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Un nuevo movimiento de izquierda

domingo 01 de agosto de 2021 | 6:02hs.
Un nuevo movimiento de izquierda

Otro de los elementos a considerar que tal vez se vuelva central justamente por las enormes complicaciones internas es la situación regional.

Para hacer este ejercicio estamos obligados a un supuesto para nada certero, menos en Perú: que Castillo no se correrá a la derecha como eligió hacer Ollanta Humala, y mantendrá los ejes centrales de sus reivindicaciones sociales y económicas, es decir, que seguirá siendo un líder de izquierda e intentará imprimirle ese sello a su gobierno.

¿Castillo mirará a la Argentina? ¿Mirará a Venezuela? ¿A la mucho más cercana Bolivia?¿Al más lejano México? Probablemente, en algún grado, mire a todos. Pero el gobierno de Maduro parece más necesitado de un socio, antes que ser él mismo un aliado apetecible, el gobierno de Alberto Fernández se encamina a elecciones de medio término y carece hasta ahora de vínculos con Castillo o su movimiento. Aún más distante parece México. Distinto es el caso de Bolivia, tanto por cercanía geográfica, como por las similitudes que mencionamos anteriormente entre los líderes.

Luego de que se hiciera público el triunfo de Castillo en la primera vuelta presidencial, el expresidente de Bolivia Evo Morales señaló que existe una relación entre las propuestas del peruano y las de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).

Sin embargo, podríamos arriesgar que la apuesta de Castillo no estará en los actuales gobiernos progresistas, sino tal vez en ser él mismo el primero de una nueva tanda de movimientos hacia la izquierda en el continente.

Aumentando hasta el límite el optimismo, podríamos pensar que el triunfo de Castillo podría inaugurar una nueva ola progresista. Chile y Colombia, con la excepción de Ecuador, pueden dentro de poco completar una columna vertebral andina inesperadamente distinta.

Sería exagerado plantear muchas similitudes entre el institucional PC chileno y el ecléctico movimiento callejero que puede aupar al alcalde Jadue como presidente a fin de año con la sorpresa de Castillo, todavía más con la izquierda colombiana de Gustavo Petro. Pero comparten algo que en política también es muy relevante: el momentum.

En los tres casos, y a diferencia del resto de las experiencias progresistas de la región, serían gobiernos inaugurales.

Ninguno de estos países tuvo un “giro a la izquierda” previo y en los tres resuena como programa brumoso, pero con claro apoyo social, un cambio constitucional. ¿Qué podría ocurrir si ese eje andino se consolida entre el 2021 y el 2022? En Chile el proceso se inició, aunque todavía es pronto para saber si será exitoso y cuánto le cambiará la cara al país.

En Colombia queda por ver si será posible un cambio en la balanza de poder que haga posible un cambio de esa envergadura, mientras que en Perú Castillo proclama una Constituyente como parte fundamental de su gobierno, pero resta saber si podrá superar la descontada resistencia del Congreso. En los tres países, no obstante, la agenda está sobre la mesa. 

 

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