáticas que tiene la gente del campo’’, comenzó relatando Ludmila.

De esta manera, los jóvenes llegan a una localidad por un contacto y se adaptan a las necesidades de quienes los alojan. Si hay que trabajar la tierra, ayudar en los quehaceres de la chacra o hacer una huerta desde cero.

El viaje comenzó en abril, de Buenos Aires se trasladaron a Entre Ríos donde visitaron varias localidades y luego a Corrientes. Julio los encontró en Misiones, donde estuvieron en El Soberbio, Puerto Libertad, Eldorado y Oberá antes de arribar a Posadas.

‘‘Paseamos por Iguazú para conocer las Cataratas’’, aclaró también Medina sobre la importante parada turística. ‘‘Dentro de todo este recorrido cualquier parque provincial reserva o espacio que tenga que ver con la naturaleza intentamos visitarlo también’’, agregó, detallando que tras su paso por la Tierra Colorada, volverían a Corrientes para conocer el lado oeste de los Esteros, que les quedó pendiente.

Instalados en la casa del chef Saúl Lencina con quien comparten el amor por la natura, la recolección y el cuidado del medioambiente, los jóvenes contaron que el trayecto incluye pasar por El Impenetrable chaqueño (donde Ludmila trabajó con una ONG hace unos años), dirigirse al Noa y de allí tomar la ruta 40 hasta Ushuaia.

Aunque adaptar las plantaciones a distintas condiciones es una de sus especialidades, Ludmila remarcó que cada lugar tiene su particularidad y subrayó que las historias de cada productor son unas de las cosas más valiosas que se llevan en la experiencia.

Sobre las bondades de la provincia, se confesó maravillada por la cantidad y variedad de mariposas que la sorprendió. ‘‘Misiones es abundancia y exuberancia, diversidad de frutas como papaya, mango, es increíble’’, postuló.

Y entendiendo que siempre fue una citadina cercana al campo, resaltó la diversidad ‘‘en las formas de vida y en lo cotidiano de todas las personas’’. ‘‘Yo siempre viajé al interior para trabajar o lo que sea, pero mucha gente de la ciudad vive su cotidianeidad sin pensar que otros lo viven distinto, que están todos los días en la chacra, con sus animales. No se para a pensar en eso, ni en de dónde viene su alimento, quién lo produce en qué condiciones...’’, graficó Medina.

Sin dudar de que ama lo que hace, a pesar de que muchas veces puede ser sacrificado, Ludmila está cursando la Tecnicatura en Tiempo Libre y Recreación que le permitió dinamizar su trabajo, tanto con los niños de escuelas como el que impulsa actualmente. La virtualidad le posibilitó continuar con la cursada además de realizar talleres online, que comenzó gestando en cuarentena cuando se interrumpieron sus habituales paseos. 

‘‘La idea era hacer caminatas en las localidades visitadas, pero como la mayoría de las veces nos quedamos en el campo, era difícil. Continúo con los talleres virtuales y de hecho es una de las formas de sostenernos económicamente’’, sostuvo. En esa línea, sumar la sabiduría local es siempre un plus para sus seminarios. Mientras en Misiones los hongos fueron protagonistas con la pericia de Saúl, Chaco traerá a una nueva devota de la recolección por conocer, que se especializa en fermentos.

Así, con historias entrecruzadas y manos en la tierra, Cristian y Ludmila cosechan tesoros naturales paso a paso, esperando contagiar su espíritu natural y aventurero. 

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